viernes, 19 de diciembre de 2008

EL DIOS DE ABRAHAM, DE ISAAC Y DE JACOB

Escrito Por: Watchman Nee


UNO


Leemos en 1 Corintios 10:11: “Todo eso les sucedió para servir de ejemplo...” La Biblia relata la historia de los israelitas como un ejemplo para que nosotros seamos edificados. A pesar de que existe una diferencia aparente entre la obra de Dios en el Antiguo Testamento y Su obra en el Nuevo, el principio es el mismo en ambos. El principio que Dios usa al actuar hoy es el mismo que usó en el pasado.


Dios escogió a los israelitas para que fueran Su pueblo, y también escogió un pueblo de entre los gentiles con el mismo propósito Hechos 15:14 La Biblia dice que nosotros somos conciudadanos y miembros de la familia de Dios Efesios 2:19 y que somos los verdaderos judíos Romanos 2:29. Por lo tanto, la historia de los israelitas es un modelo para nosotros. Examinemos la manera en que Dios se relaciona con Su pueblo, es decir, la manera en que El edifica a Su pueblo. Quisiéramos presentar en este libro lo que debemos experimentar para poder llegar a ser el pueblo de Dios. Discutiremos esto estudiando la historia de Abraham, la de Isaac y la de Jacob, pues cada uno de ellos ocupa un lugar específico en la Biblia.


DOS


La Biblia nos muestra que el pueblo de Dios tuvo dos comienzos. En primer lugar, comenzó con Abraham porque la elección y el llamamiento de Dios se iniciaron con él, y comenzó también como la nación de Israel. Dios les dijo a los israelitas que serían Su pueblo de entre todas las naciones. Ellos llegarían a ser un reino de sacerdotes y una nación santa Éxodo 19:5-6. De manera que Abraham fue un comienzo específico del pueblo de Dios, e igualmente lo fue la nación de Israel. En medio de estos dos comienzos, Dios obtuvo tres personas: Abraham, Isaac y Jacob. Primero Abraham, luego Isaac y luego Jacob, y más adelante, Israel como nación. Desde entonces, la nación de Israel se convirtió en el pueblo de Dios, y Dios tenía un pueblo que le pertenecía. Podemos, entonces, decir que Abraham, Isaac y Jacob son los cimientos de la nación de Israel. Sin Abraham, Isaac y Jacob no existiría la nación de Israel y, por ende, tampoco existiría el pueblo de Dios, pues éste es formado mediante las experiencias de Abraham, Isaac y Jacob.


TRES


Es interesante notar que Dios dijo: “Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Éxodo 3:6. El dijo esto en el Antiguo Testamento, y el Señor Jesús se refirió a esta cita en el Nuevo. El título “el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob” se cita en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas Mateo 22:32; Marcos 12:26; Lucas 20:37. Además, el Señor Jesús dijo que veremos a Abraham, a Isaac y a Jacob en el reino de Dios Lucas 13:28, y que “vendrán muchos del oriente y del occidente, y se reclinarán a la mesa con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” Mateo 8:11. El solamente menciona los nombres de Abraham, Isaac y Jacob. Esto muestra que Abraham, Isaac y Jacob ocupan un lugar especial en La Biblia.


CUATRO


¿Por qué Abraham, Isaac y Jacob ocupan un lugar tan especial en la Biblia? Porque Dios desea elegir hombres sobre los cuales establecer Su nombre y a los cuales constituir pueblo Suyo. Dios comenzó a reunir para Sí un pueblo con Abraham. Su comienzo espiritual fue Abraham, y Su obra en él nos muestra la experiencia por la cual el pueblo de Dios debe pasar. Todo el pueblo de Dios tiene que pasar por esta experiencia. Primero, Dios le dio a Abraham experiencias particulares, y luego por medio de él transmitió estas experiencias a todo Su pueblo. Luego hizo lo mismo con Isaac y más tarde con Jacob. Así que, la nación de Israel está fundada sobre Abraham, Isaac y Jacob. La disciplina que recibieron estos tres hombres delante de Dios y las experiencias que atravesaron culminaron en la formación del pueblo de Dios. Por tanto, la totalidad de las experiencias de Abraham, de Isaac y de Jacob son las experiencias que deben tener todos los que constituyen el pueblo de Dios. Lo que ellos lograron debe ser lo que todo el pueblo de Dios debe lograr. Si sólo tenemos la experiencia de Abraham, o si sólo tenemos la experiencia de Isaac o si sólo tenemos la experiencia de Jacob, no podemos llegar a ser el pueblo de Dios, pues una sola de éstas no basta. Necesitamos hacer nuestro lo que lograron Abraham, Isaac y Jacob para llegar a ser el pueblo de Dios.


Dios le dijo a Isaac: “«Yo soy el Dios de tu padre Abraham. No temas, que yo estoy contigo. Por amor a mi siervo Abraham, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia.»” Génesis 26:24. A Jacob le dijo: “«Yo soy el Señor, el Dios de tu abuelo Abraham y de tu padre Isaac. A ti y a tu descendencia les daré la tierra sobre la que estás acostado.” Génesis 28:13. A los israelitas les dijo: “Y los llevaré a la tierra que bajo juramento prometí darles a Abraham, Isaac y Jacob. Yo, el Señor, les daré a ustedes posesión de ella." Éxodo 6:8. Esto nos muestra que los israelitas entraron en la herencia de Abraham, Isaac y Jacob. No tenían ninguna heredad propia, así que entraron en la herencia de estos tres hombres. Cada uno de éstos ocupa una posición específica delante de Dios. Sus diferentes experiencias espirituales tipifican tres principios espirituales diferentes. En otras palabras, todo el pueblo de Dios debe contener el elemento de Abraham, el elemento de Isaac y el elemento de Jacob. Sin estos elementos no podemos ser el pueblo de Dios. Todo verdadero israelita y todo miembro auténtico del pueblo de Dios debe decir que Abraham, Isaac y Jacob son sus progenitores. No basta con decir que Abraham es nuestro progenitor, porque Ismael y sus descendientes también pueden decir lo mismo. Tampoco es suficiente decir que Abraham e Isaac son nuestros padres, porque Esaú y sus descendientes pueden decir lo mismo. El pueblo de Dios tiene que decir que sus padres son Abraham, Isaac y Jacob. Tenemos que incluir a Jacob como nuestro padre a fin de ser aptos como pueblo de Dios. Los necesitamos a los tres a fin de poder ser justificadamente el pueblo de Dios.


Tomado del libro "El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob" Watchman Nee

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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