jueves, 15 de mayo de 2008

¡UN CAMBIO DE RAIZ!

Escrito por: Luz Miriam Scarpeta
Parte I

Las Organizaciones invierten grandes cantidades de dinero en implementar programas, estrategias y capacitaciones para mantener la calidad en sus procesos y por ende generar una mayor satisfacción en sus clientes. Durante años se han inventado técnicas de mejoramiento, algunas logrando buenos resultados, otras simplemente esperando morir de muerte natural. En un grupo de mejoramiento continuo surgen variedad de ideas que de ser implementadas, facilitarían el logro de los objetivos organizacionales. Sin embargo hay algunos problemas de fondo que no hemos tenido en cuenta. Si retomamos la teoría de Deming, el mayor exponente del tema de la calidad, él asevera que el 100% de las fallas de calidad, están distribuidas así: 85% las originan los líderes de la Organización y el 15% son generadas por el operario. A partir de esta premisa podríamos sacar una importante conclusión y es que las decisiones del líder y su formación, impactan a una gran masa de la organización, mientras que el operario sólo está afectando el producto que está elaborando. Luego entonces, si nos ocupamos en formar verdaderos líderes, lograremos un efecto multiplicador, con mayores y mejores resultados. Todo esto nos debe llevar a tratar minuciosamente el tema de la crisis de liderazgo que se está viviendo en todos los niveles de la sociedad. De dónde surge con urgencia la necesidad de producir ¡un cambio de raíz!

Estamos necesitando líderes de excelencia, pero muy pocos están dispuestos a pagar el precio que ello demanda. Queremos empresas excelentes, iglesias excelentes, hogares excelentes, vidas excelentes, pero nadie quiere cavar y llegar a la raíz, todos queremos simplemente degustar el fruto. En una época de facilismos y tibiezas es muy común encontrarnos máscaras de liderazgo y cuando llega un líder generador de cambio, sencillamente se le saca del sistema. Tomás Alba Edison decía que el 1% era chispa y el 99% era transpiración, ¡vaya realidad! Y el liderazgo se ha quedado en el 1% de chispa, todos queremos producir ideas, pero no queremos trabajar en ellas. En nuestra vida cotidiana nos gusta hablar de innovación, hacer las cosas de otra manera o mejor dicho hacer las cosas a nuestra manera y a eso llamamos cambio. De aquí surgen los tan comunes comentarios en una sala de reuniones:”estamos mejorando” “hemos cambiado”, se presentan cuadros, proyectos, informes de resultados que no son más que eso, porque hemos sido entrenados sólo para cumplir funciones, nuestra naturaleza nos lleva a actuar de una manera automática en donde nos acostumbramos al esquema del día a día, en donde mejorar no hace parte de nuestras agendas, ó tal vez sí, pero ocupando el último lugar en la misma y el día no nos alcanza para terminar la lista, por eso, el cambio para mejorar siempre se percibe como algo que se puede hacer mañana y así sucesivamente.

© Chalo Jiménez, Mayo de 2008. Derechos Reservados.
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