domingo, 8 de junio de 2008

EL HIPOCRITA

Escrito por: Álvaro Bejarano M.

Mi amigo, el de Blazer azul eternamente cruzado para que crean sus contertulios que vive a la moda aunque sea a crédito, dizque para poder desnudarse al contado vive una vida ficticia, acomodada y falsa, más falsa que mi aspecto externo.

Con esa pinta fiada y en su condición de pirata social aparece en toda clase de reuniones o certámenes sociales en donde pontifica sobre todo lo divino o humano creyendo que desconcierta a su ocasional auditorio. Hay momentos en que su conversación se convierte en "una casa de citas" pues cada cinco minutos recurre a un pensamiento o a un lugar común de los que suelen trillar y agotar en las tertulias; esa especie de nobles arruinados que suelen aparecer en todos los convites sean ellos del orden que sean.

En lo que no fallan nunca es en manifestar el alto grado de hipocresía que singulariza su anodina existencia. Comienza por simular un estatus que no le viene y cuando abre la compuerta de sus orígenes resulta emparentado con un buen número de los héroes de nuestra precaria historia patria pero para compensar su avilantez refugia su hipocresía diciéndose descendiente de alguna de esas familias que tuvieron en épocas menos volcánicas que la actual mujeres de posturas y comportamientos bíblicos que como es natural riñen con "las prepago" de hoy de las cuales ha tenido que llevar obligadamente no pocas a su lecho de don Juan ostentoso y pertinaz.

Cuando en su obligada charla se ha avanzado nuestro hombre -El hipócrita- abre la compuerta de su desvergüenza al percatarse que en el improvisado corrillo hay un lejano pariente del jefe público del momento y entonces se deshace en elogios porque le tiene el ojo puesto en alguna posición burocrática a la que aspira acceder porque "ayudó como nadie en su campaña". En la campaña que lo eligió representante para que trabajara con su amor por el terruño como sólo él lo sabe hacer.

El hipócrita es ese extraño ejemplar humano que se convierte en pilar de antesala de cuanta reunión se hace; sea o no tolerado porque jamás se le corre la invitación de rigor.

En donde casi nunca falta el hipócrita es en las reuniones que tengan un perfil de sabios, economistas o financieros. Allí posa de hombre de negocios cuando tiene más plata un preso bañándose que él pero aprovecha para elogiar o despotricar de algún ausente según el transitorio auditorio.

Se podría consignar la variada referencia de este singular ejemplo humano pero nos haríamos interminables y mejor consignar una reciente experiencia: por gentil invitación llegué en días pasados a un exclusivo lugar de encuentros sociales y allí estaba revoloteando el hipócrita de siempre quien al verme y conociendo desde siempre mi estado económico y social me saludó lánguidamente diciéndome: “¿que milagro verte?” le respondí secamente: Milagro verte yo a ti porque cuando yo llegué a esta ciudad la sociedad era limitada pero ahora con tu presencia en este club que se volvió anónima.

Vaya y verá al hipócrita con toda su hipocresía de siempre.


© Chalo Jiménez, Mayo de 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La hipo-crecia producida por falta de identidad genera envidia y disuelve cualquier ambiente sano. Llamese iglesia o salon de reuniones,los hipocritas son los fariseos que seducen el mal para generar hipocondriacos rabiosos, muy bueno don alvaro.

Chalo Jiménez dijo...

Gracias por su comentario. Estimado: si de Identidad quieres hablar como -ANONIMO- no puedes firmar. Por lo que veo perteneces a una Iglesia Cristiana, deberías saber que los hipocritas no seducen el mal, por el contrario estos se ven seducidos por la maldad. por otra lado La única relación que hallo entre Hipocondriaco e Hipocrita es el prefijo "HIPO" que significa "Debajo" y no es muy común hallar un -HIPOCRITA RABIOSO- porque en su afan de agradar la rabia puede ocultar.