sábado, 30 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN V

Escrito por: Watchman Nee

¿Quién es el más poderoso? Aquel que ofrece más oraciones, será a buen seguro, el más poderoso. Pero que significa que alguien diga ¿que la vida más profunda posee mayor poder? Significa nada más que esto: la persona que tiene más presión tiene más habilidad para tratar con ella. De modo que la profundidad de la vida de un creyente puede ser medida por la manera como él trata con su presión.

Infelizmente, el cristiano, con mucha frecuencia, le gusta preservar su poder natural. Él no quiere morir, exactamente como Pedro no quería que el Señor muriera. Sin embargo, si el Señor no hubiera muerto, hoy no habría resurrección. Muchos cristianos consideran, como vida buena, aquella que tiene pocas dificultades y angustias. Siempre que deparan con alguna cosa dolorosa, ellos piden a Dios para removerla. Podemos decir que ellos están viviendo, pero eso ciertamente no puede ser llamado de resurrección. Supongamos que, en su constitución natural, usted pudiera soportar la censura de diez personas, pero no más; así, pide Dios para no permitir que usted sea probado por encima de la censura de los diez.

Pero Dios permite que la presión de once personas venga sobre usted. En tales situaciones, usted, por fin, clama a Él que ya no puede soportar, pues está además de su capacidad. Permítame decir que Dios, no obstante, dejará que usted sea presionado además de aquello que su propio poder y paciencia y bondad naturales puedan soportar. El resultado será que usted dirá a Él que ya no puede soportar y pedirá que le conceda el poder para vencer. En aquel momento, usted experimentará un poder nuevo y mayor que puede soportar la crítica, no sólo de diez, sino hasta de veinte personas. Usted vino a reconocer y experimentar que, cuanta mayor es la presión, mayor su poder; y que, siempre que esté sin poder, es porque usted no fue colocado bajo la disciplina de la presión.

Entonces, si eso es así, ¿por qué muchos se tardan en buscar a Dios hasta que la presión se hace grande? Debemos, antes, buscarlo tan inmediatamente sintamos nuestra incapacidad y, inmediatamente, recibiremos el poder necesario. Por eso, siempre que deparamos con nueva presión, debemos utilizarla para transformarla en poder. Nuestro poder crecerá con cada encuentro de esos. Dios nunca preserva la constitución natural; Él sólo quiere la resurrección. "Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran" Romanos 4:17. Llamar algo de la nada es el poder que Dios tiene que crear, dar vida a lo que está muerto es el poder redentor de Dios. Abraham creyó en Dios como Aquel que crea todas las cosas de la nada y da vida a los muertos. Al hombre le gustaría proteger su vida, pero Dios rechaza esa vida. Y después que el hombre es quebrado por Dios y Le confiesa que es absolutamente desamparado, aquel hombre será resucitado de los muertos. Ese es el secreto de la vida y del poder.

Cuando viva con muchas presiones, usted debe acordarse que presión es poder y, por lo tanto, no deben ser evitadas, pero, sí, acogidas. Pues cuanto mayor que sea la presión sobre usted, mayor será su poder. Usted vencerá todo y obtendrá fuerza aún mayor.

LA PRESION DE LA OBRA

Gran parte de la obra de Dios debe pasar por la presión antes que pueda haber buenos resultados. (Los que sirven a Dios deben prestar bastante atención en ese punto.) Infelizmente, pocos obreros tienen esa experiencia o parecen dispuestos a experimentarla. El que es fiel, sin embargo, no sólo tiene tal experiencia como aún la tendrá mucho más. Si usted nunca experimentó eso, la va a experimentar en el futuro. Dios va a hacer que el trabajo que usted está haciendo pase por la muerte. Eso no ocurre porque Dios tenga placer en la muerte; por el contrario, Él lleva la obra a la muerte a fin de alcanzar la resurrección. En el inicio de su obra, muchos obreros de Dios notan que incontables personas están siendo salvas por medio de sus esfuerzos, y su obra parece estar prosperando y siendo bendecida. Extrañamente, sin embargo, tal situación no dura mucho tiempo.

Después de algún tiempo, la obra comienza a fracasar. Los que antes fueron salvos no están haciendo ningún adelanto hoy. Más tarde, no sólo la obra parece haber parado, pero los propios obreros se sienten fríos y muertos. Cuando se descubren en esa situación difícil, con certeza desean hacer algo, pero no pueden porque parecen haber perdido el poder. Se quedan realmente intrigados. Pueden hasta comenzar a imaginar que cometieron algún pecado grave. A esa altura, están realmente temerosos y no saben que hacer. Pueden entender que ya no hay esperanza, pues parece que Dios no quiere bendecir ningún aspecto de su obra.

Pero es precisamente en ese momento que la luz vendrá de Dios para sondear el corazón de ellos y, entonces, sabrán si desde el inicio estuvieron trabajando para Dios o para ellos mismos, se estuvieron compitiendo con las personas o sirviendo con sinceridad para la gloria de Dios. Ellos descubrirán para quien estuvieron realmente trabajando. Pues cuando la obra está prosperando y teniendo éxito, los creyentes tienden a sentir que todo cuanto estuvieron haciendo fue para Dios. Solamente cuando la obra de alguien está bajo presión es que él podrá discernir si su obra ha sido para Dios o si él se ha mezclado con la obra.

Usted, que ha tenido una experiencia como la aquí descrita, sabe cuan dolorosa ella es. Durante ese tiempo, usted se siente sobrecargado y muerto y está siendo presionado hasta tal punto que no puede hacer otra cosa a no ser preguntarle a Dios: "¿Dios, por qué eso es así? ¿Por qué nadie está siendo salvo? ¿Por qué los creyentes están tan muertos?" Usted también es presionado a preguntarle a Dios: "¿Que debo hacer? ¿Donde debo ir de aquí en delante?"

Usted percibió que su antiguo poder no es suficiente para enfrentar la presente situación y su experiencia pasada es inadecuada para suplir la exigencia actual. Tal vez, en este momento, Dios le muestre que, cuando la obra estaba prosperando, usted nutrió el pensamiento de auto-satisfacción, abrigó el orgullo espiritual, fue celoso por su propia gloria, ansiando exceder otras personas en la obra. Resumiendo, usted descubre que muchas cosas no fueron hechas para Dios, pero si para los hombres y, consecuentemente, su obra necesitaba pasar por la muerte. Ahora usted reconoce cuan útil fue que su obra haya sufrido esa presión.
©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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