martes, 31 de marzo de 2009

EL PODER DE LA RELIGIÓN

Escrito por: Myles Munroe


La religión es la fuente mas grande de conflicto humano a través de toda la historia, más guerras han sido peleadas por causa de la religión que por cualquier otra cosa, millones de personas han sido muertas en el nombre de Jesús.


La historia de la religión cristiana es una historia sangrienta y no estoy hablando de la Sangre de Cristo, estoy hablando de la sangre de millones de personas inocentes, los cuales fueron muertos por la espada y por fuego en el nombre de Jesús.


Las Cruzadas, mataron millones de personas en Europa en el nombre de Jesús. La Inquisición, fue también en el nombre de Jesús, miles fueron muertos en el nombre de Jesús. En la Religión Cristiana millones de Judíos han sido muertos, no por Hitler, sino por Cristianos, confirmados por los Papas en el nombre de Jesús.


Religión es el problema más grande hoy día. 9/11 fue un tema religioso. El Terrorismo es impulsado por la religión. El quemar iglesias en el norte de África, el quemar iglesias en Pakistán, el quemar iglesias en la India, son todos motivados por religión. Las guerras entre los católicos y los protestantes son basados en la religión.


La fuente más grande de conflicto en la historia es la religión.


¿Por qué es tan poderosa la religión? Porque la religión trata de sustituirse en lugar del Reino de Dios: Un Sustituto.


Esta es la razón por la cual, cuando se predica El Reino, la oposición mas grande siempre va a ser la religión, porque la religión es un sustituto para el Reino de Dios.


El hombre esta dispuesto a morir más por su religión que por cualquier otra cosa, la religión controla millones de personas y ellos morirían por ella, se pondrían bombas en los cuerpos y se explotarían. Religión.


Budismo, Hinduismo, Islam, Shintoismo, Bahai, Unitarianismo, Cienciología, Yoga, Cristianismo, eso son religiones y son la fuente mas grande de conflicto en el siglo XXI.


Jesús nunca trajo una religión a la tierra. Jesucristo no es un hombre religioso. Él nunca introdujo una religión. La religión nunca fue su idea. Nosotros hemos reducido a Jesús a un líder religioso. Hemos edificado una religión alrededor de Jesucristo y es una tragedia, porque nos hemos reducido a ser igual que los otros, nos ponen en la misma caja que las otras religiones.


La oposición más grande al mensaje y la visión de Jesús no fueron los pecadores. Jesús no tuvo oposición de los pecadores, eran sus amigos.


Dice la Biblia que era amigo de pecadores: publicanos, prostitutas, borrachos, alcohólicos, eran sus amigos. Él nunca fue atacado por los pecadores.


Su oposición más grande, su oposición mayor, fue la gente religiosa.


¿Por qué?


Porque su mensaje amenazaba la seguridad de ellos. Él vino a destruir la religión. Él sabía que la religión era la atadura de la humanidad, toda religión, viene con diferentes nombres, pero es el mismo poder opresor.


La fuerza más poderosa en la cultura social del hombre es la religión. La Religión ha motivado más destrucción que cualquier otra fuente.


¿Qué es religión? ¿De donde viene? ¿Por qué esta entre la cultura?


Si usted estudia la historia, 7000 años de historia, descubrirá que en cada cultura, cada raza, cada parte de este planeta, en la villa o en la ciudad, es igual, toda cultura, toda raza automáticamente produce una religión.


¿Por qué?


Porque la religión es el intento del hombre para buscar al Reino y al Padre.


Ninguna religión va a satisfacer al alma humana, porque la religión misma es una búsqueda. Budismo es una búsqueda para la verdad, Hinduismo es búsqueda para significado, Islam una búsqueda para significado, Cristianismo una búsqueda para la paz.


Ninguna satisface al espíritu humano porque el hombre busca y ese no puede ser su descubrimiento.


La Biblia no se trata de religión. La Biblia se trata de tres cosas:


  1. Un Rey
  2. Un Reino y
  3. Sus Hijos.
© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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lunes, 30 de marzo de 2009

CUANDO EL CIELO NOS INVADE

Escrito por: Bill Johnson


Dios nos ha dado una nueva identidad: nos ha hecho sus hijos, linaje suyo, herederos de todas sus promesas.


Jesús fue el siervo sufriente que se encaminó a la cruz. Pero ahora Jesús está triunfantemente resucitado, ascendido y glorificado. La Biblia declara: "Como él es, así somos nosotros" 1 Juan 4:17. Esa declaración va mucho más allá de lo que cualquiera de nosotros podría haber imaginado.


Pero el Espíritu Santo fue enviado específicamente con ese propósito: que podamos llegar a ser "conforme a la plena estatura de Cristo" Efesios 4:13. El Espíritu Santo vino con la misión suprema en el momento justo. Durante el ministerio de Jesús, se dijo que "El Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía".


El Espíritu Santo nos consuela, nos da dones, nos recuerda lo que Jesús dijo y nos reviste de poder. Pero todo eso lo hace para hacernos como Jesús. Esa es su misión fundamental. ¿Por qué, entonces, el Padre no lo envió hasta que Jesús fue glorificado? ¡Porque sin Jesús glorificado, no había modelo celestial de aquello en lo que debemos convertirnos! Así como un escultor mira el modelo y da forma a la arcilla a su semejanza, el Espíritu Santo mira al Jesús glorificado y nos moldea a su imagen. Como Él es, así somos nosotros en este mundo.


La vida cristiana no se encuentra en la cruz, sino gracias a la cruz. Es el poder de la resurrección de Cristo el que da energía al creyente. La sangre derramada por el Cordero sin mancha limpió el poder y la presencia del pecado en nuestra vida. Pero la cruz no es el fin; es el principio, la entrada en la vida cristiana. John Lake dijo: "La gran mayoría del mundo cristiano todavía está llorando al pie de la cruz. La conciencia de la humanidad está fija en el Cristo que murió, no en el Cristo que vive. Las personas miran al Redentor que fue, no al Redentor que es".


La sangre de Jesús limpió mi deuda de pecado. Pero su resurrección es la que me permite tener algo. Esto cambia profundamente nuestro sentido de identidad y de propósito. Jesús se hizo pobre para que yo pudiera ser rico. Sufrió las llagas para liberarme de la aflicción, y se hizo pecado para que yo pudiera ser hecho justicia de Dios. ¿Por qué, entonces, debería yo llegar a ser como Él fue, si Él sufrió para que yo llegara a ser como Él es? En algún punto, la realidad de la resurrección debe entrar a jugar en nuestra vida; debemos descubrir el poder de la resurrección para todos los que creen.


Jesús dijo: "Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme". Muchos, malentendiendo su llamado, siguen a Jesús en su vida de autonegación, pero no en su vida de poder. Para ellos, el camino de la cruz implica tratar de crucificar su naturaleza pecaminosa adoptando un quebrantamiento sin gozo como evidencia de la cruz. Pero debemos seguirlo hasta el fin en un estilo de vida dotado de poder por la resurrección.


Quien abraza una cruz inferior constantemente está lleno de introspección y sufrimiento autoinfligido. Pero no podemos aplicarnos la cruz a nosotros mismos; Jesús no se clavó Él mismo a la suya. Los cristianos que se dejan atrapar por esta limitación, constantemente están hablando de sus debilidades. Si el diablo no logra que nos interesemos por el mal, tratará de hacer que nos concentremos en nuestra incapacidad y falta de valor.


En mi propia búsqueda de Dios, con frecuencia yo acababa preocupándome por mí mismo. Pensaba que estar constantemente recordando mis faltas era humildad. ¡Pero no lo es! Si yo soy el tema principal, y no hablo de otra cosa que no sean mis debilidades, he adoptado la más sutil forma de soberbia. El enemigo me había apartado del servicio efectivo al concentrarme solo en mi propia injusticia. Cuando la introspección hace que mi autoestima espiritual aumente, pero mi eficacia para demostrar el poder del evangelio disminuya, eso constituye una perversión de la verdadera santidad.


El verdadero quebrantamiento hace que dependamos por completo de Dios, y nos lleva a una obediencia total que manifiesta el poder del evangelio al mundo que nos rodea. Creo que, en su mayor parte, la gente adopta ese falso camino de la cruz porque no requiere fe. Es fácil ver mis debilidades, mi propensión al pecado y mi incapacidad de ser como Jesús. Confesar esta verdad no requiere fe en lo más mínimo. Por el contrario, para hacer lo que Pablo ordena en Romanos 6:13 “considerarme muerto al pecado” debo creerle a Dios.


Por lo tanto, cuando se encuentre más débil, declare: "¡Soy fuerte!" Concuerde con Dios a pesar de lo que sienta, y descubrirá el poder de la resurrección. Sin fe es imposible agradar a Dios. El primer lugar en que debe ejercitarse la fe, es en nuestra propia situación con Dios.


Cuando Dios le dio a Moisés una noble tarea, él respondió: "¿Quién soy yo?". Dios cambió de tema diciendo: "Yo estaré contigo". Cuando nos concentramos en nuestra falta, el Padre trata de cambiar de tema a algo que nos llevará al origen y el fundamento de la fe: Él mismo. El "noble llamado" siempre revela la nobleza de Aquel que llama.


Jesús pagó el precio más alto para que pudiéramos cambiar nuestra identidad. ¿No es hora de que lo creamos y recibamos los beneficios? Si no lo hacemos, nuestra seguridad se verá disminuida ante el mundo en estos últimos días. La osadía que necesitamos no es autosuficiencia, sino la confianza que el Padre tiene en la obra de su Hijo en nosotros. ¿No lo honramos más sus hijos cuando ya no nos vemos como "pecadores salvados por gracia", sino como "herederos de Dios"?


¿No es una mayor humildad creerle cuando dice que somos preciosos a sus ojos, aunque no nos sintamos preciosos? ¿No lo honra más cuando nos consideramos libres de pecado porque Él dijo que lo somos? En algún momento debemos elevarnos a la altura del llamado de Dios y dejar de decir cosas de nosotros que ya no son ciertas. Si vamos a tomar lo que Dios tiene para nosotros en este avivamiento de los últimos tiempos, tendremos que enfrentar el asunto de ser más que pecadores salvos por gracia. La madurez viene de la fe en la suficiencia de la obra redentora de Dios que nos establece como hijos e hijas del Altísimo.


Zacarías recibió una promesa de Dios que estaba más allá de su comprensión: iba a tener un hijo en su vejez. Era algo difícil de creer, así que le pidió a Dios que se lo confirmara. ¡Aparentemente, el hecho de que un ángel estuviera hablando con él no era señal suficiente! Dios lo mantuvo en silencio durante nueve meses. Cuando Dios silencia las voces de la incredulidad, generalmente es porque sus palabras podrían afectar el resultado de una promesa. Cuando Zacarías vio cumplida la promesa, Dios soltó su lengua.


María también recibió una promesa que superaba toda posibilidad de comprensión. Iba a dar a luz al Hijo de Dios. Lo que no podía comprender era cómo sería posible esto, ya que ella era virgen. Comprender una promesa de Dios nunca fue requisito previo para que esta se cumpliera. La ignorancia pide entendimiento; la incredulidad pide pruebas. María se diferencia de Zacarías en que, aunque no entendía, se rindió ante la promesa.


Su exclamación resuena como una de las expresiones más importantes que la Iglesia puede aprender en este tiempo: "Hágase en mí conforme a tu palabra".


Puede ser que la frase "Como Él es, así somos nosotros en este mundo", supere nuestra capacidad de comprensión. Por eso tenemos la posibilidad de elegir: podemos actuar como Zacarías y perder la voz, o como María, e invitar a Dios a restaurarnos las promesas que no podemos controlar.

Tomado del libro: “Cuando el cielo invade la Tierra” Bill Johnson

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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EL MANDATO DE MILAGROS

Escrito por: Bill Johnson

“Vendemos el evangelio barato si vemos la necesidad de milagros como algo opcional”


Es trágico cuando la marca más alta de agua en la iglesia es nuestra celebración de lo que es humanamente posible. Necesitamos edificios, recolectar dinero para las misiones, alimentar al pobre y realizar otros incontables esfuerzos que son expresiones esenciales del evangelio.


Éstos deben continuar, pero nunca a expensas de descuidar las cosas específicas que Él nos comisiono hacer: invadir lo imposible. Él ordenó a sus discípulos que sanaran al enfermo, levantaran al muerto, echaran fuera a demonios y limpiaran a leprosos y que enseñaran a sus convertidos a hacer lo mismo. Esa comisión interminable hace que el evangelismo, la sanidad y la liberación sean la responsabilidad de cada creyente.


A la vez que el Espíritu del Cristo resucitado tomó residencia en nosotros, la impotencia llegó a ser inexcusable. El poder que levantó a Jesús de los muertos vive en nosotros, deseando la expresión a través del cuerpo del cual Él estuvo hace dos mil años. Él quiere hacerlo todo otra vez: esta vez con millones, no solamente uno.

El evangelio es un evangelio de poder y debe ser manifestado a través de la demostración de lo sobrenatural. Los milagros no son opcionales.

Eran tan importante que Jesús colgó el peso entero de Su identidad y ministerio sobre ellos diciendo, “Si no hago las obras de Mi Padre, no me crean” Juan 10:37.

Eso es una declaración asombrosa cuando consideras todos los testigos a través de la historia, enviados para revelar y para confirmar la identidad de Jesucristo. La naturaleza proclamó quién Él era. Los ángeles también declararon su identidad y propósito. Los profetas del viejo testamento, e incluso la ley, hablaron de Jesús como el Cristo. Pero cuando Él vino, Él puso la credibilidad de todos sus mensajes en la línea destacando un pedacito restante de evidencia, sin el cual el mensaje de todo el resto sería anulado; las obras del Padre se deben hacer a través de Él.

Un estudio del evangelio de Juan deja a poca duda en cuanto a qué querían decir con "las obras del Padre”. Son los milagros, prodigios y maravillas.

Yo añoro por el día cuando la iglesia se pare ante este mundo y declare, "Si no hacemos las obras del Padre, no nos crean. Si los milagros no están presentes, no te culpamos por no creer”.

La perspectiva de Jesús en la necesidad absoluta de milagros debe afectar a la manera en que pensamos y oramos. Si no, “venderemos siempre el evangelio barato”.

Debemos hacerle frente a esta realidad: fuimos diseñados en una forma de vida que es imposible estar aparte de una relación íntima con el Espíritu Santo; trabaja solamente de la manera que Jesús la modeló. El Espíritu que seguía estando sobre Él para hacer solamente lo qué el Padre hacía y decir solamente lo que decía el Padre. Solamente en el contexto de la intimidad con Dios entramos en la vida donde nada es imposible.

Mientras aprendemos a abrazar la responsabilidad de demostrar la vida cristiana normal de milagros, entramos en un reino de impacto que ha sido entendido por muy pocos.

La exposición al reino de las intervenciones sobrenaturales de Dios cambia algo en el líder que no puede ser causado a través de seminarios y de libros. Tan bueno como lo son estas herramientas, no comienzan a tocar el cambio intangible que ocurre en la vida del líder que tiene exposición constante al reino milagroso.

Durante toda la vida de Josué, el pueblo de Israel había servido al Señor. Así sucedió también durante el tiempo en que estuvieron al frente de Israel los jefes que habían compartido el liderazgo con Josué y que sabían todo lo que el Señor había hecho a favor de su pueblo”. Josué 24:31.

Mientras que Israel tuviera líderes que habían sido expuestos a los milagros, tenían un corazón para Dios. Es improbable que la generación de líderes que vinieron después del grupo de Josué/ancianos tuviera un plan calculado para llevar Israel lejos de Dios.

La frialdad del corazón y la rebelión no vienen generalmente repentinamente. Pero en la ausencia de una vida de milagros se encuentra raramente una vida de obediencia radical a Dios. La exposición a las obras sobrenaturales de Dios causa el equivalente de un cambio espiritual del ADN en el líder que también engendra en la gente una pasión por Dios.

La dirección apostólica siempre autoriza en vez de controlar. Y la capacitación para una pasión por Dios es una de las más necesarias, y aun descuidada a menudo, características de los líderes de la iglesia. Cuando los líderes viven bajo la atmósfera del cielo, su exposición a los milagros (atmósfera del cielo en la tierra) aumenta su capacidad de traer a la gente de Dios en su potencial sobrenatural.

Somos endeudados al mundo para traer no sólo un mensaje; le debemos un encuentro con Dios. Y no hay mejor manera que vivir un estilo de vida sobrenatural donde las obras de la oscuridad se destruyen mientras que servimos a la gente con el poder eficaz y liberador del amor de Cristo.

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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jueves, 26 de marzo de 2009

EL CASI-CRISTIANO PARTE II

Escrito por: Juan Wesley

"Casi me persuades a ser cristiano." Hechos 26:28

II. A la pregunta, ¿Qué más está implicado en ser un cristiano completo? - yo respondo:

(I.) 1. Primero, el amor a Dios. Porque así dice Su palabra: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas." - Un tal amor es este, que cautiva el corazón entero, que toma posesión de todos los afectos, que llena la capacidad entera del alma, y usa todas sus facultades. El que ama al Señor de esta manera, su espíritu se deleita continuamente en su Salvador, el Señor es su todo, y todos sus deseos son hacia Dios, y su corazón clama todo el tiempo: "¿A quién tengo en el cielo sino a ti? y no deseo nada en la tierra aparte de ti." No puede desear otra cosa, porque "él es crucificado para el mundo, y el mundo para él."

(II.) 2. Lo segundo que está implicado en ser un cristiano completo, es el amor al prójimo. Si alguien pregunta ¿Quién es mi prójimo?, respondemos: Toda persona en el mundo. Ni podemos exceptuar a nuestros enemigos, o a los enemigos de Dios. Cada cristiano les ama a ellos también como a sí mismo, sí, "como Cristo nos amó a nosotros".

El que quisiera comprender más completamente la clase de amor que es este, que considere la descripción por Pablo. Es "sufrido y benigno". "No tiene envidia". "No es jactancioso" - el que ama así, se hace a sí mismo el último y el siervo de todos. El amor "no hace nada indebido", sino se hace "todo para todos". "No busca lo suyo", sino solamente el bien de los demás, para que sean salvos. "El amor no se irrita, no guarda rencor" (el que tiene rencor, tiene falta de amor). "No es malpensado. No se goza de la injusticia, sino se goza de la verdad. Cubre todo, cree todo, espera todo, soporta todo."

(III.) 3. Algo más tenemos que considerar aparte, aunque no se puede separar de lo dicho; y este es el fondo de todo: la fe. Cosas muy excelentes se dicen de ella en la palabra de Dios. "Cada uno que cree", dice el discípulo amado, "es nacido de Dios." - "A los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." - Y "esta es la victoria que venció al mundo, nuestra fe." - Sí, nuestro Señor mismo declara: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; y no viene en condenación, sino ha pasado de muerte a vida."

4. Pero que nadie engañe a su propia alma. Debemos notar que la fe que no produce arrepentimiento, y amor, y buenas obras, no es esta fe verdadera y viva, sino una fe muerta y diabólica. Pues aun los demonios creen que Cristo nació de una virgen; que El hizo toda clase de milagros; que El sufrió una muerte sumamente dolorosa por nosotros, para redimirnos de la muerte eterna; que El resucitó al tercer día; que El ascendió al cielo y está sentado a la diestra del Padre; y que El regresará al fin del mundo para juzgar a los vivos y a los muertos. Todo esto lo creen los demonios, y todo lo que está escrito en el Antiguo y Nuevo Testamento. Pero con toda esta fe, ellos no son nada más que demonios. Ellos permanecen en su estado condenado porque les falta la verdadera fe cristiana.

5. La verdadera fe cristiana es, no solo creer que las Sagradas Escrituras son verdaderas, sino tener también una confianza segura de ser salvo de la condenación eterna por Cristo. Es una confianza segura que un hombre tiene en Dios, que por los méritos de Cristo, sus pecados son perdonados, y que él es reconciliado al favor de Dios; de lo que sigue un corazón de amor, para obedecer a Sus mandamientos.

6. Ahora, el que tiene esta fe, que purifica el corazón (por el poder de Dios que vive dentro) de orgullo, ira, deseos, de toda injusticia; que lo llena con un amor más fuerte que la muerte, hacia Dios y hacia toda la humanidad; un amor que hace las obras de Dios y se gloría en gastarse y ser gastado a favor de todos los hombres; y que soporta con gozo el reproche por causa de Cristo, el ser ridiculizado, rechazado, y odiado por todos los hombres, y aun todo lo que la sabiduría de Dios permita que le inflijan la malicia de los hombres y de los demonios. El que tiene esta fe, que así obra en amor, es no solo casi, sino completamente un cristiano.

7. ¿Quiénes pueden testificar de esto? - Les imploro, hermanos, en la presencia de Dios ante quien el infierno y la destrucción están descubiertos, y mucho más los corazones de los hombres, que cada uno pregunte a su propio corazón: ¿Soy yo uno de ellos? ¿Practico yo tanta justicia, misericordia y verdad, como lo requieren aun las reglas de la honestidad pagana? ¿Tengo yo por lo menos la forma exterior de un cristiano? ¿Me abstengo de hacer lo malo, de todo lo que está prohibido en la palabra escrita de Dios? ¿Hago yo todo lo bueno que mis manos encuentran a hacer, y lo hago con todas mis fuerzas? ¿Utilizo seriamente todas las ordenanzas de Dios, en todas las oportunidades? ¿Y hago todo esto con un deseo sincero de agradar a Dios en todo?

8. ¿No hay muchos entre ustedes que están conscientes de que nunca llegaron hasta este punto; que ni siquiera son casi-cristianos; que ni siquiera alcanzan al estándar de la honestidad pagana, y mucho menos a la forma de piedad cristiana? - y mucho menos que Dios haya visto sinceridad en ustedes. Ustedes nunca siquiera intentaron dedicar a Su gloria todas sus palabras y obras, sus negocios, estudios, diversiones. Ustedes nunca siquiera deseaban hacer todo lo hacen "en el nombre del Señor Jesús" para que sea "un sacrificio espiritual, aceptable a Dios por Cristo."

9. Pero, suponiendo que hiciste todo esto, ¿las buenas intenciones y los buenos deseos ya hacen un cristiano? De ninguna manera, si las intenciones no se cumplen. Alguien dijo: "El camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones." Entonces, permanece la pregunta más grande de todas. ¿Está el amor de Dios derramado en tu corazón? ¿Puedes clamar: "Mi Dios, y mi todo"? ¿Deseas nada más que a El? ¿Te deleitas en Dios? ¿Es El tu gloria, tu delicia, tu corona de gozo? ¿Y está este mandamiento escrito en tu corazón: "El que ama a Dios, que ame también a su hermano"? ¿Amas a tu prójimo como a ti mismo? ¿Amas a cada persona, aun a tus enemigos, aun a los enemigos de Dios, como a tu propia alma? ¿Como Cristo te amó a ti? ¿Y crees que Cristo te amó a ti, y se dio a sí mismo por ti? ¿Tienes fe en Su sangre? ¿Crees que el Cordero de Dios quitó tus pecados, y los echó a lo más profundo del mar? ¿Que El borró la acusación que estaba en tu contra, la quitó y la clavó a la cruz? ¿Tienes realmente la redención por Su sangre, la remisión de tus pecados? ¿Y testifica Su Espíritu con tu espíritu, de que eres un hijo de Dios?

10. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que ahora está parado en medio nuestro, sabe, que si alguien muere sin esta fe y este amor, mejor le sería que nunca hubiera nacido. Despierta, por tanto, tú que duermes, e invoca a tu Dios: llámale el día que puede ser encontrado. No le des reposo hasta que El haga "pasar Su bondad delante de ti", hasta que El proclame sobre ti el nombre del Señor, "El Señor, el Señor Dios, misericordioso y lleno de gracia, tardo para la ira, y grande en bondad y verdad, que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado."

No dejes que nadie te persuada con palabras vanas, que te contentes con algo menos que este premio de tu llamado sublime. Pero clama de día y de noche a Aquel quien, "mientras nosotros éramos débiles, murió por los impíos"; hasta que tú sepas en quien has creído, y puedas decir: "¡Mi Señor y mi Dios!" - Recuérdate de orar siempre y no debilitarte, hasta que tú también puedas alzar tu mano al cielo y declarar al que vive por siempre: "Señor, tú sabes todo, tú sabes que yo te amo."

11. Así, ¡que todos nosotros podamos experimentar lo que es, ser no solamente casi, sino completamente cristianos; ser justificados gratuitamente por Su gracia, por la redención que está en Jesús; saber que tenemos paz con Dios por Jesucristo; gozarnos en la esperanza de la gloria de Dios; y tener el amor de Dios derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que nos fue dado!

Predicado en Oxford, el 25 de julio de 1741

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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EL CASI-CRISTIANO

Escrito por: Juan Wesley

"Casi me persuades a ser cristiano." Hechos 26:28

Y hay muchos que llegan hasta este punto: Desde que el cristianismo está en el mundo, ha habido muchos en cada época y nación, que fueron casi persuadidos a ser cristianos. Pero al ver que no nos sirve para nada ante Dios, llegar solamente a este punto, nos importa mucho considerar:

1. ¿Qué está implicado en ser casi? y

2, ¿Qué está implicado en ser completamente, un cristiano?

(I.) 1. En el ser casi un cristiano está implicado, primero, una honestidad pagana.

Aun los paganos comunes esperaban unos de otros, cierta honestidad y muchos la practicaban. Ellos fueron enseñados que no debían ser injustos; que no quiten los bienes de sus prójimos; que no opriman a los pobres; que no usen extorsión contra nadie; que no engañen en los negocios; y, en lo posible, no deber nada a nadie.

2. Además, los paganos comunes estimaban la verdad y la justicia. Por tanto, ellos abominaban al perjurador, al que invocaba a Dios como testigo por una mentira; y también abominaban al que calumniaba a su prójimo y al mentiroso.

3. Y además, ellos esperaban cierto amor y ayuda mutua unos de los otros. Esto incluía alimentar a los hambrientos, vestir a los que no tenían ropa, y en general, dar a los necesitados las cosas que uno mismo no necesitaba. Hasta este punto iba la honestidad pagana, lo primero que está implicado en ser casi un cristiano.

(II.) 4. Una segunda cosa implicada en ser casi un cristiano, es el tener una forma de piedad; de aquella piedad que es prescrita en el evangelio de Cristo; el tener la apariencia exterior de un cristiano verdadero.

Por tanto, el casi-cristiano no hace nada de lo que el evangelio prohíbe. No toma el nombre de Dios en vano; bendice y no maldice; no jura, sino su comunicación es sí, sí, no, no. El no profana el día del Señor. El evita todo adulterio, fornicación, impureza, y aun toda palabra o mirada que pueda tener esta tendencia. El se abstiene de toda palabra ociosa, toda malicia, y todo tipo de bromas necias - en breve, de toda conversación que no edifica.

5. El se abstiene del "vino en el cual hay disolución", y de la glotonería. El evita, por cuanto dependa de él, todo conflicto y contención. Y si sufre alguna injusticia, no se venga a sí mismo, ni devuelve mal por mal. En todo lo que hace y dice, actúa según la regla: "Lo que no quieres que los demás te hagan a tí, no les hagas a ellos."

6. El se esfuerza para hacer bien a muchos; todo lo que su mano encuentra a hacer, lo hace con todas sus fuerzas, sea para sus amigos o para sus enemigos. Mientras tiene la oportunidad, hace toda clase de bien, para todos los hombres, tanto para sus almas como para sus cuerpos. El reprende a los malvados, instruye a los ignorantes, anima a los buenos, consuela a los afligidos, despierta a los que duermen, y guía a los que Dios ya despertó a la "fuente abierta para limpar del pecado y de la impureza".

7. El que tiene esta forma de piedad, usa también los medios de la gracia, en todas las oportunidades. Constantemente asiste a la casa de Dios - y esto no con una actitud de vanidad o de indiferencia, sino con seriedad y atención en cada parte del servicio. Especialmente cuando se acerca a la mesa del Señor, lo hace con una actitud que no dice nada más que: "Dios, ¡ten misericordia conmigo, que soy pecador!"

8. A esto añadimos el uso constante de la oración en familia, y los tiempos diarios de pasar tiempo con Dios en privado. El que practica todo esto, tiene la forma de piedad. Y entonces, falta solo una cosa más para que esta persona sea casi un cristiano; y esto es la sinceridad.

(III.) 9. Con sinceridad quiero decir, un verdadero principio interior de religión, de donde fluyen estas acciones exteriores. Y si no tenemos esto, entonces no tenemos honestidad pagana - no en la manera como lo demanda un poeta epicúreo. Aun este pobre perdido, en sus momentos sobrios, es capaz de testificar: "Los hombres buenos evitan el pecado por amor a la virtud; Los hombres malos evitan el pecado por miedo al castigo." Entonces, si alguien se abstiene de hacer lo malo, solo para evitar el castigo, el pagano ni siquiera lo toma por un buen hombre.

Entonces, si alguien no solo se abstiene de hacer lo malo, sino hace muchas obras buenas y usa todos los medios de la gracia; pero lo hace solo para no ser castigado, o para no perder a sus amigos o sus bienes o su reputación - de este hombre no podríamos decir que es casi un cristiano; es solo un hipócrita.

10. Por tanto, la sinceridad tiene que estar presente necesariamente en un casi-cristiano; un verdadero deseo de servir a Dios. El casi-cristiano tiene un deseo sincero de agradar a Dios en todas las cosas; en toda su conversación; en todas sus acciones.

11. Ahora probablemente alguien preguntará: "¿Será posible que alguien llegue hasta este punto, y sin embargo, sea solamente casi un cristiano? ¿Qué más, entonces, está implicado en ser completamente un cristiano?"

Yo respondo, Primero, que sí es posible llegar hasta este punto y ser nada más que un casi-cristiano. Esto lo aprendí no solo por la Palabra de Dios, sino también por la experiencia.

12. Hermanos, grande es mi audacia hacia ustedes en este asunto. Y perdónenme esta falta, si yo declaro mi propia locura desde las azoteas, por causa de ustedes y del evangelio. - Permítanme, entonces, hablar libremente de mi propia persona. Yo estoy contento con ser humillado para que ustedes sean exaltados, y con hacerme más vil para la gloria de mi Señor.

13. Yo mismo llegué hasta este punto por muchos años; diligentemente evitando toda maldad, para tener una consciencia completamente limpia; redimiendo el tiempo; usando toda oportunidad para hacer bien a todos los hombres; constantemente usando todos los medios de gracia; esforzándome para actuar con seriedad en todo; y Dios es mi testigo, haciendo todo esto con sinceridad, con un verdadero deseo de servir a Dios, para llegar a la vida eterna. Sin embargo, mi propia consciencia me testifica en el Espíritu Santo, que durante todo ese tiempo yo era solamente un casi-cristiano.

Predicado en Oxford, el 25 de julio de 1741.


© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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EL CAMINO DE LA CRUZ

Escrito por: Watchman Nee


Necesitamos prestar atención a las siguientes palabras: “Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?” (Gn. 15:7-8). En el principio Dios le dijo: “Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. Pero Abraham le dijo al Señor: “Ando sin hijo”. Entonces Dios le dijo que un hijo que saldría de sus propias entrañas sería su heredero, y que su simiente sería como las estrellas del cielo. Luego le pidió a Dios que le diera más pruebas. El quería saber cómo podía estar seguro de que la tierra sería su herencia. Abraham creyó en la promesa de Dios, y Dios le tomó en cuanta su fe. La pregunta de Abraham no indicaba que dudaba, sino que pedía una señal para su fe. Al contestar a esta pregunta, Dios les muestra a los creyentes la manera en que El logra su meta.


¿Cómo le contestó Dios? Leemos en los versículo 9 y 10: “Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. Y tomo él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no partió las aves”. El versículo 12 añade: “Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él”. Los versículos 17 y 18 dicen: “Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates”. Esta fue la respuesta de Dios.


Abram “los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de la otra... se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos”. Esta es la prueba; un cuadro de lo que es el camino de la cruz. ¿Qué significa dividir “por la mitad”? Dividir por la mitad es morir; eso es la cruz. ¿Qué significa “pasar por entre los animales divididos”? Pasar por “entre los animales divididos” significa morir, lo cual también quiere decir pasar por la cruz. Dios le mostró a Abraham que el hecho de que él heredara la tierra se basaba en la obra de la cruz, y que su simiente permanecería firme en esta tierra por medio del poder exterminador de la cruz.


Comprendamos que la cruz es el fundamento de la vida espiritual. Si no experimentamos la cruz, no podremos vivir para Dios en la tierra. Aun si podemos dar un mensaje sobre la cruz, éste no producirá ningún efecto espiritual a menos que la cruz haya operado primero en nosotros. Sólo los que han pasado por la cruz verán el horno que humea y la antorcha de fuego. En otras palabras, sólo aquellos que han pasado por la experiencia de la muerte tendrán la luz auténtica que purifica y limpia.


El problema de muchos es que al descubrir que tienen un poco de poder o algún logro en la obra, creen que por eso son útiles para Dios. En realidad, ése no es el caso. Todo depende de la clase de material que uno traiga a la obra del Señor. Si uno introduce en la obra algo de uno mismo, ya ha fracasado. Este fracaso no se debe a que uno no pueda hablar, no tenga el suficiente poder o no conozca bien las Escrituras, sino a que uno no es la debida persona, ya que la cruz no ha operado en uno. Entendamos claramente que sólo los que han pasado por la cruz heredarán la tierra. Necesitamos la obra purificadora. ¡Cuán difícil es ser puros en la obra del Señor! ¿Qué significa ser puro? Ser puro significa no tener mezcla. En la obra que realizamos para el Señor, cuán fácil es decir una palabra en el espíritu y la siguiente en la carne; proferir una palabra por el Señor y otra por nosotros mismos. Esto es una mezcla y es algo impuro. Consecuentemente, necesitamos que el Señor traiga un horno humeante y lo haga pasar por las partes divididas a fin de hacer una obra de purificación en nosotros. La eficacia de la muerte de Cristo nos hará personas puras. El Señor no quiere que seamos personas mixtas. El quiere depurarnos para que seamos puros.


Lo que pasó por las partes divididas no fue sólo un horno humeando sino también una antorcha de fuego. Antes de que haya un horno humeando y una antorcha de fuego, primero debe estar presente la cruz. Por tanto, para poder tener la luz auténtica, uno primero tiene que experimentar la muerte. Es posible que una persona que no ha pasado por la experiencia de la cruz sea muy suspicaz; inclusive otros pueden pensar que sus palabras son muy sabias. Pero una persona así no posee una luz que penetre en otros. La antorcha de fuego, es decir, la luz auténtica, es el resultado de experimentar la cruz; del acto de pasar por los animales divididos, es decir, pasar por la muerte. Nadie puede cumplir el ministerio de la obra de Dios basándose en su propia sabiduría y conocimiento. A fin de cumplir tal ministerio, uno necesita experimentar la cruz delante del Señor. Es fácil predicar acerca de la cruz, pero estos versículos nos muestran que sólo aquellos que conocen la cruz por experiencia pueden representar a Dios.


Después de que Abram partió los animales por la mitad y puso cada mitad una en frente de la otra, fue sobrecogido por el sueño. De repente una gran oscuridad cayó sobre él. Una persona que no conoce la cruz pensará que es muy apta para laborar por el Señor y que no tiene nada qué temer; pero aquel que la conoce, verá una gran oscuridad venir sobre él y comprenderá que no puede hacer nada y que es totalmente incapaz. Cuando una persona sea llevada por el Señor al punto de ver su debilidad, se da cuenta de que es inútil y de que es indigna de hacer alguna cosa, entonces podrá comenzar a obrar para el Señor. Cuando veamos verdaderamente que esta obra procede del Señor, que nosotros somos inútiles, y veamos verdaderamente la santidad del Señor y nuestra inmundicia, el Señor comenzará a usarnos.


¿Cómo heredó Abraham la tierra? Dios le mostró que debía experimentar la muerte, pasar por la cruz. Solamente si tomamos el camino de la cruz, heredaremos la tierra, y sólo entonces podremos vivir para Dios continuamente en la tierra.

Tomado del libro “El Dios de Abraham de Isaac y de jacob ” Watchman Nee
© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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jueves, 19 de marzo de 2009

LA GRACIA Y LA LEY

Escrito por: Watchman Nee.


Abraham se unió a Agar y engendró a Ismael. Gálatas 4 dice que “el de la esclava nació según la carne... del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia...” (vs. 23-25). En otras palabras, Agar representa la ley. ¿Qué es la ley? La ley, los Diez Mandamientos, es lo que Dios le exige al hombre. ¿Qué significa guardar la ley? Guardar la ley significa darle algo a Dios y tratar de agradarle.


Pero Gálatas 3:10 dice: “Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”. En otras palabras, los que dicen: “Voy a agradar a Dios” son anatema. ¿Por qué están bajo maldición? Porque el hombre no puede agradar a Dios por su propio esfuerzo, ya que no es apto para agradar a Dios (Ro. 8:7-8). En la Biblia la ley y la carne se mencionan frecuentemente unidas. El capítulo siete de Romanos habla de la ley y de la carne de manera particular. ¿Qué es la carne? En términos sencillos, es el esfuerzo propio, el yo. Cada vez que tratamos de observar la ley, nos ponemos en la carne. Cada vez que el hombre intenta agradar a Dios por su propio esfuerzo, se presenta la ley. Una persona que trata de agradar a Dios con su fuerza carnal es una persona en la cual Dios no se complace. Esto es lo que representan Agar e Ismael. Agar representa la ley, mientras que Ismael representa la carne que resulta de este esfuerzo.


Abraham era un creyente. El intentó agradar a Dios y cumplir Su meta. Dios quería que él tuviera un hijo, y Abraham intentó tenerlo por su propia cuenta. ¿Acaso no concordaba aquello con la voluntad de Dios? ¿No lo hizo acaso para agradar a Dios? ¿Podía esto estar mal? No obstante, Pablo dice: “El de la esclava nació según la carne”. Es cierto que la voluntad de Dios debe hacerse, pero lo importante es quién debe hacerla. Si intentamos hacer la voluntad de Dios por nuestros propios medios, el resultado es Ismael. Abraham se equivocó, no en cuanto a su meta sino en cuanto a su origen. Su meta era ver que se cumpliera la promesa de Dios, pero se equivocó al cumplirla por su propio esfuerzo.


Ahora entendemos con claridad. Dios no sólo rechazará a los que hacen cosas que no le agradan, sino que también rechazará a los que hacen cosas que le agradan, pero que son hechas en conformidad consigo mismos. Si pecamos, no agradaremos a Dios, pero tampoco le agradaremos si procuramos hacer el bien con nuestra carne. Complacer a Dios depende de la obra que haya realizado la cruz de quebrantar la carne y la vida natural. ¿Le hemos dicho a Dios: “No puedo hacer nada y no soy apto para hacer cosa alguna; sólo puedo esperar en Ti”? Una persona que verdaderamente cree en Dios no actúa según su carne. Dios es el Señor de la obra. Lo que más le ofende es que usurpemos Su lugar en la obra. Es aquí donde yace frecuentemente nuestro error. No podemos creer ni confiar ni esperar. No nos atrevemos a encomendárselo todo a Dios. Aquí radican las ofensas que cometemos contra Dios.


Dios determinó que Abraham engendraría un hijo por medio de Sara. Gálatas 4:23 nos dice que “el de la libre, [nació] por medio de la promesa”. Sara era la libre y representa la gracia, mientras que Agar representa la ley. ¿Cuál es la diferencia entre la ley y la gracia? La ley significa que hacemos las cosas por nuestros propios medios, mientras que la gracia significa que es Dios quien obra por nosotros, que lo hace todo por nosotros. Si nosotros hacemos algo, ya no es la gracia la que actúa. Sólo cuando Dios obra en nuestro lugar, podemos considerar aquello como gracia. La gracia, según la define la Biblia, no consiste en ser pacientes o tolerantes, ni tampoco es hacer algo por nosotros mismos. La gracia es algo específico que Dios hace en nosotros. La obra específica que Dios quería hacer en Abraham era engendrar a Isaac por medio de Sara. Isaac tenía que ser engendrado por Abraham, pero esto debía producirse por medio de la gracia y de la promesa de Dios.


Si no hay muerte, no puede haber vida.


Génesis 16 dice que Abraham engendró a Ismael cuando tenía ochenta y seis años de edad. Para ese entonces todavía tenía su energía carnal y su fuerza natural. Es por esto que Gálatas 4 dice que Ismael nació de la carne. Génesis 21 nos dice que cuando Abraham engendró a Isaac, ya tenía cien años de edad (v. 5). Romanos 4 nos dice que siendo de casi cien años, Abraham consideró su propio cuerpo como ya muerto y vio lo muerta que estaba la matriz de Sara (v. 19). En otras palabras, su energía carnal y su fuerza natural habían llegado a su fin. Abraham ya no podía tener hijos, y Sara tampoco. Dios escogió este momento para que naciera Isaac. Esto significa que Dios quería que Abraham se considerara muerto, para que así confiara en el Dios que da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen. La intención de Dios era que Abraham se diera cuenta de que él no era el Padre. Lo interesante era que Dios quería que Abraham fuera padre y que, al mismo tiempo viera que en realidad él no era el Padre. Dios esperó hasta que toda la energía natural de Abraham se hubo agotado antes de darle a Isaac.


Esta es la obra que Dios quiere hacer en nosotros. El siempre espera. Aunque sean necesarios catorce años, seguirá esperando. El espera el día cuando entendamos que somos incapaces en nosotros mismos y nos consideremos muertos. Entonces engendraremos a Isaac. El no puede usarnos hoy porque nuestro tiempo no ha llegado. Dios no sólo desea que se cumpla Su voluntad, sino también que dicho cumplimiento proceda de El. Si solamente tenemos doctrinas y conocimiento y no hemos sido conducidos al punto de decir: “Estoy acabado; estoy muerto. No puedo hacer nada por mi propia cuenta”, entonces Dios no podrá usarnos ni cumplir Su meta.

Tomado del libro “El Dios de Abraham de Isaac y de jacob ” Watchman Nee
© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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jueves, 5 de marzo de 2009

EL PODER DE LA INFLUENCIA

Escrito por: Myles Munroe


Nada es más dañino a una nueva verdad que un viejo error. Johann Wolfgang von Goethe


Me encontraba sentado entre el reino y la colonia. Fui invitado por el Embajador de los Estados Unidos a las Bahamas para un evento estatal oficial en su residencia. También asistieron a esta reunión el Primer Ministro de las Islas Turcos y Caicos, y su Excelencia, el Gobernador Real de las Islas de Turcos y Caicos.


Este grupo de islas se ubica en la costa sur de mi país, las Bahamas. Al escribir este libro, los Turcos y Caicos son colonia de Inglaterra. La colonia es regida por el gobernador real, quien fue nombrado por la Reina Elizabeth II de Inglaterra. Él es la autoridad máxima en esa colonia. Sin embargo, el Primer Ministro, un oficial elegido, aprobado por la Corona, es quien dirige el gobierno local.


El Primer Ministro fue el invitado especial del Embajador de los Estados Unidos. El embajador también había invitado a otros miembros del cuerpo diplomático, como también a oficiales gubernamentales e invitados distinguidos de todo el mundo. Previo a esta reunión, ya había estado bien relacionado con el Primer Ministro. Por invitación personal, ya había visitado su maravilloso territorio isleño para dirigirme a líderes gubernamentales y civiles en un evento nacional especial, y nos habíamos hecho buenos amigos.


Durante el evento estatal en la residencia del Embajador de los Estados Unidos, también conocí bastante bien al gobernador real, ya que yo estaba sentado entre él y el Primer Ministro por más de tres horas de eventos. El Primer Ministro es un isleño nativo de Turcos y Caicos, mientras que su Excelencia, el Gobernador es inglés puro. Cuando habló, se supo inmediatamente que no era de las islas.


Al conversar con estos dos distinguidos líderes, uno a cada lado de mí, nuevamente entendí el principio de los reinos y el impacto en sus colonias. Esto refrescó mi perspectiva y me recordó de mi experiencia personal como un ciudadano de la que fuera colonia del reino de Inglaterra. Allí sentado entre la corona y la colonia, el gobernador y el administrador, la autoridad y el poder. El gobernador fue enviado por el reino para vivir en la colonia, entre la gente, para representar a la Reina y ejecutar sus deseos y voluntad sobre la colonia. Su propósito principal era mantener la influencia del reino y la presencia en este territorio.


LA VIDA EN EL REINO


Años de investigación me han llevado a la conclusión de que las estructuras prácticas de los reinos nos señalan las verdades y principios que transcienden las fortunas meramente políticas de imperios individuales. El observar cómo realmente funciona:


  • Nos provee de conocimiento profundo acerca de nuestra propia naturaleza como seres humanos.
  • Revela la clave para nuestro extraordinario propósito en la vida, y
  • Nos capacita para ejercer nuestro total potencial en el mundo.


Estas cosas tienen tremendas implicaciones para la raza humana, personalmente, profesionalmente, socialmente y políticamente; para nuestras familias, comunidades, países y el mundo.


De alguna manera estoy en una posición inigualable para discutir la naturaleza de los reinos y sus colonias, habiendo crecido en una tierra que fue colonia británica por casi doscientos años, y habiendo sido testigo de su transición pacífica hacia la independencia. Recuerdo muy bien lo que significó vivir bajo la monarquía-la mentalidad de un reino, sus funciones y procedimientos.


También entiendo lo que significa vivir en una nación independiente, habiendo seguido muy de cerca nuestra transición del auto-gobierno, cuando yo todavía era una persona joven.


Mi conocimiento afín con estas dos formas de gobierno han sido extremadamente beneficiosos para mí al haber explorado la naturaleza del reino y lo que esto significa para cada persona en este planeta.


Mi investigación sobre el concepto de reino me ha convencido que el éxito de su vida y la mía depende de lo bien que entendamos y vivamos lo que denominaré la vida del reino. No me estoy refiriendo a un sistema político, ni a ningún gobierno nacional en particular, sino a una manera de entender y vivir la vida cada día.


UNA PERSPECTIVA ANTI-REINO


El concepto de reino puede parecer antitético para la mente contemporánea. Los imperios y sus colonias parecieran estar fuera de tiempo en el Siglo XXI, sólo mortecinos remanentes del pasado. Hoy en día, muchas naciones tienen gobiernos representativos. Una cantidad de viejas colonias y protectorados han obtenido su independencia. Las oportunidades de auto-gobierno se han expandido grandemente por todo el mundo y justamente celebramos las libertades políticas y las oportunidades que estos cambios han traído. La historia de la humanidad ha visto suficientes reinos tiranos y dictadores provocándole buscar una diferente manera de gobierno.


La democracia es esencialmente reacción de la humanidad hacia los reinos pervertidos. Los fundadores de los Estados Unidos se revelaron contra lo que ellos consideraron un gobierno opresor, y los propios orígenes de la sociedad contemporánea occidental son anti-reino, Debido a la fuerte influencia de ideas políticas y sociales de independencia y libertad, esta perspectiva ha impregnado el mundo y afecta muchas áreas de nuestro pensamiento, no sólo al reino gubernamental. Esto se demuestra en cómo nos vemos y nos conducimos en las relaciones personales, en los negocios, en los medios de comunicación, en la educación e incluso en lo religioso, ya que nuestras experiencias culturales producen nuestras definiciones. Es por esto que el concepto de reino es desechado por la mayoría de las personas en la actualidad como irrelevante, y aun es considerado por otros como aterrador.


Sin embargo, a la luz de estos desarrollos, muchas personas ya no entienden lo que significa vivir en un reino auténtico e incorrupto. Creo que esta falta de entendimiento les ha entorpecido su perspectiva sobre la vida. La mayoría hemos olvidado por qué los reinos históricamente tuvieron un impacto profundo en las personas y naciones por miles de años, algunos de los cuales todavía se hacen sentir. No han reconocido lo que el concepto y la historia de los reinos revelan, lo cual es vital para nosotros hoy.

Tomado del libro “La persona mas importante sobre la tierra” Myles Munroe
© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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