jueves, 21 de mayo de 2009

LIBERTAD O LIBERTINAJE IV

Escrito por: Dr. Neil Anderson 

Ahora, yo soy un antiguo granjero, un muchacho de granja, mi papá comenzó a ser granjero cuando se usaban los caballos y yo aprendí mucho acerca de los caballos y la imagen que usa Jesús aquí era del tiempo cuando se hacía agricultura usando bueyes. Ahora, imagínense la imagen que el Señor está proveyendo aquí en este llamado. Un yugo es ese pedazo de madera bien pesado, que uno pone encima de un buey. 

¿Y cuán bien funciona ese yugo si solamente hay un solo buey? No funciona en absoluto. Sería mucho mejor si uno no lo tiene sencillamente. Solamente un yugo funciona cuando hay dos bueyes juntos y los dos están jalando en la misma dirección. Ahora, lo que hacían en aquellos tiempos es que se tomaba un viejo buey, un buey veterano, que había aprendido obediencia de todos los palos que le habían dado, de hecho que eso es lo que se dice de Jesucristo que padeció, y el Señor sabía cómo caminar y entonces a ese buey viejo y experimentado se le ponía al lado de un buey más joven y con mucho brío, esperando que el buey más joven indisciplinado, aprendiera del buey más viejo. 

¿Y qué creen ustedes que se sentiría tentado a hacer el buey joven y lleno de brío? Dice, Ey papá, estás yendo demasiado lento, acelera, yo me voy a mandar enseguida a correr y lo que le pasaría a ese jovencito buey es que recibiría un gran dolor en el cuello. 

Dice la Biblia que “aunque los jóvenes flaqueen y caen”, un día el buey joven diría, Ey, hoy no voy a trabajar, Ey, la vida sigue, muchas veces nos sentimos tentados a ir de izquierda a la derecha, si ese joven buey es inteligente verdaderamente, lo que va a hacer es que se va a dar cuenta de que ese viejo buey sabe cómo caminar, ¿saben qué diría? Umm, yo quiero aprender del buey viejo y entonces aprendería a tomar un día a la vez. Aprendería acerca de las relaciones y las prioridades que hay en las relaciones, aprendería a caminar con Dios. 

Cuando mi esposa y yo nos casamos estaba encinta con nuestro primer hijo y nosotros compramos nuestro primer perrito, una mascota preciosa para nuestros hijos, así que por 12 años tuvieron este perrito, muy lindo y de momento murió y eso fue un trauma terrible para los muchachos y yo estaba tratando, esforzándome, por ser un buen padre en este momento, así que inmediatamente fui, ¿qué hice? Compré otro perrito. Estoy hablando de un matrimonio que está rebotando por segunda vez ahora y ese segundo perrito era la cosa más neurótica que usted se podría imaginar, yo creo que le abrieron la puerta pensando que querían soltarlo y que se desapareciera de su vida y nunca se fue el perrito esto. 

Por alguna razón a mi hijo le encantaba el bendito perrito este y en nuestra ciudad de paso, tenía una clase de obediencia canina para los perros, diez lecciones de obediencia por 25 dólares para los perros desobedientes, dice traiga una cadena de esas para jalarle el cuello. Así que yo mandé a mi hijo con el perrito a la escuela de obediencia y en dos semanas el perrito había entrenado perfectamente a mi hijo y simplemente se dio por vencido mi hijito. 

Y un día yo dije, Umm ¿saben qué? voy a coger este perrito y le voy a dar una caminata. No voy a dejar que me jale, no voy a correr, voy a caminar y yo soy el dueño y yo sé exactamente a dónde quiero ir. Yo amarré ese perrito, le puse la cadena e inmediatamente que salimos por la puerta de enfrente, esa caminata supuestamente, el perrito se estaba estrangulando, a veces quería estar oliendo algo bien sucio y feo por allí o una flor o lo que fuera y yo simplemente seguía caminando y eso era un problema, o muchas veces se amarraba alrededor de una columna. 

Pero yo estaba determinado, yo soy el señor, yo soy el dueño y yo simplemente seguía caminando y ahora usted me preguntará, ¿aprendió finalmente la lección cómo caminar ese perrito estúpido? Nunca aprendió. 

Hay muchos cristianos que tampoco han aprendido. Algunos simplemente siguen y terminan quemándose y otros se van a la izquierda o a la derecha y simplemente desaparecen del mapa y aún si ese, es el caso de tu vida, si me estás escuchando, todavía hay algo que puedes hacer, puedes escuchar, atender. Dice el Señor, “venid a mí Yo te creé, Yo sé cómo debes caminar, Yo conozco el camino” 

Así que uno camina en el espíritu, pero uno también es llevado, dirigido por el espíritu. Ahora, ser dirigido quiere decir que no te están empujando. Neil tienes que decidir ahora mismo, bueno, ok, no. ¿Por qué no? Porque la guianza, la dirección de Dios no llega a nuestra vida de esa manera compulsiva, mandatoria. 

©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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