martes, 11 de noviembre de 2008

DOS ÁRBOLES EN EL HUERTO

Escrito por: Rick Joyner


El Hombre de Pecado


“Dios el Señor hizo que creciera toda clase de árboles hermosos, los cuales daban frutos buenos y apetecibles. En medio del jardín hizo crecer el árbol de la vida y también el árbol del conocimiento del bien y del mal.” Génesis 2:9


En la visión de Juan también hay muchos datos sobre el anticristo, es decir, "...el hombre de pecado." Este hombre de pecado es la personificación para el pecado del hombre. Tal es nuestra naturaleza básica hasta cuando Cristo nos cambia. Así es el fruto maduro del Árbol de la Ciencia. La raíz y el poder del hombre de pecado es la serpiente; la bestia tenía que revelarse por completo en el hombre pues todo lo que se siembre, eso también se debe cosechar. En la bestia debemos vernos a nosotros mismos sin Cristo. Merced a esta revelación, principiamos a percibir la gracia y la misericordia insondable de Dios, y nuestra profunda necesidad de nacer de nuevo en nuestro Señor Jesucristo.


Más adelante se nos dice que la bestia tiene una marca que pretende colocarnos (Apocalipsis 13:16-17). Luego vemos que una ira terrible viene sobre todos los que llevan esa marca (Apocalipsis 14:9-10). Los hombres han luchado por comprender la manera como esta bestia intentaría ponerles su marca, así la podrían rechazar y ser libres de la ira profetizada. Muchos de los que desesperadamente tratan de entender la forma como la bestia procura marcarlos, participan del espíritu de la bestia todos los días. ¿Será posible ser libre de la maldición de la marca si se rehúsa la marca física, pero ya se posee la misma naturaleza de la bestia? Así como el sello (literalmente "...marca...") con que Dios distingue a sus siervos no es algo físico, la marca de la bestia es quizá mucho más sutil de todo cuanto se nos ha hecho creer. Sin tener en cuenta la forma en que la marca viene (o ya ha venido), quienes han participado de la naturaleza de la bestia—el espíritu del mundo—no podrán resistir la marca de algo que sea distinto de la bestia. Nuestra liberación de la ira de Dios sólo se debe encontrar en Cristo. Tener una marca no es pecado; el pecado se encuentra en la adoración a la bestia. La marca no es otra cosa que una prueba evidente de tal adoración.


Sobre este punto Juan nos dio una exhortación crucial: "...Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis..." (Apocalipsis 13:18 RV). El número 666 no es una cifra arbitraria. Como el hombre fue creado el sexto día, con mucha frecuencia en las Escrituras se usa simbólicamente el número seis como el número de hombre. Este número es una identificación adicional del espíritu de la bestia, que es el espíritu del hombre caído. En el versículo 11 se dijo que la bestia "...subía de la tierra..." Esta bestia es el resultado de la simiente de Caín al ser un "...labrador de la tierra," es decir, con una mente terrenal. La bestia es la encarnación de la religión que se origina en la mente del hombre; sube de la tierra, en contraste con Cristo que desciende de los cielos. Sólo el Espíritu de Dios puede producir a Jesús. La Nueva Jerusalén, que tipifica a la Iglesia verdadera, la Esposa de Cristo, también desciende de lo alto y así da testimonio de su origen celestial. Nace de Dios y no del hombre.


Si confiamos en el conocimiento del bien y del mal para discernir la bestia, ésta fácilmente nos engañará. La naturaleza de la bestia tiene sus raíces más profundas tanto en el "...bien..." que está en el hombre, como en el mal; Satanás viene como "...ángel de luz," o mensajero de la verdad, porque el bien siempre ha sido más engañoso que el mal. La naturaleza mala del Árbol de la Ciencia no engañó a Eva, fue la buena. El "bien" del Árbol de la Ciencia mata tan ciertamente como el mal.


La naturaleza mala del hombre se manifiesta en estos últimos días con una intensidad cada vez mayor, pero pasa lo mismo con el "bien" del hombre que tiene sus raíces en el mismo árbol. Así como el mal se hace más notorio, de manera semejante el bien se hace más sutil y engañoso. Por ejemplo, ¿cuál sería hoy la popularidad de un líder que prometa calles seguras, moneda sana, acabar de una vez con la inflación, el desempleo, la pornografía y todas las otras formas de corrupción, restaurar la dignidad nacional y el poderío militar—-y que cumpla todas esas promesas?


Adolfo Hitler prometió todas estas cosas a una Alemania paralizada por la guerra, en un profundo estado de depresión económica, y las cumplió.


Milton Mayer en "They Thought They Were Free" observó: "El fascismo vino como un 'ángel de luz,' y los cristianos alemanes, tanto católicos como protestantes, dieron la bienvenida a Hitler como un don de Dios. El nazismo se vio como la redención para una sociedad decadente; y llegó casi como un puritanismo a una mayoría enferma de perversiones y como una autonomía que se manifestaba con la apariencia de libertad."


En realidad, Hitler utilizó a la iglesia en Alemania como un trampolín para tomar el poder. El deán de la Catedral de Magdeburg, lleno de alegría ante las banderas nazis desplegadas en su templo, declaró: "Quienquiera que ultraje estos símbolos nuestros, ultraja a nuestra Alemania. Los estandartes con la svástica alrededor del altar irradian esperanza—esperanza que por fin nos amaneció el día que esperamos." El Pastor Sigfried Leffler afirmó que: "En la noche negra de la historia para la iglesia, Hitler vino a ser la maravillosa transparencia de nuestro tiempo, la ventana de nuestra era, por cuyo medio la luz cayó sobre la historia de la cristiandad. A través de él podemos ver al Salvador en la historia de los alemanes." E incluso el Pastor Julius Leutheuser en verdad enseñó que "Cristo vino a nosotros mediante Adolfo Hitler."


Este nivel de engaño no fue un hecho verdadero para toda la iglesia en Alemania, pero sí lo fue para la gran mayoría. Esta profunda alucinación se equilibró de alguna forma por la extraordinaria adherencia a la verdad y comprensión por tales disidentes en la iglesia alemana como Dietrich Bonhoeffer. La vida de Bonhoeffer, es uno de los más grandes ejemplos del siglo veinte que se sostuvieron en la verdad contra las mayores maquinarias políticas y militares de la historia, solamente con el poder espiritual que al final prevaleció. Lo que se dijo del justo Abel, se puede decir ahora de Bonhoeffer: “Aunque está muerto, todavía habla”


Básicamente el entendimiento superficial de la redención en las iglesias alemanas, abrió las puertas a tan terrible engaño. El "bien" que hay en el hombre jamás le redimirá del mal que está en él. Es aún el mismo árbol y su fruto siempre será la muerte. El sistema cuya venida pareció tan buena a los cristianos alemanes conmovió al mundo con sus malas obras, pero su naturaleza no cambia. El bien del hombre no es sino otra cara del mal en el hombre; Satanás usa el bien como herramienta para cumplir sus propósitos. Hubo sólo un puñado de cristianos alemanes que pudieron discernir el engaño desde el principio. Hoy se promulga la misma máscara satánica. Nuestro discernimiento debe ser más que distinguir el bien del mal; debemos conocer la voz del Señor y solamente seguirlo a Él.


Tomado del libro “HUBO DOS ÁRBOLES EN EL HUERTO” Rick Joyner.


© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desdichadamente el pueblo alemán se demoró mucho en ejercer su ejemplar capacidad para reconocer sus errores, extraer rápidas y provechosas lecciones para evitar los pasos en falso que se les pronosticaba en el futuro inmediato después de la humillante rendición. Supieron rectificar el rumbo estacionandose en el humanismo; convirtieron su experiencia en sabiduría que no proviene de lo alto y sus vacilaciones en seguridad. Lo que pasó con el engaño del nazismo, está pasando con el mundo posmoderno. El espíritu del anticristo está tan sutilemente encaletado en los asuntos de la humanidad, que admitirlo afuera de las cuatro paredes de la iglesia, sería una verguenza inadmisible. Lo digo porque el mundo de hoy me da la sensación que está al margen de las claves esenciales que se avecinan, de la evidente circulación de GRACIA que se le está brindando a cada nación desde el cielo para que elija vivir o agonizar, armar su libertad o desplomarse en el despeñadero de la muerte espiritual en que se encuentra sumida Europa desde la posguerra. Juan C Bejarano.

Chalo dijo...

Hola Juan Carlos:

Muchas gracias por tu comentario.

La verdad lo que siento que esta pasando es lo mismo que paso en 1 Samuel 8 Cuando el pueblo le dice a Samuel que querían tener un rey.

Dice la Biblia que "Samuel se disgustó y entonces se puso a orar al Señor."

"El Señor le dijo: «Considera seriamente todo lo que el pueblo te diga. En realidad, no te han rechazado a ti, sino a mí, pues no quieren que yo reine sobre ellos. Te están tratando del mismo modo que me han tratado a mí desde el día en que los saqué de Egipto hasta hoy. Me han abandonado para servir a otros dioses. Así que hazles caso, pero adviérteles claramente del poder que el rey va a ejercer sobre ellos.»"

En los Estados Unidos acaban de elegir un "Rey" que se hizo al poder a punta de promesas buenas.

En realidad en todo el mundo se esta rechazando al único y verdadero Rey. Desconociendo de esta forma el proposito original de establecer un reino en la tierra.

El espiritu de la bestia ha tomado posición en forma descomunal. Las fuerzas dela oscuridad cada vez son mas poderosas. Su disfraz favorito: la bondad.

Lo triste de todo esto es que nosotros sus hijos, los hijos del Dios Rey estamos como los hijos de Samuel andando por otros caminos, gobernados por la avaricia, el egoismo y la perversión (El espiritu de la bestia).

Jesús es el camino.

Veo como las personas han tomado los caminos del Señor como un juego, no hay santidad ni integridad.

Dejemos de jugar a la religión y busquemos a Dios mientras pueda ser hallado.

Chalo Jimenez