jueves, 26 de marzo de 2009

EL CASI-CRISTIANO

Escrito por: Juan Wesley

"Casi me persuades a ser cristiano." Hechos 26:28

Y hay muchos que llegan hasta este punto: Desde que el cristianismo está en el mundo, ha habido muchos en cada época y nación, que fueron casi persuadidos a ser cristianos. Pero al ver que no nos sirve para nada ante Dios, llegar solamente a este punto, nos importa mucho considerar:

1. ¿Qué está implicado en ser casi? y

2, ¿Qué está implicado en ser completamente, un cristiano?

(I.) 1. En el ser casi un cristiano está implicado, primero, una honestidad pagana.

Aun los paganos comunes esperaban unos de otros, cierta honestidad y muchos la practicaban. Ellos fueron enseñados que no debían ser injustos; que no quiten los bienes de sus prójimos; que no opriman a los pobres; que no usen extorsión contra nadie; que no engañen en los negocios; y, en lo posible, no deber nada a nadie.

2. Además, los paganos comunes estimaban la verdad y la justicia. Por tanto, ellos abominaban al perjurador, al que invocaba a Dios como testigo por una mentira; y también abominaban al que calumniaba a su prójimo y al mentiroso.

3. Y además, ellos esperaban cierto amor y ayuda mutua unos de los otros. Esto incluía alimentar a los hambrientos, vestir a los que no tenían ropa, y en general, dar a los necesitados las cosas que uno mismo no necesitaba. Hasta este punto iba la honestidad pagana, lo primero que está implicado en ser casi un cristiano.

(II.) 4. Una segunda cosa implicada en ser casi un cristiano, es el tener una forma de piedad; de aquella piedad que es prescrita en el evangelio de Cristo; el tener la apariencia exterior de un cristiano verdadero.

Por tanto, el casi-cristiano no hace nada de lo que el evangelio prohíbe. No toma el nombre de Dios en vano; bendice y no maldice; no jura, sino su comunicación es sí, sí, no, no. El no profana el día del Señor. El evita todo adulterio, fornicación, impureza, y aun toda palabra o mirada que pueda tener esta tendencia. El se abstiene de toda palabra ociosa, toda malicia, y todo tipo de bromas necias - en breve, de toda conversación que no edifica.

5. El se abstiene del "vino en el cual hay disolución", y de la glotonería. El evita, por cuanto dependa de él, todo conflicto y contención. Y si sufre alguna injusticia, no se venga a sí mismo, ni devuelve mal por mal. En todo lo que hace y dice, actúa según la regla: "Lo que no quieres que los demás te hagan a tí, no les hagas a ellos."

6. El se esfuerza para hacer bien a muchos; todo lo que su mano encuentra a hacer, lo hace con todas sus fuerzas, sea para sus amigos o para sus enemigos. Mientras tiene la oportunidad, hace toda clase de bien, para todos los hombres, tanto para sus almas como para sus cuerpos. El reprende a los malvados, instruye a los ignorantes, anima a los buenos, consuela a los afligidos, despierta a los que duermen, y guía a los que Dios ya despertó a la "fuente abierta para limpar del pecado y de la impureza".

7. El que tiene esta forma de piedad, usa también los medios de la gracia, en todas las oportunidades. Constantemente asiste a la casa de Dios - y esto no con una actitud de vanidad o de indiferencia, sino con seriedad y atención en cada parte del servicio. Especialmente cuando se acerca a la mesa del Señor, lo hace con una actitud que no dice nada más que: "Dios, ¡ten misericordia conmigo, que soy pecador!"

8. A esto añadimos el uso constante de la oración en familia, y los tiempos diarios de pasar tiempo con Dios en privado. El que practica todo esto, tiene la forma de piedad. Y entonces, falta solo una cosa más para que esta persona sea casi un cristiano; y esto es la sinceridad.

(III.) 9. Con sinceridad quiero decir, un verdadero principio interior de religión, de donde fluyen estas acciones exteriores. Y si no tenemos esto, entonces no tenemos honestidad pagana - no en la manera como lo demanda un poeta epicúreo. Aun este pobre perdido, en sus momentos sobrios, es capaz de testificar: "Los hombres buenos evitan el pecado por amor a la virtud; Los hombres malos evitan el pecado por miedo al castigo." Entonces, si alguien se abstiene de hacer lo malo, solo para evitar el castigo, el pagano ni siquiera lo toma por un buen hombre.

Entonces, si alguien no solo se abstiene de hacer lo malo, sino hace muchas obras buenas y usa todos los medios de la gracia; pero lo hace solo para no ser castigado, o para no perder a sus amigos o sus bienes o su reputación - de este hombre no podríamos decir que es casi un cristiano; es solo un hipócrita.

10. Por tanto, la sinceridad tiene que estar presente necesariamente en un casi-cristiano; un verdadero deseo de servir a Dios. El casi-cristiano tiene un deseo sincero de agradar a Dios en todas las cosas; en toda su conversación; en todas sus acciones.

11. Ahora probablemente alguien preguntará: "¿Será posible que alguien llegue hasta este punto, y sin embargo, sea solamente casi un cristiano? ¿Qué más, entonces, está implicado en ser completamente un cristiano?"

Yo respondo, Primero, que sí es posible llegar hasta este punto y ser nada más que un casi-cristiano. Esto lo aprendí no solo por la Palabra de Dios, sino también por la experiencia.

12. Hermanos, grande es mi audacia hacia ustedes en este asunto. Y perdónenme esta falta, si yo declaro mi propia locura desde las azoteas, por causa de ustedes y del evangelio. - Permítanme, entonces, hablar libremente de mi propia persona. Yo estoy contento con ser humillado para que ustedes sean exaltados, y con hacerme más vil para la gloria de mi Señor.

13. Yo mismo llegué hasta este punto por muchos años; diligentemente evitando toda maldad, para tener una consciencia completamente limpia; redimiendo el tiempo; usando toda oportunidad para hacer bien a todos los hombres; constantemente usando todos los medios de gracia; esforzándome para actuar con seriedad en todo; y Dios es mi testigo, haciendo todo esto con sinceridad, con un verdadero deseo de servir a Dios, para llegar a la vida eterna. Sin embargo, mi propia consciencia me testifica en el Espíritu Santo, que durante todo ese tiempo yo era solamente un casi-cristiano.

Predicado en Oxford, el 25 de julio de 1741.


© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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