viernes, 20 de febrero de 2009

JESÚS SE MUEVE

Escrito por: Mike Murdock


Jesús iba a donde la gente estaba


"Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor" Gálatas 5:13


Alguien lo necesita a usted. Vaya y búsquelo. Actívese a usted mismo. Muévase ha­cia sus vecinos. Muévase hacia los miembros de su familia. Tome el teléfono. Envíe un e-mail. Siga adelante, escriba esa breve nota a tal íntimo amigo. Puede ser tímido, y aún sentirse inadecuado, pero no tendrá éxito en la vida a menos que esté conectado con la gente.


El éxito involucra a la gente. Hay gente que le ofrece la oportunidad de tener éxito, pero no siempre están dispuestos para acercarse a usted. En realidad, raramente lo hacen. Usted debe acercarse a ellos.


¿Por qué piensa que hay expendedoras de diarios en cada esquina y máquinas de gaseosas en todos los pisos de un hotel'?


La gente exitosa es accesible. Usted nunca poseerá lo que no está dispuesto a buscar.


Jesús sabía esto. No estableció un trono en medio de cada ciudad ni dijo: "Este es mi palacio. Es el único lugar donde pueden verme". Fue al mercado. Fue a los botes de los pescadores. Fue a la sinagoga. Fue a los hogares de la gente. Fue a todas partes. Jesús "pasaba por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes" (Lucas 9:6).


Jesús fue accesible. ¿Qué es lo que le impide a usted extenderse a otras personas? ¿Es un miedo interno o un temor a ser rechazado? ¿Está intimidado de alguna manera? Hay algo mucho más importante que el rechazo: sus sueños y metas.


Las personas exitosas son gente que se extienden a los demás. Temen al rechazo, pero creen que su meta vale la pena.


Jesús dejó la comodidad. Dejó la presencia de ángeles y a su Padre celestial. Caminó voluntariamente en una atmósfera impía e imperfecta. Salió de un reino magnifico y perfecto a un mundo confuso, manchado y mortal. Pero entró en las vidas de los que lo necesitaban.


Jesús iba a donde la gente estaba.


El sueño suyo está conectado con la gente. Los abogados necesitan clientes. Los doctores necesitan pacientes. Los cantantes, músicos. La gente de venta, clientes.


Jesús fue a donde la gente estaba dolorida. Fue a los cojos, a los ciegos, a los pobres, a los ricos. Hablaba a los cultos, a los ignorantes, a los hambrientos, a los sedientos.


Comience su "lista de gente hoy". Hay dos tipos de personas en su vida: 1) los que ya saben que usted tiene algo que ellos necesitan, y 2) los que todavía no lo saben.


Su lista de gente puede incluir a sus parientes, vecinos, al vendedor, al jardinero, a la manicura, al peluquero, al médico o al abogado.


Hay una Ley de Relación que dice que toda persona está simplemente a cuatro personas de distancia de otro ser humano en la Tierra. ¡Piense en esto! Simplemente significa que usted conoce a Guillermo, que conoce a Ester, que conoce a Carlos, que conoce a alguien más que le gustaría conocer. Usted ya está relacionado con todo el mundo.


Simplemente tiene que salir de su casa. Salga de su auto. Vaya a la puerta. Extiéndase a su teléfono. Utilice su correo electrónico.


El éxito siempre comienza en alguna parte.

El éxito siempre comienza en algún momento.

El éxito siempre comienza con alguien.


Usted debe ir a donde la gente está.


Jesús lo hizo.


Oración


Señor, ¡te alabo por tu magnífica creación de hombres y mujeres! Te pido que me ayudes a extenderme a otros a mí alrededor con audacia y confianza, como nunca antes. Sé que me has dado un plan y una oportunidad para llegar a otros y tener éxito con ellos. En el nombre de Jesús, amén.


Preguntas


¿Qué paso tomará en las próximas dos semanas para acercarse y establecer un contacto de negocios o una mejor asociación?


¿Qué organización visitará en los próximos treinta días para relacionarse con un grupo más grande de personas?


¿Qué talento, habilidad especial o información conveniente compartirá con una persona esta semana para ayudarla a crecer?


Tomado del libro “Secretos del Liderazgo de Jesús” Mike Murdock

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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sábado, 14 de febrero de 2009

ESPIRITUALIDAD SIN DIOS II

Escrito por: Neil Anderson

Si deseas vivir libre de la esclavitud del mundo, de la carne y del diablo, el principal eslabón de la cadena deberá ser destruido.


La visión del mundo que ofrece Satanás y sus emisarios, centralizada en uno mismo, debe ser reemplazada por la perspectiva que Jesús entrega, la disciplina tras la reprimenda a Pedro.


«Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿ü qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras» (Mateo 16:24,27).


Este pasaje constituye el mensaje central de los cuatro Evangelios.


A la falta de conocimiento de este texto, yo le llamo «el gran descuido». Cuando escribí junto al doctor Elmer Towns el libro Ríos de avivamiento (Editorial Unilit), llegué a la conclusión de que la autosuficiencia es la primera compuerta que detiene los ríos del avivamiento. Tratamos de hacer el trabajo de Dios a nuestra propia manera, con nuestros propios recursos e incluso así no nos resulta. Las siguientes seis guías que Jesús nos entrega son la perspectiva de la cruz para los que quieren ser libres de la esclavitud del sistema del mundo y de quien lo inspira, el diablo.


Aférrate a la cruz y tendrás éxito al encontrar tu camino dentro del mundo de tinieblas.


Niégate a ti mismo


La negación de sí mismo no es igual que la propia negación.


Por ejemplo, cada estudiante, atleta o devoto a algún culto, practica negación de sí mismo, ya que se someten continuamente a sustancias y actividades que los mantienen alcanzando sus metas.


Como resultado, la única meta de este tipo de negación de sí es el ascenso personal; llegar a la cima, romper el récord, alcanzar estatus y reconocimiento.

Negarnos a nosotros mismos es negarnos a ser nuestro propio director.


Acabar con el «yo» es la batalla fundamental en la vida, ya que la carne lucha por el trono y por llegar a ser Dios. Aquí es importante recordar que Jesús no pelea en esa batalla, porque El ya triunfó.


Cristo ocupa su lugar en el trono y por su misericordia nos ofrece compartirlo con Él. Pero por alguna razón nosotros queremos ser reyes y señores de nuestras propias vidas. Hasta que no nos neguemos a nosotros mismos, nunca estaremos en paz con Dios, con nuestro propio ser ni tampoco lograremos ser libres.


No fuimos creados para vivir alejados de Dios, tampoco nuestra alma está diseñada para funcionar como señor. «Ninguno puede servir a dos señores... » (Mateo 6:24). Cuando nos negamos a nosotros mismos, estamos invitando a Dios a tomar el trono de nuestra vida, para ocupar lo que legítimamente es de Él. Entonces así, podremos vivir como personas vivas espiritualmente. La negación de sí mismo es esencial para la libertad espiritual.


Toma tu cruz diariamente


La cruz que debemos tomar no es nuestra, es la cruz de Cristo.


Pablo escribe: «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gálatas 2:20).


Esta cruz nos provee el perdón por lo que hemos hecho y nos libera de lo que éramos hasta ese momento. Fuimos perdonados, porque Cristo murió en nuestro lugar; fuimos liberados, porque morimos con Él. Como resultado de la cruz somos justificados y santificados.


Llevar la cruz cada día es recordar diariamente que pertenecemos a Dios y que fuimos comprados por la sangre del Señor Jesucristo (l Pedro 1:18,19).


Cuando llevamos la cruz estamos afirmando que nuestra identidad no se basa en nuestra existencia física, sino en nuestra relación con Dios. También afirmamos que somos hijos de Dios (l Juan 3:1,3) y que nuestra vida es en Cristo, porque Él es nuestra vida (Colosenses 3:3,4).


Sigue a Cristo


Procurar vencer el «yo» a través del propio esfuerzo es una batalla sin esperanzas de triunfo. El yo no puede ser destruido con otro yo, ya que la batalla estaría motivada por la carne, y esta tiene como objetivo ser dios.


Debemos seguir a Cristo y dejarnos guiar por el Espíritu Santo. Desde el camino de muerte y vieja naturaleza que teníamos con Adán, a la nueva naturaleza con Cristo.


«Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal» (2 Corintios 4:11).


Esto se asemeja a un desolador sendero por transitar, pero les puedo asegurar que no es así. Ser vistos en todo momento por el Pastor y el hecho de que lo podamos seguir como sus ovejas, es una grandiosa experiencia (Juan 10:27). Ser guiados por el Espíritu Santo, aunque resulte en la muerte del yo, nos da la seguridad de que somos sus hijos (Romanos 8:14). No hemos sido creados para vivir alejados de Dios.


Solo cuando dependemos de él y le seguimos, somos completamente libres para probar que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

Tomado del libro “Rompiendo Las Cadenas” Neil Anderson

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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viernes, 13 de febrero de 2009

ESPIRITUALIDAD SIN DIOS

Escrito por: Neil Anderson


Desde hace más de cuatro décadas, la gente del mundo cristiano Occidental viene creyendo que hay más en la vida de lo que la ciencia puede explicar y de lo que se puede percibir a través de los cinco sentidos. A primera vista, esto puede sonar alentador, para nosotros con una visión cristiana del mundo. Pero en realidad, hay mucha gente cristiana que está desilusionada del mundo materialista y de la religión también. En lugar de volverse a Cristo y a su iglesia, llenan su espiritualidad vacía con ocultismo pasado de moda, vestido de parapsicología moderna, medicina holística, misticismo oriental y numerosos cultos bajo la marca del movimiento de la Nueva Era.


Que la gente trate de satisfacer sus necesidades espirituales sin tomar en cuenta a Dios no es nada nuevo. Durante su ministerio en la tierra, Cristo se encontró con una forma secular del Judaísmo, que estaba más ligado a las tradiciones que al Dios de Abraham, Isaac y Jacob.


Los líderes religiosos de la época no reconocieron al Mesías como un mensajero espiritual. Creyeron que su opresor era Roma, no Satanás. Pero Jesús contaba con ambas visiones cuando, «...aquel Verbo fue hecho carne...» (Juan 1:14), porque Él apareció «…para deshacer las obras del diablo» (1 Juan 3:8) y no de César.


Ahora, que el centro de la visión del mundo secular es uno mismo como persona, ¿qué puedo obtener de esto? ¿Quien llenará mis necesidades? Yo me basto solo. Incluso, los cristianos, son motivados por la propia ambición y el orgullo.


El apóstol Pedro nos presenta la lucha entre uno mismo y Cristo como centro de la vida. Después de confesar la gran verdad, afirmando que Jesucristo es el Mesías, el Hijo del Dios viviente (Mateo 16:13,16), Pedro se ve ligado al poder de las tinieblas, Habiendo acabado de bendecir a Pedro por confesar esta verdad, Jesús les anuncia, tanto a él como a sus otros discípulos, que la muerte lo aguardaba en Jerusalén.


«Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca» (versículo 22). «Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en la de los hombres» (versículo 23).


La manera en que Jesús responde a Pedro, parece ser muy severa. Lo que pasa es que Jesús reconoce a Satanás en las palabras de Pedro, su consejo era satánico, puesto que el principal objetivo de Satanás es el interés en uno mismo y solo tiene como meta final al hombre.


Satanás es conocido como el príncipe de este mundo, y la fuerza que rige al mundo es el interés personal. También se le llama el acusador de hermanos, porque cree que el servicio propio es mucho más importante que cualquier Hijo de Dios.


Casi podemos oírlo decir: «A toda costa sálvate a ti mismo». Satanás trabaja para modificar la causa de Cristo a tu propia conveniencia e interés, Todos los hombres son egoístas y tienen su precio, algunos resisten más tiempo que otros, pero finalmente todos optan por su propio beneficio en vez de optar por Dios.


Este es el credo de Satanás y desdichadamente muchas personas escuchan sus demandas, sujetando sus vidas a ellas. Satanás los insta a servirse a sí mismos, pero en realidad este es el servicio al mundo, a la carne y al diablo.


No obstante, el objetivo del mundo cristiano tiene una perspectiva muy diferente, Jesús toma nuestro sentido de autosuficiencia y lo lleva a otro plano, el de la cruz. Solo cuando vivimos enfocados hacia Dios podemos escapar de la esclavitud del que tiene como único interés «…hurtar y matar y destruir; »( Juan 10:10).


Desde la perspectiva de la cruz


Adán fue el primer mortal con la noción de que podía ser «como Dios» (Génesis 3:5). Esto es exactamente lo que Satanás fomenta. Muchos, además de Adán, fueron seducidos por Satanás acreer que ellos son sus propios dioses. Actualmente, el movimiento de la Nueva Era está divulgando esta mentira con un alcance internacional.


La Biblia establece claramente que el único Creador es el verdadero Dios. Por lo tanto, no existen dioses antes de Adán y al igual que él, todos hemos sido creados como seres que no pueden existir sin Dios.


La existencia de Adán comenzó cuando Dios sopló aliento de vida en él. A partir de ese momento, estuvo vivo física y espiritualmente, pero no era dios.


Dios le advirtió que si comía del árbol del conocimiento, del bien y del mal, moriría. Pero Satanás lo engañó diciendo que Dios no sabía de lo que hablaba y que si comía del fruto de ese árbol prohibido, sus ojos se abrirían. Entonces, Adán comió, por lo tanto, murió espiritualmente. Su pecado lo separó de Dios y fue expulsado del Jardín del Edén. Desde ese momento, todos nacemos físicamente vivos, pero muertos en espíritu (Efesios 2:1).


Al ser separados de Dios, los seres humanos buscaron hacer las cosas por sí mismos y determinaron propósitos de orden natural para sus vidas.


Llegaron a ser sus propios y pequeños dioses que rigieron sus vidas por el orgullo, la propia gloria y la falta de Dios, quien los había creado.


Dijeron; «Somos los capitanes de nuestras almas y los gobernadores de nuestro destino». La idea diabólica de que somos nuestro propio dios es lo que da vida a la humanidad caída y es el eslabón fundamental en la cadena de esclavitud espiritual del reino de las tinieblas.


El problema de tratar de ser dioses es que no fuimos diseñados para tal efecto. Carecemos de los atributos necesarios para dirigir nuestro destino. Incluso, Adán en el Jardín del Edén, sin pecado y espiritualmente vivo, no estaba dotado para esto y mucho menos sus descendientes, quienes viven físicamente en el mundo, pero espiritualmente están muertos.


En oposición a lo que establece la Nueva Era, nosotros nunca hemos podido, ni jamás podremos, ser Dios, ni siquiera, un dios. Existe un único creador infinito, todo lo demás es creación finita.

Tomado del libro “Rompiendo Las Cadenas” Neil Anderson

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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jueves, 12 de febrero de 2009

LIBERAR A LOS CAUTIVOS

Escrito por: Neil Anderson


Debido a que lo único que se conoce sobre el ministerio de hacer libres a los cautivos es lo desarrollado por Jesús y los apóstoles, no existe suficiente instrucción acerca del tema en las epístolas. En mi conocimiento no hay una sola manera específica de cómo sacar los demonios fuera de alguien. Por lo tanto, les daré una opinión que puede aclarar el tema; y voy a sugerir un método para enfrentar las influencias demoníacas en nuestras vidas y atender a los que están en esclavitud.


Antes de la cruz, los agentes divinos habilitados «como Jesús y sus apóstoles», necesitaban tener autoridad sobre los poderes demoníacos del mundo. Observemos las primeras palabras de Jesús cuando encomendó a los 12 discípulos, ir a una misión de capacitación:


«Habiendo reunido a sus 12 discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades» (Lucas 9:1).


En ese tiempo, Satanás no era un enemigo vencido y los creyentes no estaban sentados con Cristo en los lugares celestiales. Pero lo ocurrido en la cruz y la resurrección, fue el hecho radical que cambió la naturaleza de los conflictos espirituales para siempre.


En primer lugar, la muerte y resurrección de Jesús fue el triunfo que despojó los principados y poderes del reino de las tinieblas (Colosenses 2:15).


«Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18).


Gracias a la cruz, Satanás es un enemigo vencido y ya no tiene poder sobre los que viven con Cristo y se sientan en los lugares celestiales con Él (Efesios 2:5,6).


Sostener la verdad de la victoria de Cristo y la derrota de Satanás, es el primer paso para el éxito contra las amenazas del enemigo.


En segundo lugar, desde que vivimos con Cristo y nos sentamos junto a él en los lugares celestiales, no necesitamos agentes externos de poder para nosotros. Porque ahora, vivimos en Cristo quien tiene todo el poder. Para oponernos al demonio, primero necesitamos entender nuestra identidad, posición y poder en Cristo.


La libertad en Él, es nuestra herencia como cristianos, por eso Pablo dice: Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero (Efesios 1:18,21).


Los cristianos no necesitamos derrotar al demonio, tan solo tenemos que creer la verdad de que Cristo ya terminó con esa tarea. Cuando leemos las epístolas, Pablo nos transmite la buena noticia en su oración y es obvio que Jesús nos liberó de Satanás y del pecado. Dios ya ha hecho todo lo que necesitábamos para que tengamos una vida victoriosa en Cristo. Ahora, debemos asumir nuestra cuota de responsabilidad y es deber de cada uno como creyente, arrepentirnos y creer la verdad que nos hará libres. Nadie más podrá hacer esto por nosotros, puesto que yo no podría usar la Armadura de Cristo por ti, creer por ti, arrepentirme por ti, perdonar a los demás por ti ni llevar cada pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo por ti. Lo que sí puedo hacer es acompañarte en el camino para llevar a cabo todo esto.


Encontrar nuestra propia libertad en Cristo y ayudar a los demás a hacer lo mismo, es el tema principal de la tercera parte de este libro.


La mujer que se llamó así misma «una oveja perdida», al final ganó algo de libertad. Estaba sentada en la iglesia un domingo, cuatro años después que escribiera esa desesperada oración, cuando sintió una respuesta de Dios para su angustia:


Mi amada oveja perdida:


Preguntaste dónde me encontraba. Hija mía, estoy junto a ti y siempre lo estaré. Eres débil, pero conmigo serás fuerte. Te amo tanto que no podría dejarte morir y me encuentro tan cerca de ti que puedo sentir todo lo que sientes.


Sé por lo que estás pasando y es por eso que yo te acompañaré. Ya te liberé, ahora es tu tarea estar firme. No necesitas una muerte física para que mis enemigos se vayan, solo necesitas ser crucificada conmigo para que yo viva en ti y tú vivas en mí. Te guiaré en el camino de la rectitud. Hija mía, yo te amo y nunca te abandonaré, porque tú eres realmente mía.


Con amor,


Dios.

Tomado del libro “Rompiendo Las Cadenas” Neil Anderson

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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lunes, 9 de febrero de 2009

LA LIBERTAD MENTAL

Escrito por: Myles Munroe


"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra" Génesis 1:26


Aquí en esta declaración está la fuente y la raíz de la verdadera libertad... y también la fuente del mismo significado de la palabra: libertad para señorear. La verdadera libertad, entonces, es "la libertad para dominar la Tierra por medio de nuestros dones y talentos, únicos para el cumplimiento del propósito de Dios para nuestras vidas". En esencia, cada persona fue creada por Dios para dominar el ambiente a través de sus dones y talentos personales, en búsqueda del cumplimiento del propósito personal de Dios para su vida, y para servir a otros con dicho propósito.


La libertad es entonces la licencia para cumplir la voluntad de Dios al servir a otros con el don dado con dicho propósito, sin restringir o controlar a otro mientras dicha persona cumple su propósito y sirve a los demás.


Es también importante observar que las instrucciones de Dios especifican qué es lo que dominará el hombre y qué no. El hombre no aparece en la lista.


La verdadera libertad es al autodescubrimiento, al propósito personal de cada uno, y la licencia para ir tras el cumplimiento de ese propósito según las leyes y principios establecidos por Dios, sin impedir que otros hagan lo mismo. En esta definición, la implicancia más importante es la de la responsabilidad personal.


Esta definición naturalmente establece que toda dominación del espíritu de otra persona viola la ley natural de Dios. Esta será nuestra definición de libertad en este libro. ¿Quiénes son los primeros de cada generación a quienes se les ocurre la idea de que ser libres no es solo un valor que atesorar sino también la cosa más importante que podrían poseer? Los esclavos, claro está.


Cuando la opresión se convierte en una condición mental la libertad física no alcanza.


Para comprender la libertad por completo debemos conocer mejor la condición conocida como esclavitud. Como indica Orlando Patterson:


“La esclavitud es la dominación permanente, violenta y personal de personas alienadas desde su nacimiento y en general deshonradas. Es primero una forma de dominación personal. Un individuo está directamente bajo el poder de otro o de su representante. En la práctica, esto por lo general trae aparejado el poder de la vida o la muerte sobre el esclavo. Segundo, el esclavo siempre es una persona incomunicada. No pertenece a la comunidad legítimamente social o moral; no tiene existencia social independiente, y existe solo para y a través de su amo. Está alienado. Tercero, el esclavo está en perpetua condición de deshonor. Y más aún el amo y su grupo, como parásitos, ganan honor al degradar al esclavo.”


Ningún debate sobre la esclavitud estará completo sin un claro entendimiento de la naturaleza de esta. Este espectro de la esclavitud no se limita a la opresión física, sino también a la espiritual. El concepto bíblico es el de la raza humana que cae bajo el yugo esclavizante del príncipe de las tinieblas como resultado de la rebeldía y desobediencia de Adán, el ancestro de todos los seres humanos. El impacto de la esclavitud es el mismo en todas las circunstancias, mental, espiritual, física, cultural, individual, comunitaria o nacional. Todo intento por limitar, controlar, impedir, restringir, inhibir o detener el cumplimiento del propósito y voluntad de Dios en la vida de otro, significa rebeldía contra Dios. Y esto se llama maldad. Rebelión equivale al pecado de la brujería, que se define como todo intento por controlar la voluntad y el espíritu de otro. En toda situación de opresión, surge el grito por la libertad.


El impacto de la esclavitud no se limita al daño físico causado en el esclavo sino al daño más diabólico, el mental. Este es el elemento más trágico de la esclavitud física y espiritual. De hecho, el objetivo del opresor es siempre la esclavitud mental, también conocida como “quebranto del espíritu". Es la rendición de la esperanza en el espíritu humano y conforma el aspecto más peligroso de la opresión.


Cuando la opresión se convierte en un mal que afecta la mente, la libertad física no alcanza. Este es el principio esencial que trataremos en este libro. La mente es la llave a la vida: "Porque cual es su pensamiento en su corazón tal es él" (Proverbios 23:7).


Por eso nuestro estado mental es más importante que el estado físico. No somos libres hasta tanto sea libre nuestra mente. La libertad es una condición mental, antes de ser una manifestación física. Esta es la base de la afirmación efectuada por el hombre más sublime, el Príncipe de Paz, la fuente de la verdadera libertad –Jesucristo- cuando presentó su propuesta sobre la libertad, recogida por su discípulo en Juan 8:32:


"Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".


La fuente de la libertad, según dice Jesús, no es la legislación, ni una llave que abra un candado, sino el conocimiento y el descubrimiento, de la información que tiene el poder de liberarnos en nuestra mente. Si el hombre es lo que piensa, entonces no será libre hasta que piense en libertad.


Por ello es posible vivir en libertad y no ser auténticamente libre. Porque vivir en libertad implica no tener restricciones físicas. Vivir en libertad es quitar al oprimido del ambiente en que gobierna el opresor. Vivir en libertad es separar al esclavo de la condición física de la esclavitud. Una de las mayores causas de frustración y decepción en la vida humana, especialmente entre quienes han sido víctimas de la opresión y el abuso históricos, es que confunden la libertad verdadera con Vivir en libertad. La libertad no equivale a vivir en libertad. Vivir en libertad nos prepara para la verdadera libertad.


Muchas naciones forjadas en el fuego de la opresión, emergentes del polvo del colonialismo y la esclavitud, siguen luchando, después de años de haber logrado la independencia, por encontrar el trofeo de la verdadera libertad. Algunos de los que han confundido la liberación con la libertad siguen bajo el peso de la esclavitud mental.


Tomado del libro “EN BUSCA DE LA LIBERTAD” Myles Munroe.

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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lunes, 2 de febrero de 2009

LIBERTAD

Escrito por: Myles Munroe


Quien no puede ver lo lejano se vuelve esclavo de lo inmediato.


No hay mayor carga que la libertad. La naturaleza paradójica de esta afirmación es eco de la complejidad del concepto de la libertad. La libertad es como la belleza y el amor: es difícil de definir, pero uno la reconoce cuando la vive. Al caminar por la orilla del océano del siglo XXI, y aceptar la responsabilidad de custodiar un nuevo milenio, el grito por la libertad individual, comunitaria, cultural y nacional resuena proveniente de las luchas humanas del siglo XX.


Más de seis mil millones de personas habitan nuestro frágil hogar llamado Tierra, y casi todos dirían que son libres sin definir el concepto de manera adecuada. La libertad es uno de los ideales más malinterpretados, y por ello rara vez conseguido. La mayoría de los seres humanos jamás experimentará la verdadera libertad, aunque esta sea el propósito y la razón de nuestra existencia.


La libertad, aunque mal entendida por la mayoría, se ha convertido en el objetivo por supremacía. Hoy vivimos una nueva y explosiva difusión de este ideal. El desarrollo de los acontecimientos en material social, política y económica en Europa Oriental a fines del siglo XX anuncian solo la última y más radical fase del compromiso de personas de todo el mundo con la libertad. Desde la Segunda Guerra Mundial, muchos países del Tercer Mundo y del Lejano Oriente ingresaron a las filas de la lucha por la libertad, reconociendo su valor y a veces viviendo de esta lucha. Casi no hay país en el que los líderes, dubitativos en ocasiones, no afirmen que buscan el ideal de la libertad. Es importante entender que el concepto de la libertad no fue inventado por el hombre sino para el hombre. La libertad no es un ideal Occidental ni Oriental. Es un concepto bíblico presentado por Dios mismo como esencia y propósito de la existencia del ser humano. Por ello la libertad es básica para la plenitud del hombre, crítico elemento de su sentido del valor.


El espíritu de la libertad es sinónimo del espíritu humano y reside en su naturaleza misma. Es por esta razón que el deseo, la pasión y la búsqueda de la libertad son naturales en el ser humano. La opresión, la supresión y toda otra forma de esclavitud, todo intento por restringir el desarrollo y expresión del espíritu humano, siempre despertarán al gigante dormido llamado libertad. Toda forma de esclavitud, sea por medio de trabajo forzado, ideología, régimen político, opresión económica, abuso doméstico u opresión religiosa o espiritual, es el máximo pecado contra el espíritu humano.


David Brion Davis y su colega de Yale Edmund Morgan, en su libro The Problem DI Slavery in Western Culture [El problema de la esclavitud en la cultura occidental], demostró la enorme importancia de la esclavitud en la reconstrucción y reconfiguración social e intelectual de la libertad en nuestro contexto moderno. Davis intentó explicar por qué, luego de dar por sentada la esclavitud desde el inicio de su historia en Occidente, en un período de tiempo notablemente corto durante la última parte del siglo XIX, se redefinió la esclavitud como el mal más grande, un flagelo moral y socioeconómico que debía ser exterminado.


Su conclusión fue que la promoción y protección de la libertad personal era la más alta virtud del hombre. En esencia, la esclavitud no destruye a la libertad sino que magnifica su valor y presencia. Sin embargo, seguimos ante el interrogante: "¿Qué es la libertad?"


La libertad es un concepto bíblico presentado por Dios mismo como esencia y propósito de la existencia del ser humano


En el umbral de una sangrienta guerra civil, Abraham Lincoln se quejó de que no conocía una buena definición de la libertad. La situación no es diferente hoya pesar de la gran cantidad de literatura sobre el tema. En otras palabras, aunque hay consenso sobre el valor de la libertad, aún no lo hay en cuanto a lo que es la libertad. Es justamente este dilema lo que explica por qué los partidos políticos más acérrimamente opuestos honran el "mismo" ideal.


La libertad ha sido definida en muchas de las obras de los filósofos griegos, y los pensadores modernos y otros estudiosos han explorado este complejo tema. La libertad se define como un valor tripartito.


Orlando Patterson, en su libro Freedom in the Making Western Culture [La libertad en la construcción de la cultura occidental] ofrece el siguiente resumen:


“La libertad es un valor tripartito. Tiene una relación histórica, sociológica y conceptual. Primero está el concepto de la libertad personal, que brinda al individuo el sentido de que por un lado no se ve obligado o limitado por otra persona para hacer lo que desea, y por otro lado la convicción de uno puede hacerlo.


El segundo concepto de la libertad se llama libertad soberana y se refiere sencillamente al poder de actuar como uno lo desee, sin que medien los deseos de los demás. Esto se diferencia de la libertad personal, que es la capacidad de hacer lo que uno desea mientras pueda hacerlo.


La tercera connotación de la libertad es la libertad cívica, que se refiere a la capacidad de los miembros adultos de una comunidad a participar en su vida y gobierno. La persona se siente libre, en este sentido, al punto de que pertenece a la comunidad en la que ha nacido, que tiene un lugar reconocido dentro de esta y que se involucra de algún modo en la forma en que se gobierna esta comunidad. La existencia de la libertad chica implica alguna forma de comunidad política, que define claramente los derechos y obligaciones de cada ciudadano. Esta forma de libertad también puede ser restrictiva, como lo era en la cultura de la antigua Roma, donde solo los hombres podían participar, o en la historia reciente en que a las mujeres o a los negros se les permitió participar en el proceso político por medio del voto”


Estos son, entonces, lo tres elementos constitutivos de la variante occidental única de la libertad.


La libertad natural existe en la misma naturaleza del hombre como derecho y responsabilidad otorgados por Dios establecidos desde el principio de la creación del hombre.


Veremos un cuarto concepto de la libertad que no ha sido definido ni por pensadores griegos, romanos u occidentales, sino por el Creador de toda la humanidad, Dios, y por su Palabra, la Biblia. Llamaremos a este concepto la libertad natural. La libertad natural existe en la misma naturaleza del hombre, como derecho y responsabilidad otorgados por Dios, establecidos desde el principio de la creación del hombre. Es el derecho humano delegado por Dios al hombre en el primer libro de Moisés.

Tomado del libro “EN BUSCA DE LA LIBERTAD” Myles Munroe.

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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