lunes, 30 de noviembre de 2009

EL FUERTE



Escrito por: Dante Gebel

En la vieja Argentina de los setenta la gran mayoría pertenecíamos a la clase obrera. Los más afortunados podían irse de vacaciones a la costa, las sierras o a las cataratas. Los más pobres nos conformábamos con quedarnos en casa. Lo que jamás se me hubiese cruzado por la cabeza, es que aquel verano del 77 un pequeño incidente me iba a cambiar la vida para siempre.

Era el primer día de regreso a clases, a principios de Marzo. Y la maestra insistió con el mismo método pedagógico que venía usando desde el primer grado: preguntarle a cada alumno a dónde habían pasado sus vacaciones. Uno a uno iban levantando la mano y diciendo en voz alta los lugares que habían visitado. Y la inmensa mayoría tenía una historia que contar. Las montañas. El mar. La carpa junto al río. La nieve en algún lugar remoto.

Fue entonces que me cansé de ser pobre, supongo. O de no haber podido ir a ninguna parte, casi nunca.

-Yo no fui a ningún lado, porque no quise –confesé con la mano alzada.
 -¿Cómo que no quisiste? –replicó la maestra.
-Sí, porque mi papá me dijo que podía elegir: o íbamos a algún lugar de vacaciones o me construía un fuerte.
-¿Un fuerte? ¿Cómo que un fuerte? –contestó.

A esta altura me había ganado la atención de toda la clase. Fue la primera vez que sentía que yo era por fin, importante para los demás, y dejaba de ser el alumno invisible de siempre.

Obviamente, lo del fuerte era mentira, pero por alguna razón sentía que se me había ocurrido una buena idea para no ser menos que los demás. Era justo que por esta vez, me tocara a mí ser el centro de las miradas y los comentarios.

-Un fuerte de verdad –agregué- un fuerte como tienen los soldados en las películas, con troncos alrededor, con un mangrullo para ver los indios de lejos, con armas, con una bandera…me lo hizo mi papá al fondo de mi casa porque él es carpintero.

-Qué bueno. Con semejante regalo es lógico que no hayas querido irte de vacaciones- finalizó la maestra.

En el recreo me rodearon casi todos los compañeros pidiéndome detalles. Y como ya no me sentía avergonzado de no haberme ido de vacaciones, no escatimé en agregarle lo que se me ocurría a la virtual construcción del fondo de mi casa. Dije que era inmenso, tamaño real. Que tranquilamente podía albergar a toda la clase, que seguramente algún parque de diversiones iba a querer comprarlo, algún día. Todos los alumnos me miraban asombrados. Que tipo con suerte. Tener un papá que te construya un fuerte para uno solo. Esas eran verdaderas vacaciones, si señor.

Pero alguien decidió arruinarme el día.

-Si es verdad, queremos ir a verlo –dijo un “mal compañero” que se llamaba Marcelo Negri.

-¿H…oy? –Tartamudeé- hoy no se va a poder, porque mi mamá está muy enferma (a esta altura, una mentira mas era una manchita más al tigre).

-Entonces mañana, ¿o te inventaste todo eso del fuerte? –dijo.

-¿Cómo me lo voy a inventar? Si les digo que tengo un fuerte, es porque es verdad- respondí enojado, mientras me daba cuenta que me acababa de meter en un grave problema.

Ese día volví a casa devastado. Mi propia boca me había puesto entre la espada y la pared. Pensaba que todo iba a terminar en la clase y jamás me imaginé que alguien se iba a empecinar en querer ver mi fuerte. No podía decir que lo habíamos desarmado porque no era lógico, ni mucho menos confesar la verdad, porque iba a transformarme en un muerto político para todo el colegio. Y esa fue la peor noche que recuerdo de toda mi niñez.

Cerca de la una de la madrugada, no aguanté más y me aparecí en la habitación de mis padres, llorando. Les confesé que me había sentido mal por no haber ido a ningún lugar de vacaciones y que me inventé lo del fuerte. Y lo peor es que Marcelo quería venir a verlo mañana, después de clases.

Obviamente, ni vale la pena que transcriba lo que me dijeron y las caras de asombro. Mi madre me miró con cierta lástima y me dijo que iba a tener que confesarles la verdad a todos y pedirles perdón por semejante mentira.

Volví a la cama más destrozado aún e intenté dormirme.
A los quince minutos, sentí a mi papá que me tocaba el hombro.
-Dante, levántate. Y abrígate que hace frío.
-¿A dónde vamos?
-A construir ese fuerte- dijo, y se dio media vuelta.

Y esa noche, casi sin hablarnos y bajo el rocío de la madrugada, ayudé a mi papá a construir un fuerte…o algo parecido. Una vieja cucha del perro hizo de cuartel, unas viejas lonas sirvieron como techo. Algunas ramas de limonero hacían a su vez, de troncos. Y de mangrullo, pusimos una escalera que me ocupé personalmente de tapar con hojas de higuera. Cuando terminamos, casi dos horas después, mi papá, (que por cierto siempre fue un hombre de pocas palabras) me dijo:

-Ahora puedes traer a quien quieras, pero cuando se vayan, tú y yo vamos a hablar, largo y tendido.

El resto de la historia es predecible. Aunque mi amigo comprobó que había exagerado un poco, no pudo negar que lo que yo había dicho era la pura verdad. Y esa tarde, hasta jugamos un rato a los soldados e indios.

Pero a la noche, tuve una charla que no pude olvidar, aún con el paso de los años.

-Lo que hiciste estuvo muy mal- dijo mi papá- y por eso, vas a tener penitencia. Esta vez te salvé porque soy tu padre y no quería que pasaras vergüenza. Pero en la vida, tienes que andar con la verdad, siempre, aunque sea fea o no te guste. La verdad es lo único que te va a ser una persona de bien.

Le pedí perdón y le agradecí por salvarme el pellejo. Pero principalmente por ayudarme a comprender el amor de Dios.

Hoy ya soy un hombre. Y muchas veces, vuelvo a meter la pata. Me equivoco, callo cuando debía hablar o hablo cuando debía haberme callado. Y entonces es cuando voy a la presencia del Señor y le digo que estoy consciente que me equivoqué, pero que por favor…me construya el fuerte. Le digo que si alguna vez mi papá lo hizo, El también puede ayudarme a salir del embrollo. Y en más de una madrugada, siento que el Padre me toca el hombro y me dice que de algún modo lo vamos a arreglar. Y me construye el fuerte. Aunque me haya equivocado, no me deja avergonzar. Paga mis deudas, me saca del lío, saca la cara por mí.

Claro que después tenemos que charlar “largo y tendido”, pero El siempre me ayuda a arreglar esos errores que me devastan el alma.

Si a lo mejor te equivocaste feo, o volviste a caer en eso que prometiste no volver, o si te alejaste de El e hiciste cosas que te da vergüenza solo de contarlas. Yo sé que es bíblico el tener que asumir las consecuencias, pero también sé que infinidad de veces, El puede transformar tus errores en algo bueno. El es capaz de tapar el error. De protegerte de la vergüenza. De tenerte una solución antes que amanezca.

No te lo olvides nunca. Él es un gran constructor de fuertes.




©Chalo Jimenez- BUSCANDO A DIOS -2009. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.



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martes, 10 de noviembre de 2009

COMO CAMBIAR TU CARACTER



Escrito por: Apóstol Rosado

Efesios 4:22-24 Todo cristiano debe de entender que ya morimos al viejo hombre y que ya hemos crucificado nuestra carne con sus pasiones y deseos, y que también ya somos libres de todo pecado y de toda condenación, según (I Corintios 5:17).


Cristo ya nos hizo nuevas criaturas y por lo tanto ya no debemos de vivir de acuerdo a nuestra vieja pasada manera de ser porque ya nosotros somos nuevas criaturas por lo tanto el cristiano de verdad ya no debe de andar como el mundo anda. El mundo anda en odio, en amarguras, en pleitos, en contiendas, en griterías, en pecados y ya el cristiano no vive bajo el sistema del mundo sino que tiene que aprenderá vivir bajo el sistema de Dios, sino acuérdate como vivíamos antes que conociéramos al señor.


Antes vivías como querías hacías lo querías, decías lo que se te venia en gana y nadie te podía decir nada, porque vivías en tu “libre esclavitud del pecado” sin conocer la moralidad el respeto, la honra, El amor, los principios éticos morales y espirituales y sin conocer a Dios, que es la base de toda moralidad, y respeto.


Antes nos decían dos palabras y nosotros les decíamos cuatro, y teníamos una mala forma de decir las cosas, éramos grotescos y lo cubríamos todo con aquella famosa palabra “yo no tengo pelos en la lengua” o “yo le digo la verdad a cualquiera” “ami me vale, al que le quede el guante que se lo plante”. Vivíamos enojados, con  cólera, con amargura, con cara de limón. No seas cara de limón gózate, gózate, en tu Señor.


Que lindo es ver a Cristianos sonrientes, contentos, felices, a veces en pruebas pero contentos, porque saben que tienen una esperanza en el reino de los cielos, y que a pesar de las circunstancias Dios esta Con ellos. Es importante reconocer que ahora como Cristianos necesitamos vivir nuestra nueva vida en Cristo y que el mundo pueda ver en nosotros algo que realmente ellos no tienen. Por eso usted y yo debemos de trabajar para mejorar cada día nuestro carácter y que pueda haber una diferencia entre el carácter del mundo y el carácter de Dios, entre el que sirve y el que no le sirve a Dios, y te pregunto ¿Cuál es tu carácter?


Sabes que tu carácter antiguo, representa tu vieja naturaleza y manera de vivir. La vieja naturaleza representa el sistema del mundo, solo que tenemos una mente religiosa, pero que nuestra manera de ser, de pensar, de hablar, no hay ninguna diferencia entre el mundano y el Cristiano, y debe de haber una diferencia. Porque somos nuevas criaturas en Cristo, la escritura dice “pues ya no vivo yo, mas cristo vive en mi”. Lo que pasa es que muchas personas no quieren cambiar de manera de ser, de pensar, de hablar de vivir. Porque esto representa despojarse de la pasadas manera de vivir. Ya que esto se nos había formado como un mal habito una mala costumbre, y creíamos que era correcto actuar como actuábamos y así éramos felices pero ahora en Cristo nos damos cuenta que esas actitudes no nos traen ningún beneficio y debemos de cambiar.


Te voy a definir la palabra carácter y su significado, y cual es el carácter de Dios, cual es el carácter aceptable a los ojos de Dios, ¿que le agrada a Dios y que no le agrada? Carácter Significa: personalidad, naturaleza, genio, temperamento, humor, animo, firmeza, voluntad, forma, estilo, tipo, Eso significa Según el mundo y la psicología, que la personalidad de las personas esta dividida en cuatro tipos de caracteres los cuales son: el colérico, el flemático, el sanguínea, y el melancólico. ¿Con cuál de estos cuatro caracteres te defines o son compatibles a tu personalidad? O cual te gusta, o con cual te has identificado. ¿Esperar Respuestas? Y este a sido el problema de muchos cristianos que toda su vida han vivido confesando que este es su carácter, “es que así soy yo” “es que yo tengo un carácter fuerte” “es que así me criaron” y toda su vida han vivido confesando esto mismo, pero ya es el tiempo de cambiar, y de entender que ahora somos diferentes, y que somos nuevas criatura en Cristo.


EL SIGNIFICADO CADA UNO DE ESTOS CARACTERES


1. El carácter colérico: significa, violento, furioso, rabioso, irritado, enojado, disgustado, indignado, exasperación, enfadado.


2. El carácter flemático: persona tranquila, calma, lenta, no activa, no es dinámica, tonta, lela, también es moderada y prudente.


3. El carácter sanguíneo: persona que es pacifica, casi nunca se enoja.

4. El carácter melancólico: persona, con gran tristeza, abatimiento, languidez, pesadumbroso, decaimiento, con gran pena y aflicción extrema, que de todo llora, de todo se aflige, persona muy sensible alas malas noticias.


Estos caracteres representan el carácter del mundo y no el de Dios, el señor no quiere que tú seas a si, o que vivas bajo este sistema, Dios quiere que tú tengas su carácter, ya que no tienes porque vivir confesando, yo soy colérico, yo soy flemático, soy sanguíneo, o yo soy melancólico. Este es el tiempo para que cambiemos, y seamos diferentes. Sabes porque personas no están cambiando, aunque se dicen ser cristianos, ¿por qué? Todavía quieren vivir o están viviendo en su carne y no en el Espíritu Santo y todavía no han muerto a sus pasiones y deseos, viven todavía su vida antigua solo que con una mente religiosa, (por ejemplo) si una persona me dice: “es que a si soy yo” ¿que me estas diciendo que su vida no ha cambiado? Si la escritura dice que ya hemos muerto a nuestras pasiones y deseos, (Galatas 5: 24) y en I Corintios 5:15-17, y Gálatas 2:20, Filipenses 1:21


En Efesios 4:21 dice: y es lo que quiero enfatizar con ustedes y esta palabra involucra una “duda” “si en verdad le habéis oído y si habéis sido por el enseñado conforme a la verdad que esta en Jesús. El Verso 22 dice “Despojaos del viejo hombre que esta viciado conforme a los deseos engañosos” en otras palabras que esta acostumbrado o que esta viciado, a vivir su vida antigua. Despójate, quítate eso que no es de Dios, despojarse es como cuando usted se quita la ropa que se cambia cada mañana después que se baña, que pasaría si usted se pusiera la misma ropa, no le gustaría verdad que no, ¿porque no le gustaría?


Porque esta sucia, porque ya la uso también porque no es bueno, andar con ropa sucia, y hedionda, por eso nosotros debemos de cambiarnos. Y no solo del carácter sino que tenemos que despojarnos de otras cosas que perjudican nuestra nueva vida en Cristo, como la mentira, el enojo, la amargura, el robo, las malas palabras de nuestras bocas Efesios 4:25-30.


Efesios 4:31 se nos dice: “Quítense de vosotros toda amargura, griterías, iras, maledicencias, y toda clase de malicias”. Mientras hay vida hay esperanza, ¡saben hasta cuando voy a decir que una persona no puede cambiar¡ cuando lo estén enterrando y voy a decir ¿pobre hermano no pudo cambiar, se fue con eso? Pero mientras tengamos vida podemos ser mejores, podemos lograr alcanzar el carácter de Dios, porque no es Imposible podemos lograrlo si queremos. ¿CÓMO TENER EL CARÁCTER DE DIOS?



Efesios 4:32; 5:1-5 y Colosenses 3:1-17, I de Juan 4:8 y Gálatas 5:22-23 Sino veamos el carácter de Moisés, por causa de su carácter no pudo entrar en la tierra prometida, aunque Dios ya se lo había prometido, pero tu carácter puede ser la diferencia de hacer cambiar de idea a Dios, también el carácter de Pedro era un hombre aventado, adelantado, un día el Señor lo reprendió, en el huerto de Getsemaní le corto la oreja a un guardia, tu carácter te puede llevar al fracaso espiritual o a la victoria total en Cristo, Dios quiere que tu y yo seamos humildes, mansos, Espirituales, Dios es amor, Paz, Justicia, misericordioso y perdonador.


©Chalo Jimenez- BUSCANDO A DIOS -2009. Derechos Reservados.
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