sábado, 23 de mayo de 2009

EL SIERVO COMO UN DADOR



Escrito por: Charles Swindoll 

A mí me encanta la definición que de los filósofos daba uno de mis profesores de griego ocasionalmente. Es clásica: 

¡Los filósofos son personas que hablan acerca de algo que no entienden, y nos hacen pensar que si no entendemos, es por culpa nuestra! 

Hay muchos filósofos, y la mayoría de ellos logran más confundir que ayudar. Es interesante que los que son suficientemente claros para poderlos entender, por lo general terminan enfocando la atención en el individuo. Consideremos lo que dicen algunos de ellos: 

  • Grecia dijo: "Sé sabio, ¡conócete a ti mismo!"
  • Roma dijo: "Sé fuerte, ¡disciplínate a ti mismo!"
  • La religión dice: "Sé bueno, ¡confórmate!"
  • El epicureísmo dice: "Sé sensual, ¡disfruta de la vida!"
  • La educación dice: "Sé ingenioso, ¡expande tu mente!"
  • La sicología dice: "Ten confianza. ¡Haz valer tus derechos!"
  • El materialismo dice: "Satisfácete, ¡complácete a ti mismo!"
  • El orgullo dice: "Sé superior, ¡promuévete a ti mismo!"
  • El ascetismo dice: "Sé humilde, ¡reprímete a ti mismo!"
  • El humanismo dice: "Sé competente, ¡cree en ti mismo!"
  • El legalismo dice: "Sé piadoso, ¡limítate a ti mismo!"
  • La filantropía dice: "Sé generoso, ¡renuncia a ti mismo!" 

Todo es usted mismo, usted mismo, usted mismo. ¡Hasta este punto todo tiene que ver con el yo! Haga algo para usted mismo, o consigo mismo, o a usted mismo. ¡Qué diferente es el modelo y el mensaje de Jesús! Allí no hay "filosofía", ni nada de volver los ojos hacia nosotros mismos. El, más bien, ofrece una invitación nueva y muy necesaria a nuestra generación en la cual el yo es primero. Hay un camino mejor. Jesús dice: "¡Sea usted un siervo, dé a los demás!" Ahora bien, ésa es una filosofía que cualquiera puede entender. Y sin duda se puede alcanzar. Simplemente, lea usted: 

“No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”  Filipenses 2:3-4 

¿Sabe usted lo que significa todo esto? Bueno, para los que están comenzando no significa nada. La palabra "nada" sólo significa eso. ¡Deje usted de permitir que dos fuertes tendencias: el egoísmo y la vanidad, lo controlen! Que ninguna de estas tendencias le dé la posibilidad de ganar un juicio. Reemplácelas por una mente humilde. ¿Pero cómo? Considerando que los demás son más importantes que usted mismo. Busque usted maneras de ayudar, estimular, edificar y animar a la otra persona. Para eso se requiere una actitud que prefiere dar que recibir. 

La humildad de mente es realmente una actitud, ¿no es cierto? Es una forma de pensar preestablecida que determina por adelantado pensamientos como los siguientes: 

  • "Yo me preocupo por los que me rodean".
  • "¿Por qué siempre tengo que ser el primero? Para que haya un cambio, voy a ayudar a alguna persona a fin de que gane"
  • "Hoy tengo el sincero deseo de contener mis propias y crueles tendencias competitivas, y dedicar esa energía a animar por lo menos a otra persona".
  • "Voluntariamente renuncio hoy a mi manera de ser, Señor; muestra cómo responderías tú a otras personas, y luego haz que eso ocurra en mí". 

¿ES BÍBLICO TODO ESTO? 

Ahora, antes que nos sumerjamos en este estilo de vida altruista, necesitamos determinar si en realidad se promueve en la Escritura. ¿La Biblia en realidad estimula ampliamente una clase de vida como ésta? Permitiré que usted mismo determine la respuesta. 

Para ahorrar espacio, limitemos nuestros pensamientos a sólo unos pocos pasajes del Nuevo Testamento. Piense usted, mientras los va leyendo lentamente... y no pierda ni una sola línea. 

“Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad” Romanos 12:10-13 

“No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús” 2 Corintios 4:5 

“El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron. Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado”  2 Corintios 5:14-15 

“Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor” Gálatas 5:13 

“Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos, así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no sólo el evangelio de Dios sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!”…Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo” 1 Tesalonicenses 2:7-8; 5:11 

“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras” Hebreos 10:24 

“Es más, me presenté ante ustedes con tanta debilidad que temblaba de miedo. No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes sino con demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no dependiera de la sabiduría humana sino del poder de Dios” 1 Corintios 2:3-5 

Todas estas palabras (y hay muchas más) tienen un sonido raro, ¿no es verdad? De hecho, algunos que las leen pudieran entender mal y pensar que estoy defendiendo el complejo de inferioridad. Para bien de usted, es necesario citar un par de pasajes Bíblicos más: 

“Pero considero que en nada soy inferior a esos «súper apóstoles»”…”Me he portado como un insensato, pero ustedes me han obligado a ello. Ustedes debían haberme elogiado, pues de ningún modo soy inferior a los «súper apóstoles», aunque yo no soy nada” 2 Corintios 11:5; 12:11. 

Ahí está el equilibrio que estamos buscando. La auténtica humildad no debe confundirse de ningún modo con la incompetencia ni con la falta de estima propia. En realidad, se duda que alguien que esté luchando con una mala imagen de sí mismo pueda dar a otros de manera correcta y adecuada. La inferioridad y el altruismo no pueden coexistir...en el sentido verdadero en que Cristo describió el altruismo.

©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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