miércoles, 6 de mayo de 2009

EGOISMO


Escrito por: Charles Swindoll  

No pierda usted lo que el pasaje dice acerca de los ojos. “En ese momento se les abrieron los ojos”. De repente se sobresaltaron al ver que estaban desnudos. Nos parece sorprendente, ¿no es verdad? Usted y yo no pudiéramos estar más conscientes de los momentos en que estamos desnudos. El solo hecho de tener un cierre relámpago medio abierto nos hace sonrojar. 

Pero recuerde usted la diferencia. De repente, aquellos dos seres se sintieron cohibidos. Nunca antes habían tenido tales sentimientos. Usted y yo nunca hemos experimentado ninguna otra cosa. Lo que leemos en el relato del Génesis es el origen del conocimiento de nosotros mismos, de la preocupación por nosotros mismos y del egoísmo. Si usted continúa leyendo verá que inmediatamente ellos comenzaron a buscar satisfacerse a sí mismos. 

“Cuando el día comenzó a refrescar, oyeron el hombre y la mujer que Dios andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera”. Génesis 3:8 

Adán no ayudó a Eva. Ella tampoco se preocupó realmente por él. Los dos se ocuparon en coser una cubierta para cubrirse. Y (¿puede usted creerlo?) ellos intentaron esconderse de Dios. Por supuesto, ¡usted puede creerlo! Hasta el día de hoy es el juego favorito de la humanidad… aunque cada vez que lo jugamos salimos perdiendo. 

“Pero Dios el Señor llamó al hombre y le dijo: — ¿Dónde estás? El hombre contestó: —Escuché que andabas por el jardín, y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí”. Génesis 3:9-10 

J. Grant Howard realiza un espléndido trabajo al describir el conflicto interno de estos dos individuos en el huerto. Notemos que ya habían comenzado a usar máscaras. 

“Obligados a salir del escondite, Adán se para avergonzado delante de su Juez y masculla una respuesta. Estas son las primeras palabras que se registran de un pecador. Notemos cómo se comunica. El mezcla la verdad: "Tuve miedo", con la verdad a medias, "porque estaba desnudo". La plena verdad era que él había desobedecido a Dios y, por tanto, estaba consciente de su desnudez. El no fue sincero con Dios. Escondió su acto de desobediencia voluntariosa, en vez de confesarlo en forma abierta y sincera. Ya Adán no puede funcionar como una persona auténticamente completa” 

Al averiguar Dios más profundamente, Adán y Eva se defendieron cada vez más. Se lanzaron acusaciones el uno contra el otro, y luego acusaron a Dios. 

  • "La mujer…".
  • "La mujer que me diste…".
  • "La serpiente…". 

El patrón no ha cambiado, ¿verdad? Desde la escena original y a través de los siglos, la historia de la humanidad tiene las horribles manchas del egoísmo. Como no queremos ser auténticos, nos escondemos, negamos, mentimos, corremos, escapamos. ¡Cualquier cosa, menos decir toda la verdad! Y soltamos oprobios. Ridiculizamos, dominamos y criticamos. Destrozamos a las personas con nuestras palabras. Luego desarrollamos métodos para no admitir lo que hemos hecho. 

  • "Yo no soy dogmático, simplemente estoy seguro de mí mismo".
  • "No es que juzgo, sino que discierno".
  • "No es que quiera discutir, simplemente estoy tratando de probar un punto".
  • "No soy terco, ¡simplemente tengo confianza en mí mismo!" 

Y todo esto va saliendo de nuestras bocas casi sin pensarlo. En caso de que usted viva engañado pensando que tenemos maneras suaves y bondadosas de lograr lo que queremos, observe lo que ocurre cuando hay tránsito pesado…o en la caja de pago del supermercado. ¡Lo que quiero decir es que atacamos por la vena yugular! 

Hace un par de años, mi hijo mayor Curt y yo nos tomamos unos días y fuimos a subir los raudales del río Rogue en Oregón. Fuimos con varios hombres de nuestra iglesia. ¡Eso fue magnífico! Mientras recibíamos instrucciones de parte del guía (el grupo era de unos 15), comencé a observar las canoas. Algunas eran viejas y estaban desgastadas, pero otras eran nuevas. Por causa del egoísmo, yo quise que Curt y yo consiguiéramos canoas nuevas…así que le susurré al oído: 

—Curt, muévete hacia la izquierda. — ¿Por qué? 

—Simplemente haz lo que te digo, hijo. Las dos canoas que están al final son nuevas. Tomémoslas. 

El cooperó. Y conseguimos dos canoas nuevas. Yo manejé el asunto de una manera tan cuidadosa que nadie ni siquiera se dio cuenta de lo que habíamos hecho. Las canoas viejas eran igualmente buenas…pero estaban viejas. 

Y había un guía realmente ingenioso y profesional, además de otros novatos. Adivine usted cuál guía conseguimos. ¡Correcto! Yo me las arreglé de manera tan eficiente que terminamos en el grupo del profesional. 

¿Por qué? Simple y llanamente, porque soy egoísta. Y para empeorar las cosas, ¡yo también estaba enseñando a mi hijo a ser egoísta! Dentro de un par de años o algo más, él habrá aprendido la lección al dedillo. 

A propósito, al regresar al sitio de nuestro campamento al terminar el día, todos los 15 nos metimos como sardinas en lata en la vieja camioneta de carga. Todos estábamos muertos de cansancio. De repente, ¡pum! Explotó el neumático trasero de la derecha. Tuvimos que sacar todo el equipaje para poder sacar el neumático de repuesto. Luego, había que levantar con un gato esa bestia de camioneta. Fue un trabajo caluroso y sucio. Adivine usted quién dirigió el tránsito en vez de ayudar a cambiar el neumático. Según lo que recuerdo, no pasó ni un carro por aquella carretera rural durante el episodio.

Tomado del libro: “DESAFÍO A SERVIR” Charles R. Swindoll 

©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

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1 comentario:

Lavrador dijo...

Muy buenas las messages de tu blog. Gracias