martes, 26 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN

Escrito por: Watchman Nee 

“Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión, que hasta perdimos la esperanza de salir con vida: nos sentíamos como sentenciados a muerte. Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que resucita a los muertos. Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza, y él seguirá librándonos” 2 Corintios 1.8-10. 

¿Que deseaba Pablo que los hermanos conocieran? La aflicción que sobrevevino a él y sus compañeros en Asia Menor. ¿Por qué tipo de aflicción pasaron? La aflicción de la presión. ¿Hasta que punto aconteció tal presión sobre ellos? Hasta la desesperación. Esa fue la situación exterior de ellos. Y ¿en cuanto a su sentimiento interior? Se armonizaba con la situación exterior, pues tenían la sentencia de muerte dentro de sí. Y ¿cual fue la conclusión a la que llegaron? Que no podían confiar en sí mismos, pero si en el Dios que resucita los muertos. Por eso, Dios los había librado de tan grande peligro de muerte en el pasado y podía librarlos ahora y habría de librarlos en el futuro. 

Lo que nos gustaría considerar aquí es la relación entre presión y poder. Como cristianos, prestamos mucha atención a la cuestión del poder. Eso es especialmente verdadero entre los creyentes espirituales. Ellos frecuentemente preguntan si cierta persona tiene poder o indagan sobre que cuánto pudiera ella tener. Oímos tales interrogaciones dondequiera que vamos. Veamos lo que la Biblia enseña sobre la relación entre presión y poder. Antes de todo, me gustaría decir que esos dos son directamente proporcionales. 

O sea, siempre que hay presión, hay también poder. Si un cristiano no sabe lo que es presión, él no tiene conocimiento de lo que es el poder. Solamente los que han experimentado estar bajo presión saben lo que es el poder. Cuanto mayor la presión, mayor el poder. Pero antes de hablar sobre la relación espiritual entre esos dos hechos, debemos explicar la relación que existe entre ellos en la esfera física, pues de ella podremos aprender, entonces, el principio espiritual. 

Usted ya observó ¿como el agua es hervida en una caldera abierta? Usted puede haber visitado una tienda que vende agua caliente. El agua es hervida allí desde la mañana hasta la noche, año tras año. El vapor escapa y llena la casa, sin embargo no está siendo utilizado por no haber presión. Pero si en otro lugar que nosotros observemos otro tipo de caldera, sea dentro de una locomotora o en un barco a vapor, veremos que los obreros encienden un fuego fuerte bajo la caldera permitiendo que el agua en ella hierva, pero, diferentemente de la tienda que vende agua caliente, ellos no dejan que el vapor escape. 

La caldera, en ese caso, es hecha de acero grueso y el vapor es continuamente presionado dentro de ella. Ella comienza a reunir fuerza debido a la presión exterior, visto que el vapor no puede expandirse, conduciendo al siguiente resultado: él se condensa en una especie de poder. Y cuando el poder del vapor es liberado por medio de una pequeña apertura, él comienza a mover el tren o el barco. Ahora, el vapor en la tienda de agua caliente y el vapor en la locomotora son el mismo. Por qué, entonces, existe tal diferencia en el poder? El vapor generado en la tienda es inútil, pero El de la locomotora es tremendamente útil. La razón es porque en un caso no hay presión, permitiendo que el vapor se disperse y se haga inútil; pero en el otro caso, el vapor permanece constantemente bajo presión, es presionado y canalizado por una apertura y es, finalmente, transformado en gran poder. 

Aquí, entonces, está una ley o principio espiritual a ser derivado de la ley física: donde no hay presión, no hay poder, pero la presión puede producir poder y lo hace. Sin embargo, para un cristiano conocer lo que es poder, él necesita conocer, primero, lo que es presión. La presión estaba siempre presente con los apóstoles del Nuevo Testamento. Ellos eran presionados diariamente y pesadamente sobrecargados. 

Muchas cosas eran tan amontonadas sobre ellos que podrían robarles cualquier día de paz. Pero Dios usó ese fenómeno para darles poder. Por el hecho de que sean excesivamente presionados, no había nadie que tuviera tanto poder como los apóstoles, pues la presión los llevaba a mirar hacia Dios. 

Permítame preguntar: cuan grande es la presión sobre usted? Usted sólo puede medir su poder por la presión que recibe. El poder del vapor es medido por la presión de la caldera. De la misma forma, el poder de un creyente nunca puede ser mayor que la presión que él soporta. Si alguien desea saber cuan grande es su poder delante de Dios, necesita comprender que su poder no puede exceder la presión que recibe de Dios. Esa es una ley espiritual básica. A veces, como cristiano, usted ora: "oh Dios, dame poder!" Usted sabe lo que está realmente pidiendo? Si Dios respondiera su oración, ciertamente Él le colocará bajo presión, pues Él sabe que el poder de la vida es generado por la presión de la vida. Una vida bajo presión es una vida con poder, mientras una vida sin presión es una vida sin poder. 

Gran presión en la vida produce gran poder de vida, pero poca presión en la vida resulta en poco poder de vida. Sin embargo, el poder en discusión aquí es poder de la vida y no de otras fuentes. Continuemos nuestra discusión en lo que concierne a la esfera moral y espiritual, y veamos cuan verdadero es ese principio de "presión es poder".

 ©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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