jueves, 22 de octubre de 2009

RESISTAN AL DIABLO VII

Escrito por: Watchman Nee

Parte 5

C. La fe en que la resurrección del Señor puso en vergüenza a Satanás. En tercer lugar, debemos creer que la resurrección del Señor puso en vergüenza a Satanás; de modo que ya no puede atacarnos.


En Colosenses 2:12 dice: “Sepultados juntamente con El en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados juntamente con El, mediante la fe de la operación de Dios, quien le levantó de los muertos”. Este versículo habla tanto de la muerte como de la resurrección. El versículo 13 presenta el hecho de que nosotros estábamos muertos y resucitamos; el versículo 14 nos muestra lo que realizó el Señor al morir; y el versículo 15 nos dice que el Señor Jesús despojó a los principados y a las potestades y “los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. El versículo 20 dice: “Si habéis muerto con Cristo”, y en 3:1 leemos: “Si, pues, fuisteis resucitados juntamente con Cristo”. Este pasaje comienza con la resurrección y finaliza con la resurrección; y entre el principio y el fin se habla de triunfar en la cruz. Debemos permanecer en resurrección para triunfar en la cruz.


¿Cómo podemos hacer esto? La declaración que hicimos anteriormente lo explica: el Señor murió, y nosotros morimos en El. Satanás, quien tiene dominio sobre el viejo hombre, sólo nos puede perseguir hasta la cruz, pero la resurrección está fuera de su alcance. Así como Satanás no tenía nada en el Señor Jesús mientras estaba en la tierra (Jn. 14:30), tampoco tiene nada en El ahora que está en resurrección. Satanás no tiene absolutamente ningún lugar ni ninguna autoridad en la nueva vida. No puede tocar nuestra nueva vida.


Cuando el Señor Jesús estaba en la cruz, estaba rodeado de innumerables demonios, los cuales pensaban que podían destruir al Hijo de Dios. Esto pudo haber sido una gran victoria para ellos. No tenían idea de que el Señor Jesús iba a morir y luego saldría de la muerte y vencería la autoridad de la muerte. Este es un hecho glorioso: el Señor no pudo ser retenido por la muerte. Por eso, tenemos la confianza de decir que la vida de Dios vence la muerte.


¿Qué es la vida de resurrección? Es una vida que no puede ser afectada por la muerte, que trasciende la muerte, que va más allá de los linderos de la muerte y que no puede ser retenida por la muerte. El poder de Satanás se extiende solamente hasta la muerte. El Señor Jesús demostró con Su resurrección cuán grande es el poder de Su vida, pues con él desmenuzó el poder de Satanás. La Biblia llama a este poder “el poder de Su resurrección” (Fil. 3:10). Cuando este poder se expresa en nosotros, todo lo de Satanás es derribado.


Podemos resistir a Satanás porque tenemos la vida de resurrección, la cual no tiene nada que ver con Satanás. Nuestra vida procede de la vida de Dios; es una vida que no puede ser retenida por la muerte. Satanás no puede tocar esta vida, porque su poder sólo llega hasta la muerte. Debemos mantenernos en la resurrección y mirar triunfalmente hacia atrás por medio de la cruz. Colosenses 2 habla de triunfar en resurrección. Dicho capítulo habla de la resurrección, no de la muerte. No triunfamos sobre la muerte por medio de la resurrección, sino en la resurrección.


Al resistir al diablo los hijos de Dios deben declarar con una fe firme: “Gracias doy a Dios por haberme resucitado. Satanás, ya no puedes hacer nada. ¡No tienes poder! ¡Esta vida está muy por encima de ti! ¡Satanás, aléjate de mí!”

No podemos hacerle frente a Satanás basándonos en la esperanza. Sólo lo podemos detener en la resurrección, el terreno del Señor. Este es un principio fundamental. Colosenses 2:12 nos dice que debemos creer en “la operación de Dios, quien le levantó [a Jesús] de los muertos”.


Necesitamos mantener ante Satanás la posición que tenemos ante Dios. La Biblia nos dice que cuando nos acerquemos a Dios lo hagamos con manto de justicia (Is. 61:10; Zac. 3:4-5), el cual es Cristo. Necesitamos vestirnos de Cristo para acercarnos a Dios. De la misma manera, necesitamos vestirnos de Cristo cuando enfrentamos a Satanás. Dios no halla pecado en nosotros cuando nos vestimos de Cristo. Tampoco Satanás puede hallar nuestros pecados cuando estamos en Cristo. Cuando nos mantenemos en esa posición, Satanás no nos puede atacar, pues allí somos perfectos ante Dios y también ante Satanás. ¡Qué hecho tan glorioso!


No debemos temerle a Satanás. Si tenemos temor de él, se reirá de nosotros y dirá: “¡Qué persona tan necia! ¿Cómo puede ser tan insensata?” Todo aquel que le teme a Satanás es un tonto, porque ha olvidado su posición en Cristo. No tenemos razón para temerle. Hemos trascendido sobre su poder. Podemos mantenernos firmes en nuestra postura y decirle: “¡No puedes tocarme! ¡No importa cuán fuerte seas ni cuántos recursos tengas, te has quedado atrás!” En el día de la resurrección del Señor, llevó cautivo al enemigo y lo expuso a vergüenza pública. Hoy estamos permaneciendo en el terreno de la resurrección, y ¡triunfamos por medio de la cruz!

©Chalo Jimenez- BUSCANDO A DIOS -2009. Derechos Reservados.
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