lunes, 24 de noviembre de 2008

COMO DEBEMOS ORAR

Escrito por: Watchman Nee


Por lo general, de continuo hacemos hincapié en que las oraciones reciben contestación. Sin embargo, el Señor Jesús pone énfasis en que las oraciones reciben recompensa.


¿Como lo sabemos? Porque la palabra "recompensa" que se usa en el versículo 5 es la misma que se utiliza en el versículo 2 con respecto a las limosnas, y en el versículo 6 con al ayuno. Si la recompensa es la contestación a la oración, ¿entonces que significa dicha palabra en relación con las limosnas y con el ayuno? A juzgar por el contexto, la recompensa aquí se refiere a la que se obtiene en el tiempo del reino. Aquí se nos indica que la contestación a la oración es secundaria, mientras la recompensa de la oración es primaria. Si nuestra oración esta de acuerdo con la mente de Dios, no solo será respondida, sino que también será recordada en el futuro, en el Tribunal de Cristo, para su recompensa. Y por tanto, la oración que se menciona aquí nos impartirá justicia, así como nos da respuesta hoy. En otras palabras, nuestra oración de hoy es nuestra justicia. Sin embargo' la justicia de la oración no se obtiene orando descuidadamente, sin piedad, habitualmente ni impropiamente' Por el contrario, el Señor nos enseña aquí que no debemos imitar las oraciones de dos clases de personas' Y también nos enseña una oración modelo.


No como Los Hipócritas


"Y cuando ores -dice el Señor-, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, paro ser vistos de los hombres" ' La oración es, en primer lugar, comunión con Dios para la manifestación de la gloria de Dios. Pero esos hipócritas usan la oración que debe glorificar a Dios para glorificarse a si mismos; en consecuencia, les gusta orar en las sinagogas y en las esquinas de las calles. Actúan de este modo para ser vistos de los hombres, puesto que las sinagogas y las esquinas de las calles obviamente son lugares públicos donde se reúne la gente. No oran para que Dios los oiga, sino para ser vistos de los hombres. Se proponen manifestarse ellos mismos. Tal oración es excesivamente superficial.


No puede considerarse como una oración a Dios, ni como una comunión con Él. Puesto que el motivo de tal tipo de oración es recibir la gloria de los hombres, no esta registrada delante de Dios y, por tanto, no obtendrá nada de Él. Ya han recibido su recompensa en la alabanza de los hombres, y por lo tanto no serán recordadas en el reino venidero. ¿Entonces como debemos orar? El Señor continua: "Mas tu, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora o tu Padre que esta en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensara en público". La palabra "aposento" es figurada en este caso. Así como las "sinagogas" y las "esquinas de las calles" sirven para representar lugares públicos, así el "aposento" representa un lugar oculto. Ciertamente uno puede hallar un aposento aun en las esquinas de las calles y en las sinagogas, o en un camino abierto así como en un automóvil. ¿Por que? Porque un aposento es un lugar donde usted tiene comunión con Dios en secreto, y en el cual no despliega su oración a propósito. Las palabras "entra en tu aposento, y cerrada la puerta" significan cerrar la puerta para que el mundo quede afuera y nosotros quedemos adentro. En otras palabras, debemos descartar todas las voces de afuera, y callada y silenciosamente orar a nuestro Dios.


"Ora a tu Padre que esta en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público". ¡Cuan consoladora es esta palabra! Para orar al Padre que esta en secreto se necesita fe. Aunque usted no sienta nada exteriormente, usted cree que esta orando al Padre que esta en secreto. Él esta en secreto, fuera de la mirada de los ojos humanos, sin embargo, también esta realmente allí. EI no menosprecia la oración; esta allí observando. Todo esto indica cuan atento es El a nuestra oración. No solo esta observando. Incluso va a recompensarnos. ¿Puede usted creer esta palabra?


Cuando el Señor dice que "recompensara", ciertamente recompensara. El este presente para garantizar que la oración que se hace en secreto no será en vano. Si usted realmente ora, El ciertamente lo recompensara. Aunque no parezca que hay ninguna recompensa hoy, vendrá un día cuando usted será recompensado. ¿Es su oración capaz de resistir el escrutinio de su Padre que esta en secreto? ¿Cree usted que el Padre que esta en secreto lo recompensara?


No como los gentiles


El Señor no solo nos enseña a no exhibirnos a nosotros mismos, sino que también nos instruye: "Y orando no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos". La expresión "vanas repeticiones" significa en griego repetir monotonías a la manera como habla un tartamudo.


Cuando oran, los gentiles repiten la misma palabra monótonamente. Tal oración es solo sonido, pero sin significado. Cuando uno pasa cerca para oír la oración de ellos, oirá un sonido monótono y repetido como si estuviera cerca de una corriente y oyera el murmullo del agua contra las rocas, o como si fuera por una carretera llena de guijarros y oyera el interminable ruido de las ruedas del coche sobre ella. Los gentiles entonan las mismas palabras muchas veces. Piensan que serán oídos por su palabrería. Sin embargo, tal oración es vana e ineficaz.


No debemos orar de esa manera. Por esta razón, cuidémonos de que las palabras de sus oraciones en un culto de oración no estén desprovistas de significado. Cuando alguno ora, y usted no dice amén, tal persona lo acusara de no ser de un mismo sentir.


Sin embargo, si usted dice amén a la oración de ese individuo, Él usara esa palabra repetidamente. Su oración no esta gobernada por la abundancia del corazón, sino por el grado de fervor que lo sostiene. No dice la oración con el fin de liberar una carga interna, sino para terminar un discurso. Muchas son las oraciones hechas por los hombres; muchas son las expresiones que sobrepasan al corazón. Repito que tal oración es como el sonido del murmullo del agua contra la roca, o como el ruido de las ruedas del carruaje sobre la carretera de guijarros.


Tal oración tiene sonido, pero no tiene significado. No debemos orar así. "No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad, antes que vosotros la pidáis". Este versículo nos muestra que depende de nuestra actitud delante de Dios, como también de nuestra necesidad real, el que nuestra oración sea oída por Dios o no. No depende de nuestras muchas o pocas palabras.


Si lo que pedimos no es lo que necesitamos, nuestra oración no será contestada, por más que pronunciemos muchas palabras. El pedir sin necesidad revela avaricia; eso es pedir equivocadamente. Dios suplirá con mucho gusto lo que necesitamos, pero no está dispuesto a satisfacer nuestros deseos egoístas. ¡Cuan necia es la actitud de algunos individuos que dicen que ellos no necesitan orar, pues Dios conoce todas sus necesidades!


Porque el propósito de la oración no es el de notificar a Dios, sino el de expresar nuestra confianza, nuestra fe, nuestra esperanza y el deseo de nuestro corazón. Por esto, debemos orar. Sin embargo, en nuestra oración el deseo de nuestro corazón debe exceder a la palabra de nuestros labios, y la fe debe ser más fuerte que la palabra.


Tomado del libro "La Oración" Watchman Nee

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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