martes, 30 de septiembre de 2008

LA CLONACION DE LA TRADICION

Escrito por: Chalo Jiménez


“»Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas." Mateo 15:8-9


Recuerdo cuando tenía siete años y por poco me obligaban los días domingos a asistir a la iglesia con traje de seda, vivíamos en una ciudad del Valle del Cauca, bastante idolátrica por cierto, llamada Buga. A esta ciudad llegan de todos los lugares de Colombia y el mundo 850 mil personas al año, a buscar un milagro y no a buscar una relación íntima y personal con Jesucristo, allí se adora una imagen a la que llaman “El Señor de los Milagros”.


Veinte años después cuando me encontraba en una etapa crítica de mi vida, recordé que Dios existía y comencé una búsqueda desesperada por su amor y su compasión. Lo primero que hice fue recurrir al Padre católico de mi comunidad no hallando ninguna respuesta, luego me reuní con otros dos sacerdotes uno de ellos de alta jerarquía recuerdo, pero ninguno pudo mostrarme el camino al cielo: Jesús.


Dos años mas tarde en el año 2000 cuando mi cerebro aun buceaba en el alcohol, escondido en mi memoria encontré a un hombre que me había regalado una Biblia y que en medio de mis juergas me compartía del amor de Cristo, su nombre: Uriel Obando, un cristiano de verdad, un siervo de Dios, un varón apasionado por la salvación de los mortales.


Por los avatares de la religiosidad, me aparté de aquel valioso hombre y así comencé una etapa de desarrollo espiritual. Hoy, un poco mas maduro reflexiono sobre las tantas cosas que me han enseñado mal, líderes bien-intencionados pero poco prácticos con La Palabra de Dios.


Entre esas tantas cosas, se encuentran las frías criticas lanzadas desde los altares evangélicos hacia nuestros hermanos católicos, sin darnos cuenta que somos tan fetichistas, supersticiosos, agoreros y practicamos tanta idolatría como algunos de ellos, pues la Biblia no menciona sino una sola idolatría, esta consiste en poner por encima de Dios cualquier otro asunto.


En realidad en la iglesia protestante cambiamos los escapularios por los pececitos, las catedrales por las mega-iglesias, la adoración a los santos de los vitrales por la adoración a los “santos” del evangelio, el desahogo en el confesionario por el solaz de las consejerías, ya no se pide limosna pero se sigue estirando la mano, nos mudamos de las distinguidas sotanas a los trajes de lino fino, cambiamos las penitencias por los ayunos, las romerías por las cruzadas de milagros, la devoción de las figurillas de yeso por la devoción a lideres con aureolas discriminatorias igual de mentirosos, pasamos del melancólico sonar de un órgano al estruendo de grupos musicales sin vida dirigidos por guías ridículos y caricaturescos, de los rosarios a las vanas oraciones repetitivas, ya no hay diferencia entre orar y rezar, parecemos uno solo. Se paso de la descomunal adoración a la virgen María por parte de la iglesia católica a la anulación total por parte de La iglesia evangélica. Saltamos de los curas que enseñan sin verbo y sin gracia a los predicadores encantadores de serpientes, de los fieles Monaguillos a los guardaespaldas de pastores mal llamados Ujieres.


Los cristianos evangélicos, parecemos segados, no nos hemos dado cuenta que aquello que consideramos auténtico no es mas que una clonación, una replica grotesca de la religión, que dista mucho de la verdadera iglesia de Jesucristo.


Es igual, todos vamos a la iglesia y salimos como si nada a pecar, a discriminar, a excluir, a vengarnos, a prolongar nuestros asuntos y a esperar un nuevo “Día del Señor” para continuar por lo mismo, fríos, indiferentes, impasibles y distantes de un Padre amoroso. Nada cambia con asistir a estos santuarios y no tener un encuentro personal con Dios. Que arrogantes e intransigentes hemos sido, fieles católicos y “practicantes” reformistas estamos muy lejos de Dios. Nos encontramos distantes de las enseñanzas de la iglesia primitiva y ni que decir de la iglesia siempre reformada de Lutero, seguimos con la misma tristeza del protestantismo sin reforma que percibió Dietritch Bonhöeffer hace casi un siglo.


Llegó la hora de pulverizar las reglas humanas y alejarse de las tradiciones católicas y evangélicas que solo anulan el poder de La Palabra de Dios y no llevan a la salvación. Que rápido olvidamos que el único camino al cielo es Jesús. Adoremos a Dios de todo corazón, “Rindamos culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere Él que sean los que le adoren”. Nuestro amado Señor continua siendo un Dios de milagros, pero hay un milagro superior al que estamos buscando, es el de encontrarnos cara a cara con el Salvador del mundo, con el Mesías, con Cristo redentor y perdonador, relacionarnos con Él y amarlo con todas la fuerzas, con toda la mente y con toda el alma.


"Uno que busca a Dios es aquel individuo cuyo anhelo por Dios nunca queda satisfecho." Tommy Tenney


“Pero si desde allí buscas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás” Deuteronomio 4:29


© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

RONIN EL SIERVO SIN AMO

Escrito por: Chalo Jiménez

“Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” Marcos 10:45

En el antiguo sistema feudal japonés, un Samurai era un individuo perteneciente a una clase inferior de la nobleza, constituida por los militares que estaban al servicio de los daimios o señores feudales.

Un Ronin era el Samurai que por alguna razón se quedaba sin señor. Literalmente perdían el sentido de la vida. Eran siervos sin amo. La palabra Ronin significa “hombre ola” a la deriva en el mar de la vida.

Algunas de las razones por las que un Samurai podía convertirse en un Ronin eran: la primera, porque su señor era muerto o asesinado, en general ellos respondían buscando la venganza del honor de su señor; la segunda, porque eran despedidos y trataban de reconciliarse con su señor, por una guerra, por mal comportamiento o por hacer algo indebido.

Hay una historia considerada como leyenda nacional en Japón, es la leyenda de los 47 Ronin. Esta historia se desarrolló a comienzos de los años 1700 y es la leyenda más famosa del código de honor Samurai Bushido. Cuenta la historia que un grupo de 47 Samuráis, se vieron obligados a convertirse en Ronines de acuerdo a su código de honor, después de que su señor se viera obligado a cometer el ritual para suicidarse, conocido como “seppuku”, por haber agredido a un alto funcionario judicial llamado Kira Yoshinaka, en una sede de gobierno.

Los Ronines idearon un plan para vengar a su señor, el cual consistía en liquidar a Yoshinaka, y a toda su familia, esperaron un año y medio para no despertar sospechas, luego de llevar a cabo su plan y asesinar a Kira se entregaron a la justicia y fueron sentenciados al seppuku. Esta legendaria historia se hizo muy popular en la cultura Japonesa, porque muestra la lealtad, el sacrificio, la persistencia y el honor que los orientales preservaban en su vida diaria. La popularidad de la casi mítica historia aumentó cuando muchas personas anhelaron un regreso a sus raíces culturales en medio de la rápida modernización Asiática.

Originalmente la palabra siervo denota la posición de un esclavo. Un siervo es un esclavo de un señor.

El título más alto que alguien le hubiera dado a una persona en el Antiguo Testamento era llamarle "El siervo del Señor", con este nombre fue conocido Moisés. Josué y Moisés que llevaron al pueblo de Israel a La Tierra Prometida fueron llamados "Siervos del Señor" Josué 24:29. El nuevo testamento también describe a Moisés como “Siervo fiel de la casa de Dios” Hebreos 3:5

En el mundo actual que exalta el poder y el egoísmo, hablar de ser siervo es estar fuera de lugar. En realidad Dios quiere que nosotros seamos sus siervos. El siervo de Dios se preocupa por los demás, se olvida de sí mismo según dice La Biblia en Filipenses 2:4. En el momento que dejamos de centrarnos en nuestras propias necesidades, comenzamos a darnos cuenta de las necesidades de los que nos rodean. Como siervos verdaderos no tratamos de usar a Dios para nuestros propósitos egoístas y manipuladores. Por el contrario, dejamos que Dios nos use para sus planes.

La vida sin Cristo es como la vida de un Ronin, un hombre a la deriva en el mar de la vida. Pero igual de delicado es ser un seguidor de Jesús y no ser su siervo o su esclavo. La vida con el Mesías ha de ser una vida de servicio.

Tenemos por delante diferentes opciones:

  • Ser como un Ronin, un siervo sin amo.
  • Ser un señor que tiene siervos.
  • Ser siervo de otro señor.
  • Ser siervo del único y verdadero Señor: Jesús


La buena noticia es que una vez decidimos seguir por los caminos de nuestro amado Salvador, jamás nos quedaremos sin Señor, Él no nos dejará. Lo lamentable es que nosotros si podemos llegar a tomar la decisión, por nuestra infidelidad, de cambiar de señor. Conozco a muchos que se han vuelto esclavos del dinero o de sus bajas pasiones. Luego entonces, nuestra misión ha de ser la de mostrar cada día lealtad, sacrificio, persistencia y honor a un Señor Santo, Santo, Santo.

El regalo mas grande que Dios nos ha dado es el de tener la posibilidad de elegir. ¿Qué opción escoges? ¿A quien deseas servir?

“En su manto y sobre el muslo lleva escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores” Apocalipsis 19:16

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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viernes, 26 de septiembre de 2008

UN MATRIMONIO DURADERO

Gonzalo y Martha Lucia 1968 Costa Norte de Colombia

Escrito por: Chalo Jiménez

"— ¿No han leído —replicó Jesús— que en el principio el Creador "los hizo hombre y mujer", y dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo"? Mateo 19:4-5

Por estos días la casa de mis padres está de fiesta. Don Gonzalo Jiménez y Doña Martha Lucia Marín de Jiménez cumplen 40 años de feliz matrimonio. En este tiempo han sufrido perdidas y gozado ganancias.

Sabían desde muy temprano que el matrimonio es una institución civil así como religiosa, y por lo tanto sujeta a reglamentos legales. Cuando el ministro, el sacerdote Raúl de La Iglesia del Barrio Minitas en la hermosa ciudad de Manizales en el departamento de Caldas, Colombia, dijo el 28 de septiembre de 1968 a las 7:00 p.m.: "Si la intención de ustedes es unirse como marido y mujer, lo manifestarán tomándose de la mano derecha." Ellos así lo hicieron.

El ministro dirigiéndose a mi padre y mirándolo a los ojos le dijo: "¿Toma usted a esta mujer, cuya mano sostiene, como su legítima esposa; promete delante de Dios y de estos testigos, que usted la amará, honrará, consolará; que se conservará solamente para ella, cumpliendo los deberes de un esposo para con su esposa, mientras Dios le conceda vida?" el con el profundo enamoramiento del novio contestó "Si, lo haré."

Luego el ministro se dirigió a mi madre y mirándola a los ojos le dijo: "¿Toma usted a este hombre cuya mano sostiene como su legítimo esposo; promete delante de Dios y de estos testigos, que lo amará, honrará, consolará; que se consagrará solamente para él, cumpliendo con todos los deberes y obligaciones que una esposa tiene para con su esposo, mientras Dios les conceda vida?" ella con la belleza de los años mozos y con una sonrisa en sus labios contestó "Si, lo haré."

La ceremonia finalizo con estas palabras "Por cuanto este hombre y esta mujer solemnemente, y delante de Dios y de estos testigos se han dado y empeñado su fe y palabra el uno y el otro, y lo han manifestado por la unión de las manos, yo los declaro marido y mujer en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre."

La fiesta de celebración fue en un famoso club de la ciudad de Manizales y se extendió hasta el amanecer, allí estuvieron acompañados por sus seres queridos. La luna de miel fue en la costa norte de Colombia.

Como manda La Palabra de Dios dejaron a sus padres y se unieron y los dos llegaron a ser un solo cuerpo. Así que desde aquel momento ya no son dos, sino uno solo.

Viajaron a otras tierras, al Valle del Cauca, aquí muy recién casados sufrieron la triste perdida de un hijo, además en todo este tiempo han perdido, hermanos, amigos, propiedades, empleos, negocios, pero siguen unidos.

Tienen 3 hijos, 5 nietos, pocos amigos, aun muchos familiares queridos vivos, esperanza de seguir, ayudan siempre, no paran de servir y aman a Dios.

Desde el año 2000 siguen los caminos de mi Señor Jesús y he sido fiel testigo del glorioso cambio por buscar a Dios de corazón. Mi padre abandonó vicios y malas compañías, mi madre abnegada como la gran mayoría en nuestro país, dejo de sufrir por las noches que pasaba sola. Hoy viven una nueva vida en Cristo Jesús. En el año 2002 cuando cumplían 34 años de matrimonio decidieron renovar votos y compromisos para con ellos y para con Dios.

Hoy siguen unidos y no solo eso, sino que son un testimonio viviente, que expresa que los matrimonios si pueden ser duraderos, estables y un lugar seguro para levantar una familia.

Casarse no es juego, comprometerse con otra persona para su realización personal no es fácil. El estado del matrimonio debe asumirse con gran seriedad y con oración ferviente.

Cuando de verdad se abraza el evangelio, los padres se hacen buenos y fieles amigos de los hombres. Se aprende a llevar la carga y a soportar las enfermedades de aquellos con quienes estamos relacionados, a cumplir con nuestros compromisos, a considerar la paz y la felicidad de ellos más que las propias.

El divorcio hoy esta a flor de piel todo por la falta de compromiso de los hombres. Sostener un matrimonio sólo puede llevarse con gran éxito de la mano del Todopoderoso. Confiar en nuestras propias habilidades para resolver los conflictos presentados durante la unión conyugal es una actitud más que arrogante. Apartados de Dios nada podemos hacer y en el matrimonio no es la excepción.

Si estás casado te animo a continuar y a evadir los dardos del maligno que siempre te traen a la mente las ideas del rompimiento físico y espiritual con tu ser amado. Humíllate delante de Dios, pídele perdón por lo que has hecho mal y comienza de nuevo, ya que estar casado, ser fiel y comprometido trae grandes recompensas.

"Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre" Mateo 19:6

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

jueves, 25 de septiembre de 2008

DESPERTARES

Escrito por: Chalo Jiménez

“«Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo»” Efesios 5:14

“Despertares” es una película estadounidense de 1990 dirigida por Penny Marshall nominada a tres premios de la Academia. Está basada en hechos reales documentados por el Dr. Oliver Sacks.

Es la historia del Dr. Malcom Sayer estelarizado por el talentoso Robin Williams, un médico que durante su carrera se ha dedicado a la experimentación con lombrices. Éste consigue un trabajo en un hospital en la ciudad de New York, para tratar a pacientes en estado catatónico. Durante su carrera se ha dedicado a la investigación y presenta dificultad para relacionarse con pacientes y colegas, tanto a nivel profesional como personal. Cuando llega a la institución, él desea un puesto en su área de experiencia, pero no es posible, debido a su situación económica debe aceptar el ofrecimiento para trabajar con pacientes que sufren encefalitis letárgica, ésta es una enfermedad que se caracteriza por la languidez creciente, apatía y somnolencia, que lleva, finalmente a un profundo letargo.

Un día, el Dr. Sayer observa que una de sus pacientes ataja sus anteojos antes de que éstos caigan al piso, es en este momento que comienza a investigar sobre la enfermedad y a formular hipótesis sobre sus posibles causas, pero, más que nada, sobre su tratamiento. En este punto se le presenta un nuevo problema, el escepticismo de sus colegas y los familiares de sus pacientes, con respecto a su teoría de que los aquejados tienen posibilidades de volver a vivir y que su enfermedad consistiría en un Mal de Parkinson agravado. Entre sus diversas investigaciones, se familiariza con una nueva droga, la L-Dopa, que se utiliza para el tratamiento del Parkinson y decide probarla con uno de sus pacientes, Leonard Lowe (Robert De Niro).

En contraposición a sus colegas, que se limitan a atender las necesidades básicas de estos pacientes, el Dr. Sayer toma una actitud más activa con respecto al tratamiento de los mismos. Toma contacto con la madre de Leonard, e indaga sobre su historia clínica, pretendiendo una experiencia satisfactoria, tanto para sí mismo como para su atendido. Finalmente sus ambiciones profesionales son dejadas a un lado, para que ocupe un papel preponderante el bienestar de sus pacientes. Esto lo expresa, no sólo desde el punto de vista médico, sino también humano.

Luego de muchos intentos fallidos, una noche, Leonard despierta. A partir de este evento el Dr. Sayer recibe la aceptación de colegas y familiares de los afectados y, también su ayuda económica, gracias a lo cual puede comenzar a tratar a todos sus pacientes con esta droga. No solamente cura físicamente al paciente, sino trabaja junto a él para ayudarlo a aceptar la nueva situación en la que se encuentra, ya que las consecuencias psicológicas de haber estado "durmiendo" durante años, podrían ser devastadoras. Y además le ayuda a rehacer su vida y a reinsertarse en la sociedad.

Los problemas vuelven a aparecer cuando Leonard, el primer paciente tratado con L-Dopa, vuelve a desarrollar los síntomas de la enfermedad y, tanto el Dr. como sus pacientes y sus familiares se ven profundamente afectados. Ante la recaída de Leonard, el Dr. Sayer comunica al paciente sobre su estado, de la manera menos traumática posible para éste, y, además procurarle el mejor tratamiento dentro de las posibilidades.

Antes de conocer a Cristo nuestra condición espiritual y moral son verdaderamente lamentables. Somos como los pacientes del Dr Sayer: en estado catatónico. Caracterizados por el decaimiento creciente, apatía y entumecimiento, que lleva finalmente a un profundo letargo. El decaimiento consiste en la poca preocupación que mostramos por nuestros semejantes, la apatía por los intereses Divinos tales como la santidad y la obediencia y el entumecimiento moral e intelectual que caracteriza al hombre de hoy, esto indiscutiblemente no solo nos llevará a un profundo letargo sino a un eterno antro.

Como en la película un día alguien nos observa, se interesa en nosotros, en nuestro deplorable estado y comienza un tratamiento. Jesús el Salvador del mundo llega a nuestras vidas y ante el escepticismo de colegas y familiares declara que los aquejados, nosotros, tenemos posibilidades de volver a vivir. Jesús dijo: "No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes" Juan 15:16.

Dios en contraposición al mundo, no se limita a atender nuestras necesidades básicas sino que toma una posición más activa con respecto a nuestro tratamiento. Toma contacto con todo lo que nos incumbe e indaga desde la eternidad sobre nuestra limitada historia clínica, pretende mucho más que una experiencia satisfactoria, tanto para sí mismo como para nosotros. El creador de los cielos y la tierra se goza en nuestras bendiciones. Finalmente ocupa un papel preponderante el bienestar de sus pacientes.

Un día despertamos. A partir de ahí recibimos el tratamiento con esta droga, que es la cura para todos los males: Jesús de Nazareth. Esta medicina no solo nos cura físicamente sino que nos cura el alma y el espíritu cobra vida. Dios trabaja junto a nosotros para ayudarnos a aceptar la nueva situación en la que nos encontramos, ya que las consecuencias de haber estado "durmiendo" durante años, son difíciles de manejar. Él nunca nos dejará ni nos abandonará. Nos ayuda a rehacer nuestra vida y a reinsertarnos en el reino de los cielos.

Los problemas vuelven a aparecer cuando nosotros volvemos a desarrollar los síntomas de la enfermedad: El pecado. Esta también es una enfermedad que priva a las personas que la padecen hasta reducirlas a un estado vegetativo. Si hemos sufrido una recaída El Señor Jesús nos comunicará sobre nuestro estado. Él vino a salvar lo que se había perdido. Lo hará sin mentiras, ni disfraces y procura el mejor tratamiento para nosotros: El arrepentimiento. “Vuelvan a su sano juicio, como conviene, y dejen de pecar” 1 Corintios 15:34

La buena noticia es que si bien presentamos los síntomas típicos de nuestro pasado, hoy podemos tomar la iniciativa de caminar hacia la nueva vida que Dios nos ha dado. No volvamos al estado catatónico de la muerte espiritual.

“» ¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti!” Isaías 60:1

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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miércoles, 24 de septiembre de 2008

LA DISCRIMINACION


Escrito por: Chalo Jiménez


"Entonces él se incorporó y le preguntó: —Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar" Juan 8:10,11


La discriminación es el acto de hacer una distinción, es un episodio de abuso e injusticia que viola el derecho de la igualdad de oportunidades. La discriminación como tal, no es tolerada en ninguna sociedad democrática y no debería existir. Esta palabra se utiliza de muchas formas. Normalmente, se refiere a la violación de la igualdad de los derechos para los individuos y la vida social.

La discriminación se denomina positiva cuando observa las diferencias entre grupos de individuos en respuesta a sus necesidades para poder darles solución sin perjudicar de ninguna manera a otros.

Una de las principales fuentes de la desigualdad es la discriminación. Los ingresos económicos, la raza y la clase social, agentes tales como la nacionalidad, el género, la religión, la etnía o la política dan término a las formas de segregación.

Uno de los mejores ejemplos de discriminación fue y sigue siendo, pese a muchos avances, el del racismo en los Estados Unidos. A través de la historia, la comunidad de raza negra ha estado sometida a una constante exclusión por parte de algunos sectores de la sociedad. Un ejemplo de esto fue la imposibilidad que tuvieron en el pasado de acceder a la educación superior.

Sin embargo, se han hecho esfuerzos para detener la discriminación y asegurarle a estos grupos el respeto a sus derechos. Un ejemplo de esto fueron las reformas legales de la década de los 70, en las que se maniobró de tal forma que sirvieran de impedimento contra la discriminación.

Es fácil para cualquier miembro de la sociedad no involucrarse en el asunto de la discriminación, sobre todo cuando no le afecta directamente; es más difícil, en cambio, involucrarse en la lucha contra la discriminación cuando esta lucha nace de un despertar de la conciencia, tanto a nivel individual como a nivel colectivo.

Tal vez la discriminación, no llegue a desaparecer nunca. Pero es necesario que el ser humano siga haciendo conciencia, tanto en su propia vida interior como a su alrededor: familia, escuela, trabajo, transporte, negocio, empresa, instituciones, deportes, para generar a su vez conciencia en otros. Otros que, aunque diferentes, son también los mismos. Pues son también humanos.

Pero desde el punto de vista espiritual, existe un tipo de discriminación mucho más preocupante. Se trata del apartamiento ejercido por algunos miembros de La Iglesia, Fariseos de la postmodernidad, que se creen superiores o más santos, contra aquellos que han cometido algún pecado o que no se congregan con ellos y con las masas en esas moles de cemento llenas pero vacías de Dios. No parecemos miembros del mismo cuerpo.

En la historia narrada en Juan 8, Cristo no excusó el pecado de la mujer condenada ni halló defecto en la ley. Tampoco tomó en cuenta el ilusorio celo de los fariseos. Los que juzgan a los demás se condenan a sí mismos. Todos los que de alguna manera son llamados a culpar las faltas del prójimo, están especialmente preocupados de mirarse a sí mismos y mantenerse puros.


Cristo vino para llevar a los pecadores al arrepentimiento y a la salvación, no para destruirlos. Jesús apunta a llevar al arrepentimiento no sólo al acusado mostrándole su misericordia, sino también a los acusadores mostrándoles sus pecados. Como siempre los Fariseos llenos de argumentos vanos pensaron tenderle una trampa, El Mesías procuró convencerlos y convertirlos desechando la idea de entrometerse en el oficio de juez.


Cuando Cristo le dijo a la mujer señalada que se fuera, fue con esta previsión: “vete, y no vuelvas a pecar” Los que ayudan a salvar la vida de un delincuente deben ayudar a salvar el alma con el mismo cuidado.


“—Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra" Juan 8:6


Somos verdaderamente felices aquellos a quienes Cristo no condena. El favor del Salvador al perdonar nuestros pecados pasados debe prevalecer en nosotros: “vete, y no vuelvas a pecar”


“« ¡Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados!” Romanos 4:7


© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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lunes, 22 de septiembre de 2008

LA SAL DE LA TIERRA

Escrito por: Chalo Jiménez


"Ustedes son la sal de la tierra" Mateo 5:13ª


Si esto es verdad que somos la sal de la tierra, entonces seremos sólidos y de color blanco, recuerda que en la Biblia este matiz es un símbolo de pureza y santidad, también debemos ser como la sal en su forma cristalina: transparente, en nuestro comportamiento claro está.


Como la sal, los hijos de Dios debemos estar distribuidos por todas partes, esto en el cumplimiento de la gran comisión. Fíjese que la sal se halla distribuida en la naturaleza y sólo constituye un 3% de la masa del agua de los océanos, a diferencia del Mar Muerto, donde la concentración es del 30%. Esto tiene un extraño parecido con la iglesia moderna, la gente se apiña en grandes templos o mega-iglesias creando así una gran concentración de "sal" ¿Será que la iglesia también esta muerta?


Desde épocas prehistóricas la sal ha sido fundamental para sazonar y mejorar el sabor de los alimentos, también para su conservación, la humanidad en su ignorancia y maldad, son como una gran mezcla lista para podrirse, pero Cristo ha enviado a sus discípulos, para sazonarla, con el conocimiento y la gracia. Los creyentes somos un freno a la corrupción del mundo. La sal que da sabor agradable a los alimentos, es el símbolo de los hijos de Dios, cuya vida y testimonio deben ser llenos de sabor y atractivo. Si la sal provoca sed, nosotros los cristianos auténticos deberíamos provocar sed de Dios en los que habitan a nuestro alrededor.


En el pasado la sal tenía un valor altísimo, a menudo como signo de prestigio social o valía económica. Fue moneda de cambio en las rutas de los mares Egeo, Adriático y Mediterráneo, siendo objeto de impuestos y tributos en los países asiáticos desde épocas remotas. Al parecer se utilizó también como dinero en Tíbet y Etiopía. El término salario deriva de la palabra salarium, vocablo latino que aludía a la asignación de sal que se entregaba a los soldados que servían en el ejército romano. Esta es otra de las razones por la que somos llamados la sal de la tierra: por nuestro altísimo valor, que no debe verse reflejado necesariamente en dinero, este valor puede ser demostrado con actos de amor y bondad. Aunque es deplorable la condición en la que viven algunos cristianos que no creen en su tasación.


De la misma manera como la sal es un componente esencial de la dieta de los seres humanos, es fuente de obtención de cloro y sodio, se emplea para preservar carnes y pescados, en ciertos métodos de refrigeración para preparar mezclas frigoríficas, para fabricar jabón, vidrio y además se emplea para limpiar, teñir, blanquear tejidos y preparar cueros y pieles, nosotros como hijos del gran Rey, del Todopoderoso debemos ser productivos. En efecto, no hay nada más llano, insípido, incluso mortífero, que los cristianos sin influencia, las vidas sin relieve, las palabras vacías de sentido: son cosas totalmente inútiles.


Si nosotros sus seguidores no somos tal como debemos ser, entonces seremos como sal que ha perdido su sabor. Si un hombre ha confesado a Cristo y sin embargo permanece sin gracia, es necesario que sepa que ninguna otra doctrina y ningún otro medio lo harán provechoso.


Nosotros debemos ser salados con sal, como en la antigüedad eran todos los sacrificios; nuestras simpatías putrefactas deben ser sometidas al Espíritu Santo. Los que tenemos la sal de la gracia debemos demostrar que apelamos a un principio vivo de gracia en nuestros corazones, el cual elimina las habilidades corruptas que ofenden a Dios o a nuestras propias conciencias.


Sin vacilar, procuremos ser discípulos, y seamos cuidadosos para no relajarnos en nuestra profesión, ni asustarnos ante la cruz; que podamos ser la buena sal de la tierra, para sazonar a quienes nos rodean con el sabor de Cristo.


"Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee" Mateo 5:13b

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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viernes, 19 de septiembre de 2008

LA LLAVE DE LA ESPERANZA


Escrito por: Chalo Jiménez

El ser humano es complejo: somos capaces de mucha maldad y de mucha bondad.

Hasta el 11 de Septiembre de 2001, William Rodríguez era un personaje desconocido. Nacido en Puerto Rico, llegó a Nueva York en el año 1980 en busca del “sueño americano”. Pronto comenzó a trabajar como encargado de limpieza de la torre norte del World Trade Center.

Aquel trágico martes llegó media hora tarde y eso le salvó la vida. Cuando impactó el primer avión en la torre norte, a las 8:46 a.m. se encontraba en el primer sótano (B1) organizando la jornada del día, de repente oyó una explosión que lo levantó en el aire, el techo se derrumbó y las paredes se agrietaron. Unos segundos más tarde se oyó un impacto arriba y otra explosión. Apareció en medio del caos una persona con toda la piel de los brazos y la cara colgando, era Felipe David, un hondureño empleado del edificio, su camisa estaba empapada en sangre, inmediatamente William le puso una toalla y se lo echó al hombro para sacarle fuera. Esta sería la primera de muchas víctimas rescatadas por William Rodríguez. Una vez en el exterior, escuchó que un avión había impactado en el edificio. Miró hacia arriba y vio el agujero en el piso 90. William debía estar en el piso 106 desayunando con el resto de colegas en el restaurante Windows of the World.

Saber que todos sus compañeros estarían allí le hizo regresar al interior, a pesar de la recomendación de su supervisor: “Nadie quería regresar” El miedo te paraliza o te moviliza, entró a través del sótano a la Torre Sur, hasta el centro de control. Allí encontró una empleada de seguridad le dijo que no podía abandonar porque era nueva y no quería que la despidiesen. La ignorancia de la situación hizo que mucha gente se comportase de forma irracional. La saco por la fuerza. Luego volvió a la torre norte y oyó gritos de dos personas en un ascensor, se estaban ahogando por el agua que había entrado de los rociadores anti-incendios. Por primera vez pidió ayuda a Dios, William hasta ese momento era agnóstico. No creía en nada. Con un tubo logró abrir la puerta pero la distancia hasta el elevador no le permitía llegar a ellos. Volvió a recurrir al espíritu divino: “ayúdame Dios mío”, entonces recordó que en el área de carga habían escaleras que siempre estaban con candados, sin embargo, cuando llegó allí todas estaban atadas excepto una, como si hubiera sido preparada para ese momento, pues fue el elemento que utilizó para ayudar a las dos personas logrando sacarlas del ascensor y del edificio. Una vez más entró y se encontró al oficial encargado de la unidad canina, quien le preguntó: ¿William Tienes La Llave Maestra?”. Había cinco personas con una llave maestra que abría todas las puertas del edificio. Las otras cuatro personas, administradores de operaciones, estaban entrenados en rescate, evacuaciones y primeros auxilios, fueron los primeros en escapar. La llave se convirtió en un elemento muy importante porque en los rascacielos con más de 50 pisos existe un sistema de encapsulamiento en caso de incendio, para que el fuego no se propague (el fuego busca oxígeno), por el que 3 pisos tienen puertas de escape que no abren y una sí.

A partir de aquel instante Willy se convirtió en la persona encargada de dirigir a un equipo de bomberos, él tenía la llave que abría todas las puertas y conocía el edificio mejor que nadie, William subía 110 pisos diarios y estaba físicamente mejor que los rescatistas. A la altura del piso 39 oyeron otra explosión, el edificio se tambalea y se desploman los pisos 65 al 44. Regresó al piso 27 donde había un hombre en silla de ruedas para ayudarle a bajar. Después de haber vuelto en tres ocasiones, Rodríguez bajó corriendo justo antes del derrumbe de las torres gemelas. Fue el último hombre en salir. Viendo lo que se le venía encima, se protegió debajo de un carro de bomberos, luego de 3 horas fue rescatado de entre los escombros y tras recibir los primeros auxilios, continúo como voluntario en las labores de rescate.

Aquel día William salvó a 15 personas y centenares se salvaron gracias a la llave maestra y su ayuda. Aprendió a enfrentar el miedo que es una barrera emocional que hay que cruzar para poder lograr los objetivos; Asimiló que lo más importante no es el trabajo ni el dinero sino los afectos, los familiares, los amigos. Uno puede convertir algo terrible en una enseñanza. Se pueden utilizar las tragedias para hundirte o para levantarte y crear algo grande para una comunidad. A partir de aquella experiencia se convirtió en adicto a ayudar.

William Rodríguez el héroe, cree que Dios lo protegió y le dio una segunda oportunidad. El ser humano tiene la capacidad de encontrar su camino sin ningún tipo de tragedia. Para él las claves son tres: motivación, disposición y entusiasmo. Aunque no tiene el currículum de un universitario o de un político, su entusiasmo lo ha llevado a cambiar leyes en los Estados Unidos y a conseguir beneficios para las víctimas alrededor del mundo. De ser un barrendero ha pasado a reunirse con reyes, presidentes y ministros. Sin lugar a dudas, el ser humano tiene en su mano la capacidad de llevar a cabo grandes cambios sin necesidad de dramas.

Lo que más recuerda del 11-S es el caos, la desorientación y la tragedia; Su conclusión es que el hombre no es ni muy fuerte ni muy débil sino muy desorientado. Dios es bueno porque nos da oportunidades y herramientas para explotar nuestras habilidades para ser mejores cada día. Lo que más echa de menos este hombre valiente en esta sociedad es la compasión. La compasión humana es más duradera que la violencia, es esa llave de la esperanza que abre y traspasa la puerta del miedo.


Este hombre fue preparado por 10 años, trabajando en estas escaleras de manera rutinaria, para ejercer su ministerio intensamente en poco más de una hora. Jesús fue preparado por 30 años, para 3 años de intenso ministerio. Es como si el tiempo de servicio representara el 10% del tiempo de preparación. Y tu ¿En que estas siendo preparado?


Tenemos en nuestras manos "La llave de la esperanza": La Compasión. Que haremos ¿correr por nuestra vida o correr para ayudar al necesitado?


Esta tremenda historia ha de servirnos de ejemplo para salvar a las personas del infierno, debemos entrar y rescatarlas de la torres gemelas espirituales: El orgullo y la desobediencia. Démonos a la feroz tarea de entrar en las ruinas de las vidas de las personas para brindarles una respuesta: Jesús.


Recuerda:

  • Todos hemos pecado. Por lo tanto estamos separados de Dios.
  • No podemos salvarnos a nosotros mismos.
  • Cristo murió por nosotros. La vida eterna es un regalo.
  • Debemos recibir por la fe a Jesucristo como Salvador.
  • ¿Cómo Recibir a Jesucristo?


“…si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo.” Romanos 10:9,10


© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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