viernes, 15 de julio de 2011

EL PROPOSITO DE DIOS CON ABRAHAM


El propósito de Dios al llamar a Abraham era rescatar al hombre de su condición pecaminosa. No debemos considerar la elección de Abraham como un asunto personal. Al elegirlo, Dios tenía el propósito de recobrar al hombre que se hallaba en una condición de pecado. Examinemos detenidamente lo que incluye el llamamiento de Abraham y los resultados del mismo. En este llamado vemos el propósito, el plan y la predestinación de Dios. También vemos la solución a los problemas relacionados con el pecado y el diablo. Que el Señor abra nuestros ojos para que veamos estas verdades.

Génesis 12:1 dice: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. Dios llamó a Abraham a salir de su tierra, de su parentela y de la casa de su padre. Este es un asunto de herencia, pues el versículo 2 dice: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. La expresión “una nación grande” habla de un pueblo. Leemos en el versículo 3: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”. Esta última frase se refiere a la meta final que tenía Dios cuando escogió a Abraham. En dicha elección se incluían tres cosas: (1) llevarlo a la tierra que Dios le mostraría, (2) hacer de él una nación grande que llegaría a ser el pueblo de Dios y (3) bendecir a todas las familias de la tierra por medio de él.
“A la tierra que te mostraré”

Dios llamó a Abraham a salir de su tierra, de su parentela y de la casa de su padre, y fuera a una tierra que El le mostraría. Abraham salió de Ur de los caldeos, una tierra idólatra. Su padre Taré moraba ahí y servía a los ídolos (Jos. 24:2). Por un lado, Dios llamó a Abraham a salir de allí, a fin de librarlo de su tierra, su parentela, y de la casa de su padre y que dejara de adorar ídolos; por otro lado, lo llamó a salir, con el propósito de introducirlo en la tierra que le mostraría, la tierra de Canaán, para que allí sirviera al Dios altísimo, dueño del cielo y de la tierra.

Dios llamó a Abraham para que entrara en Canaán, viviera ahí, lo expresara y ejerciera la autoridad de los cielos. Dios deseaba dar aquella tierra a sus descendientes. Por medio de Abraham y su prole, Dios quería tomar posesión de la tierra, ejercer Su autoridad y expresar Su gloria en la tierra. Esta era la razón primordial por la cual llamó a Abraham.

En Mateo 6 el Señor Jesús enseñó a Sus discípulos a orar, diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (vs. 9-10). La intención de Dios es que Su pueblo traiga Su autoridad y Su voluntad a la tierra. La iglesia hoy debe ser el lugar donde la gloria de Dios se expresa y donde Su autoridad y Su voluntad se llevan a cabo. El lugar donde el pueblo de Dios obedece a Su voluntad y permite que Su autoridad se extienda entre ellos, es el lugar donde la autoridad y la voluntad de Dios se llevan a cabo. Dios desea obtener un grupo de personas en la tierra que sean Su pueblo. Esto significa que El desea que entre los hombres Su autoridad y voluntad se lleven a cabo en la tierra así como en el cielo. Esta era la meta de Dios al llamar a Abraham y también es Su meta al llamarnos a nosotros a ser Su pueblo.

“Haré de ti una nación grande”

Dios llamó a Abraham no sólo para conducirlo a la tierra que El le mostraría, sino también para hacer de él una gran nación. La meta de Dios es obtener un grupo de personas para que sean Su pueblo. Dios llamó a Abraham con el propósito de hacer de él y sus descendiente un pueblo. En otras palabras, la elección de Dios comenzó con Abraham. El llamó a un hombre de entre muchos y de ahí en adelante, se reveló a este hombre y realizó Su salvación por medio de él. La salvación provendría de él. Dios alcanzaría Su meta con el hombre que había escogido y llamado.

Abraham fue elegido, lo cual significa que Dios llamó para Sí a un hombre de entre todos los hombres. Dios quería obtener un grupo de personas para Sí mismo. En el Antiguo Testamento Dios estableció una nación, Israel, debido a que deseaba obtener un pueblo en la tierra, un grupo de personas que estuvieran apartadas para El, para Su gloria, y que le pertenecieran a El.

Aunque Dios toleró a los israelitas pese a sus muchos pecados, no los toleró cuando se entregaron a la idolatría. Adorar ídolos constituye un pecado grave, pues el lugar que le corresponde a Dios nunca puede ser usurpado por los ídolos. El propósito de Dios al escoger un pueblo es que éste llegue a ser Su testimonio en la tierra. ¿Qué es lo que deben testificar? Ellos deben dar testimonio de Dios. Dios se estableció en medio de Su pueblo. En otras palabras, el pueblo de Dios es el vaso que lo contiene. Dondequiera que esté el pueblo de Dios, ahí estará el testimonio de Dios. Rabsaces, un general de Asiria, el enemigo de los hijos de Israel, dijo: “¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? ... ¿Qué dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?” (2 R. 18:34-35). Esto nos muestra que antes de que los enemigos de los israelitas pudieran vencerlos, tenían que vencer primero a Jehová porque los israelitas eran uno con El. Dios se radicó en medio de Su pueblo. El puso en medio de ellos Su misma persona, Su gloria, Su autoridad y Su poder.

Hechos 15:14 dice: “Dios visitó... a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para Su nombre”. Este es el cuadro descrito en el Nuevo Testamento, donde la iglesia constituye el pueblo de Dios, y en ella se encuentran el testimonio, la obra y la voluntad de Dios.

La meta de Dios es obtener un grupo de personas para Sí, las cuales declararán: “Pertenecemos a Jehová; somos del Señor”. Es por esto que la Biblia da tanto énfasis a la confesión que la persona hace de Cristo. El Señor dijo: “Todo aquel que se confiese en Mí delante de los hombres, también el Hijo del Hombre se confesará en él delante de los ángeles de Dios; mas el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios” (Lc. 12:8-9). El Señor quiere obtener personas que confiesen Su nombre. Muchas veces, confesar a Cristo no es necesariamente predicar el evangelio, sino declarar: “¡Pertenezco al Señor! ¡Pertenezco a Dios!” Este es el testimonio de Dios. De este modo Dios obtendrá algo. El desea obtener un grupo de personas que declaren: “Pertenecemos a Dios, y El es nuestro único interés”.

“Serán benditas en ti
todas las familias de la tierra”

Dios también le dijo a Abraham: “Serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Gn. 12:3), lo cual muestra que Dios no se olvidó de las naciones. Dios no bendice a las naciones de la tierra directamente, sino por medio de Abraham. Dios escogió a un hombre, y éste llegó a ser un vaso. De este hombre nació una familia, a partir de la cual surgió una nación, y mediante esta nación fueron benditas todas las familias de la tierra. Dios no bendice a las naciones directamente, sino que actúa en un solo hombre primero, y por medio de él bendice a todas las familias de la tierra. Dios depositó toda Su gracia, poder y autoridad en este hombre, y luego por medio de él impartió todo ello a todos los hombres. Este es el principio aplicado en la elección de Abraham, y sigue en vigencia aún hoy. Por consiguiente, lo más importante para Dios es escoger Su vaso. Sin duda alguna, los que son escogidos como vasos deben conocerle. La bendición para las familias de la tierra dependía completamente de Abraham. En otras palabras, el propósito eterno de Dios y Su plan están ligados a los hombres que El escoge. La firmeza o el fracaso de los escogidos de Dios determinan el éxito o el fracaso del propósito de Dios y de Su plan.

Esta es la razón por la cual Abraham tuvo que pasar por tantas experiencias y recibir tanto de parte de Dios antes de poder impartir a otros lo que él había recibido. Con razón Abraham tuvo que pasar por tantas pruebas y confrontar tantos problemas. Sólo de este modo otros podrían recibir ayuda y beneficio. Abraham conocía a Dios; por tanto, él es el padre de los que creen. Aquellos que tienen fe son hijos de Abraham (Gá. 3:7), pues son engendrados por él. Sabemos que todas las obras espirituales se basan en el principio de “engendrar”, no en el principio de “predicar”; los hijos se engendran; no se producen por la predicación. Para que Dios recupere al hombre, éste debe creer. Solamente los que creen serán justificados. ¿Qué hace Dios? Primero conduce al hombre a creer para que sea un creyente, y de éste muchos más son engendrados.

Debemos recordar que es inútil predicar sin engendrar. La predicación sólo comunica doctrinas, las cuales son transmitidas de boca en boca. Después de dar la vuelta al mundo y regresar al que las profirió, seguirán siendo doctrinas y nada más. ¿De qué le sirve a alguien predicar celosamente la doctrina de la salvación, si él mismo no conoce a Dios ni ha sido engendrado por El? Pero si una persona da testimonio de su salvación y de cómo conoció a Dios, aunque no predique, otros podrán palpar algo verdadero. Sólo esta clase de persona engendrará a otros. 
El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob Watchman Nee
©Chalo Jimenez- BUSCANDO A DIOS -2010. Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

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miércoles, 15 de junio de 2011

EL REINO ESTA AQUI

Escrito por: Myles Munroe

La rebelión de Adán y Eva les costó su reino. El capítulo 3 de Génesis relaciona la historia triste de cómo cayó víctima de las mentiras y engaños de la serpiente, que personificó al príncipe de la oscuridad, ese ángel caído conocido como Satanás o Lucifer. Con la abdicación de Adán y Eva, Lucifer agarró el control de su dominio terrenal como un fingidor bronceado, arrogante e ilegal al trono.

Inmediatamente el Rey del Cielo puso en movimiento Su plan para restaurar lo qué el hombre había perdido. ¿Y qué perdió el hombre? Un reino. Adán y Eva no perdieron una religión porque ellos nunca habían tenido una religión; ellos tuvieron un reino. De modo que cuando el conjunto de Dios fuera restaurar lo que ellos habían perdido, El se embarco a restaurar un reino, no una religión. La religión es una invención del hombre, nacido de sus esfuerzos de encontrar a Dios y restaurar el reino solo. Pero sólo Dios puede restaurar al hombre del reino perdido.

Después del desastre en el Edén, el Rey confrontó Su administradores rebeldes y a su embustero y dirigió cada uno en cambio. Del interés más grande a nosotros en este contexto somos lo que el Rey dijo a la serpiente, porque tiene las implicaciones del reino:

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (Génesis 3:15).

Refiriéndose a la "progenitura" de la mujer por el pronombre singular "El," indica que el Rey hablaba de una progenitura específica— uno que golpearía un golpe fatal contra Lucifer y sus esquemas "aplastando" la cabeza. Como el resto de la Escritura perfectamente aclara, éste progenitura específica apareció millares de años después como el hombre Jesucristo de Nazaret, que fue el Hijo de Dios personificado en la carne humana.

Cuándo Jesús apareció en la escena en verdadero, la historia de espacio-tiempo, El trajo un mensaje no de una religión, nuevo ni viejo, pero del Reino:

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. (Mateo 4:17).

Estos son las primeras palabras registradas de Jesús. La frase "ese tiempo" se refiere al arresto de Juan Bautista, un profeta cuya misión fue de anunciar la llegada del Rey. Ahora el propio Rey estuvo en la escena, y El anunciaba la llegada del Reino. Esto fue el único mensaje Jesús predicó. Busque en los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento de Mateo, Marcos, Lucas, y de Juan y encontraras que Jesús siempre habló acerca del Reino. Todo lo que El dijo e hizo relacionado al Reino y su llegada en la tierra. Jesús dijo, "Arrepiéntete" (que significa cambiar de opinión o adoptar una nueva manera del pensamiento), "el reino de los cielos está cerca" (que significa, del hecho, que ha llegado). ¡Es decir, Jesús decía, "Cambie su manera de pensar! ¡El reino de los cielos está aquí! ¡Yo lo traje conmigo"! Cuándo Jesús trajo el reino de los cielos a la tierra, El trajo también la promesa de restaurar a la humanidad el dominio sobre la tierra que Adán y Eva habían perdido en Edén. El devolvió nuestro reinado.

Antes que podamos ser restaurados completamente a nuestro Reino, sin embargo, el asunto de nuestra rebelión contra Dios tuvo que ser tratada. Esta rebelión es lo que la Biblia llama pecado, y es universal en la naturaleza humana, un legado de la traición de Adán y Eva en Edén desde hace mucho tiempo. La muerte de Jesús en la cruz pagó el precio por nuestra rebelión para que podamos ser restaurados a una posición del derecho con Dios, nuestro Rey, y somos instalados de vuelto en nuestra posición original y el lugar con derecho como gobernantes del dominio terrenal. El mensaje del "evangelio" —las "buenas noticias" —es más que la Cruz. La Cruz es la puerta para recuperar el Reino. La Cruz de Cristo, por lo tanto, se trata de la restauración de Reino. Se trata de la restauración del poder y la autoridad. La Cruz de Cristo es recobrar reinado, no religión.

HIJOS, NO SIRVIENTES

¿Por qué esperó Dios millares de años de la promesa en Edén de la restauración del Reino a su realización con la venida de Jesús? El tuvo que permitir el curso de la historia humana fluir hasta que el tiempo tuviera se cumpliera. En la orden para nosotros entender lo que perdimos cuando perdimos el Reino, mucho menos entender los principios del reino, Dios necesitó el prototipo correcto como un ejemplo. A través de los milenios, muchas civilizaciones y los reinos humanos subieron y cayeron hasta que finalmente un reino apareciera que todo Dios tenido necesitó mostrar cómo Su Reino fue supuesto de trabajar. Cuándo el Imperio romano se levanto en poder, tuvo un concepto de la ciudadanía. Tuvo un concepto de señoría (la propiedad). Tuvo a un rey y un dominio. Practicó la colonización. Roma tuvo tal influencia que dondequiera avanzó, esa región llegó a ser como Roma. Cuándo Dios vio Roma, El dijo, "eso es exactamente lo que quiero".

Cuándo el tiempo se cumpliera, el Rey del Cielo mandó a Su Hijo a restaurar Su Reino en la tierra. Pablo de Tarso lo indicó esta manera:

4 Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, 5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. (Galatas 4:4-5).

La plenitud de tiempo no tiene nada que ver con relojes pero todo con temporadas. Cuándo la temporada de la historia tuvo se cumplió, cuando el Imperio romano se había levantado para servir como un ejemplo vivo, cuando todo estuvo en el lugar según propósito divino, Dios mandó a Su Hijo en el mundo físico con el mensaje que el reino de los cielos había llegado. ¿Qué fue Su propósito a restaurar el Reino? No darnos una religión pero para restaurar a nosotros nuestros "derechos repletos" como hijos e hijas del Rey.

El Rey necesita hijos e hijas, no sirvientes. La religión produce a sirvientes. Van de juerga en el espíritu de la servidumbre. Por favor no me entienda mal. Un corazón del sirviente es, como Jesús dijo, la llave a la grandeza en el Reino de Dios (ve Mateo 20:26-27). Y El dijo que El Mismo venía a servir antes que ser servido (ve Mateo 20:28). Pero esta clase de servicio siempre debe avanzar del lugar de la seguridad en nuestro conocimiento que somos hijos e hijas del Rey y seguimos simplemente Su ejemplo. Servidumbre en el espíritu religioso, por otro lado, avanza de un sentido de la humildad y auto-depreciación falsas donde uno ve a sí mismo no como un hijo o hija, pero como un esclavo. Los hijos y hijas del Rey ven el servicio como un privilegio; personas religiosas lo ven como una obligación. Y eso es la diferencia. Hijos y hijas sirven con gusto porque ellos son hijos e hijas. Las personas religiosas sirven a regañadientes porque Ellos se sienten que ellos no tienen elección si ellos esperan ganar la aprobación del Rey. Nunca confunda servir con ser un sirviente.

Jesús vino que nosotros "quizás reciba los derechos repletos de hijos". Esto es el idioma legal. No hay un poco de religión en estas palabras. Ellos se refieren a derechos legales que se basaron en la relación del nacimiento. Somos hijos e hijas de Dios. Ser hijo es nuestro derecho por la creación. Cristo no se murió para mejorarnos; El se murió para recobrar y confirmarnos. El precio que El pagó en Su propia sangre fue de no hacernos digno pero para demostrar nuestro valor. El no vino a la tierra para reclutar a un ejército de sirvientes. El vino a restaurar los hijos e hijas del Rey a su posición con derechos—reinando como herederos de Su Reino.

Si somos los herederos y somos destinados a gobernar en nuestro Reino del Padre, entonces nosotros estaremos mejor para aprender y entender Su Reino y cómo opera. Tenemos que aprender mejor sus principios y conceptos. Debemos aprender a cómo pensar, hablar, y vivir como ciudadanos de Reino. El Reino es el mensaje más importante de nuestra edad y la respuesta al dilema de hombre antiguo y moderno. Según Jesucristo, todos tratan lo que pueden encontrar y forzar su manera por la vida para colocar el asidero en ello:

. . . A partir de entonces son anunciadas las buenas nuevas del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él. (Lucas 16:16b).

Todos, siete mil millones de personas en la tierra buscan este Reino. Este libro puede ayudarle a descubrirlo y entenderlo. Con este fin en mente, los capítulos restantes de este libro examinarán los conceptos con todo detalle claves del reino de los cielos.

©Chalo Jimenez- BUSCANDO A DIOS -2010. Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor
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domingo, 15 de mayo de 2011

EL INTENTO COLONIAL DE DIOS

Escrito por: Myles Munroe

Dios nunca hace nada sin ningún propósito. Desde el principio, la intención de Dios para la tierra fue que fuera colonizada. Isaías, un escribiente y el portavoz antiguo para el Rey, escribió:

. . .  él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada. . .  (Isaías 45:18).

Nuestra presencia en la tierra fue una decisión colonial por nuestro Rey. El creó este planeta el territorio como nuevo, nos ideó fuera de la misma materia, nos plantó aquí, y publicó el fletamento colonial que nos da dominio. Nosotros no poseemos nada pero tenemos acceso a todo, mientras que operemos dentro de los parámetros de los principios rectores que el Rey ha establecido para Su Reino. Esto es lo que significa ser una colonia del Cielo.

El concepto de la colonización es el componente más importante de un reino que debemos entender si no será imposible agarrar completamente la esencia del mensaje de la Biblia, de los profetas, y del enfoque y la prioridad de Jesucristo. Es la equivocación o la ignorancia de este concepto del reino de la colonización que ha producido todas las religiones y las sectas humanas. Cristiandad como una religión es un producto de esta equivocación. El propósito primario, El motivo, el plan, y el programa de Dios, el Creador fue de colonizar la tierra con el Cielo.

La comprensión del concepto de la colonización es clave porque una vez nosotros entendemos lo que Dios pensó, entenderemos lo que Dios hace. El puso a personas en este planeta para el propósito de ensanchar Su influencia y la autoridad del reino sobrenatural al reino natural. Una colonia, por la definición, es poblada por personas que vinieron originalmente de otro lugar. Es una extensión habitada por ciudadanos de un país lejano cuya lealtad se queda con su gobierno de hogar. Indicó otra manera, una colonia es "un grupo de emigrantes o sus descendientes que se asientan en una tierra lejana pero se queda sujeto al país del padre".

Colonización implica a ciudadanos de un país que habitan el territorio extranjero con el propósito de influir ese dominio con la cultura y valores de su patria y gobernando con las leyes de su gobierno de hogar. Por ejemplo, el mensaje de Jesús indicó como en Su declaración de objetivos registrada en Mateo 4:17, “el reino de los cielos ha llegado" (paráfrasis del autor), indicaría que la primera colonia del Cielo había vuelto a la tierra por El. Como ciudadanos del cielo, nosotros habitamos la tierra con el propósito de influirlo con la cultura y los valores del Cielo y trayéndolo bajo el gobierno del Rey del Cielo.


Pablo de Tarso, un embajador del primer-siglo y colonizador para el Rey del cielo, describió la intención colonial de Rey esta manera:

. . . y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; 10para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, 11conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, (Efesios 3:9-11).

Dios intento fue de plantar una colonia de Sus ciudadanos en la tierra para hacer Su "sabiduría múltiple" —el corazón, la mente, acciones, y desea-conocido a "los gobernantes y las autoridades en los reinos celestiales". Es decir, al mundo espiritual. Su propósito a colonizar la tierra fue de mostrar los poderes espirituales de la oscuridad cómo seres creados en Su propia imagen podrían ser plantados en la tierra e introducen el gobierno y la cultura del Cielo para que al fin, la tierra mire querría apenas el Cielo. En resumen:

1.   Una colonia es un grupo de ciudadanos establecidos en un territorio extranjero de influir ese dominio para su gobierno de hogar.
2.  Una colonia es un territorio extranjero habitado por ciudadanos cargados para influir ese dominio con la cultura y valores de su gobierno.
3.  Una colonia es la presencia de ciudadanos culturales claros en un territorio extranjero gobernado por las leyes y la cultura de su gobierno de hogar.

Tal es el concepto de la colonización del reino.

COMPRENDIENDO CONCEPTOS DEL REINO

Estudiando el concepto de reinos son importantes por un par de razones. Primero, porque la mayor parte de nosotros hoy, especialmente en el oeste, nunca hemos vivido en un reino, el concepto es completamente extranjero a nosotros. Nosotros simplemente no sabemos lo que es vivir bajo un rey. Esto no quizás sea un problema para la segunda razón para estudiar el Reino: El gobierno de Dios, el gobierno del Cielo, es un Reino, y Dios es el Rey. Y porque Su Reino extiende por toda creación, abarcando el sobrenatural y los reinos naturales, nos cubren también, que es por qué nosotros necesitamos entenderlo. Un tercero y la razón crítica para estudiar y restaurar este concepto del reino es porque la Biblia no está acerca de una religión ni una organización pero acerca de un Rey y Su Reino. Por lo tanto, en la orden para entender correctamente, para interpretar, y para aplicar las Escrituras, el conocimiento de reinos es necesario.

El reino es el más viejo de todas formas del gobierno y el único que es del origen divino. Dios "inventó" el concepto del reino y lo estableció primero en Cielo. Expresado con sencillez, un reino es simplemente un dominio sobre que un rey tiene reinado. El cielo fue el primer dominio que Dios creó. Aunque invisible, es un lugar muy verdadero, aún más verdadero que lo que llamamos la realidad. El natural vino del sobrenatural; por lo tanto, el sobrenatural es siempre más verdadero que el natural. El cielo es más verdadero que la tierra, aunque nosotros no lo podamos ver con nuestros ojos físicos. En el principio, Dios estableció un reino como el sistema gubernamental para gobernar el reino sobrenatural del Cielo.

Una vez que Su Reino fue establecido en el Cielo, Dios deseó de extenderlo a otro reino. Con este fin en la mente (el retrato grande) El creó un universo visible y físico con mil millones de estrellas, inclusive el uno nosotros llamamos Sol, el sol alrededor de que gira este planeta nosotros llamamos la Tierra. El Rey escogió este planeta específicamente como la ubicación de Su colonia del Reino en el reino natural. El lo creó para ese propósito. Entonces El colocó en ello seres humanos creados en Su imagen para correr la colonia para El. De esta manera, Dios estableció también el primer reino terrenal, que fue solamente una extensión de Su Reino en el Cielo.

Por la rebelión contra el Rey, sin embargo, el hombre perdió su reinado. Hemos estado tratando de recuperar desde entonces. Aunque perdiéramos nuestro reino terrenal, nosotros retenemos todavía la idea original del reino que el Rey implantó en nuestro espíritu. Buscamos por el Reino todo el tiempo, pero sin Dios nosotros nunca lo podremos encontrar porque es de El.

En nuestra búsqueda del Reino por las edades, el hombre ha desarrollado y ha experimentado con muchos sistemas diferentes del gobierno, como vimos más temprano en este capítulo. Cada uno de ellos, inclusive esos llamamos los reinos, son defectuosos porque la humanidad es defectuosa. Pero todos son manejados por nuestro deseo para recobrar y restaurar el Reino original. Esto no es una fantasía "utópica". En el principio, Dios estableció la Utopía en el cielo—y entonces lo extendió a la tierra. Nuestros sueños Utópicos son simplemente expresiones de nuestro anhelo de recobrar el Reino que nosotros tuvimos una vez pero perdimos.

Según el "envío colonial" indicado en Génesis 1:26 que miramos antes, al hombre le fue dado originalmente un reino terrenal para gobernarlo, que fue perfecto. Adán y Eva fueron caciques del dominio físico, co-gobernantes y ellos mismos fueron gobernados sólo por Dios, su Creador-Rey. Ellos fueron Sus personas, y El fue su Dios; no había reinado intermedio.

Los reinos humanos, que son reflejos defectuosos del Reino de Dios, tenían ciudadanos que fueron también sujetos del rey, significando que ellos fueron susceptibles a las ambiciones personales del rey, a las metas, a caprichos, y a los deseos. El Reino de Dios es diferente. En el Reino de Dios no hay sujetos, sólo ciudadanos—pero cada ciudadano es un rey (o reina) en su propio derecho. De ahí que la Biblia se refiera a Dios como el "Rey de reyes". El es el Rey Alto del Cielo que gobierna sobre los reyes humanos que El creó para gobernar en cambio sobre el dominio terrenal.
  ©Chalo Jimenez- BUSCANDO A DIOS -2010. Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor
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miércoles, 6 de abril de 2011

EL GRAN RETRATO DE DIOS

Escrito por: Myles Munroe

La Colonización como concepto no fue inventado por el hombre. No es el producto de ningún reino ni cultura humana. La colonización se originó en la mente de Dios. Fue Su idea. El propósito original de Dios fue de establecer una manifestación de Su Reino celestial en la tierra sin venir a la tierra El Mismo. Dios no tenía que estar  presente físicamente para que la colonización ocurriera. La mera presencia de la influencia de esa autoridad es suficiente. Dios podría extender Su autoridad directiva regia sobre la tierra por representantes delegados, Su influencia tendría un vaivén aquí sin la necesidad de Su presencia física.

La intención original de Dios fue de extender Su gobierno celestial sobre la tierra, y Su plan para alcanzar esto fue de establecer una colonia del cielo en la tierra. Esto fue el retrato grande de Dios. El Rey del Cielo tiene un orden del día grande, los asuntos más grande que nacionales o internacionales. Su agenda es entierra-reino. Dios trata con asuntos de entierra-reino, la relación entre el reino invisible del Cielo y el reino visible de la tierra. Su plan fue de conectar estos dos por la colonización. Sin embargo, Dios no fue contento solamente a establecer Su influencia en la tierra; El quiso sacar algunos ciudadanos del cielo y los puso en tierra para establecer la colonia.

¿Cómo alcanzó El esto? Permítanos la prueba algunas declaraciones de la Biblia, que es la constitución del reino de los cielos. Como cualquier otra constitución, la Biblia ordena las leyes, los principios, y características que definen el Reino de Dios. Considere primero las palabras de apertura de esta constitución—su "preámbulo":

En el principio Dios creó los cielos y la tierra (Génesis 1:1).

Esta declaración de la apertura establece realeza universal de Dios por el derecho divino de la creación con la autoridad absoluta para hacer cualquier cosa que a El le complace. Un poco aún más hacia abajo encontramos el "fletamento colonial" de la tierra:

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Génesis 1:26-28).

Con estas palabras Dios, el Rey y el Señor del Cielo, declaro Su intención colonial. Este acarreo colonial delineó el propósito y definió los parámetros de la colonia. Designó también a las personas que recibieron responsabilidad para el llevar al cabo el deseo del Rey. Advierta que esta declaración no dice nada acerca de la religión. Este fletamento no es una declaración religiosa; es un documento del gobierno que define la intención gubernamental y establece la autoridad gubernamental. De modo que el Rey, en éste declaración, declara Su retrato grande—crear a algunos seres como El Mismo, los coloca en la tierra, y permitió que ellos gobernaran para El, como regentes de Su gobierno celestial. Esto fue Su plan y Su propósito para crear a hombre. Porque los propósitos de Dios son inmutables, esto es todavía Su propósito y plan hoy.

LA TIERRA; CORONA DEL CIELO

Dios creó la tierra como un lugar sobre cual extender Su influencia, pero El pensó hacerlo por la humanidad, no El Mismo. El diseñó al hombre para ser un colonizador conveniente del mundo físico que El quiso colonizar. Por eso nosotros los humanos somos convenidos bien físicamente para vida en este mundo. La Biblia dice que Dios creó al hombre "del polvo del suelo" (vea Gen. 2:7). La evidencia científica confirma esto. Nuestros cuerpos están hechos del mismo material como la tierra. Antes Dios nos creó, El ideó un mundo físico que sería un ambiente perfecto para nosotros cumplir nuestro propósito y destino. Entonces El formó nuestros cuerpos físicos de la misma materia. El hombre es un ser compuesto de tres partes como su Creador. Reflejamos Su imagen aún en nuestra composición. El hombre es un espíritu que está después de la naturaleza y la esencia de su fuente, el Padre Dios; él vive en un cuerpo, que es su juicio de la tierra que permite él relacionar al entorno físico; y él posee un alma, que es su intelecto, y las facultades emocionales. Somos convenidos para la tierra tan perfectamente como Dios es convenido para el Cielo.

Como discutimos más temprano, la base y el requisito para la realeza son las propiedades con derecho de la tierra. En un reino, la tierra es los bienes o muebles del rey, y es este derecho de la propiedad que lo designa como señor. En un reino, cuando refiriéndose a la tierra física, el territorio es llamado "tierra de la corona". Esto implica que la tierra es la propiedad de "la corona," refiriéndose el propio rey. Por el derecho creador, la tierra es la "tierra de la corona" del cielo. En un reino, toda la tierra dentro del reino pertenece al rey. Cada pie cuadrado del territorio son sus bienes muebles—su "dominio." En un reino verdadero, por lo tanto, no existe la propiedad privada poseída por los ciudadanos; el rey posee todo.

Las Bahamas, donde vivo, fueron una vez parte del Reino Unido del Imperio inglés. Cuándo los ingleses agarraron las Bahamas de los españoles, todas las 700 islas llegaron a ser inmediatamente los bienes muebles del rey de Inglaterra. Ellos no llegaron a ser la propiedad del gobierno inglés; hay una diferencia. Estas islas llegaron a ser los bienes muebles del soberano inglés. Todos nosotros que crecimos bajo ese arreglo entendimos que toda la tierra fue conocida como la tierra de la corona, significando que perteneció al que llevó la corona. De hecho, durante esos años, no fue raro para el rey ni la reina de Inglaterra dar una isla como un regalo de cumpleaños a un hijo ni hija ni sobrina ni sobrino. Desde que las islas fueron las tierras de la corona, los monarcas, en su propia prerrogativa, los podrían regalar en tiempo a cualquiera ellos desearon regalos como personales. De hecho, esta tierra podría ser dada a cualquier ciudadano como un regalo personal del gobierno en la autoridad del rey, y de muchas personas en nuestra colonia recibieron paquetes grandes de la tierra para el uso personal.

El mismo es verdad en el Reino de Dios. Dios posee la tierra y todo en ello; la tierra es Su tierra de corona. Cuando un poeta antiguo escribió:

La tierra es del Señor, y todo en ello, el mundo, y todos los que viven en ello; para El lo fundó sobre los mares y lo estableció sobre las aguas (Salmos 24:1-2).

Porque Dios posee la tierra, El puede hacer consigo sin lo que a El le complace. Y Lo complació para dárselo al hombre. Otra vez, en las palabras del poeta antiguo:

Los cielos más altos pertenecen al Señor, pero a la tierra que El ha dado al hombre (Salmos 115:16).

No haga el error de igualar esto con propiedad. Tierra de la Corona dada a alguien por el rey se queda la tierra de corona. En tiempo que el rey puede tomar apoya y se lo da a otra persona. Eso es la prerrogativa de rey. De modo que cuando Dios le "dio" la tierra al hombre, El hizo no abandono la propiedad. Poseemos la tierra como una confianza, como administradores, como "reyes" bajo el Rey Alto del Cielo. El Rey nos dio dominio sobre la tierra, no como dueños pero como vasallo-reyes para extender Su gobierno celestial al reino terrenal. El nos dio reinado, no propiedad. Tenemos el privilegio para gobernar la tierra, y con ese privilegio viene también la responsabilidad de la administración sabia y justa. Y somos responsables al Rey de cómo manejamos nuestro dominio.

Es también en esta prerrogativa de Realeza y Señoría que Dios puede, sin el permiso de sus habitantes actuales, la promesa Abraham la tierra de Canaán como un patrimonio.

Hoy vemos esta comprensión de la tierra de la corona aplicado en la nación de Israel. La ley judía antigua transmitido por Moisés estableció que ninguna venta de la propiedad en Israel fueran permanentes porque la tierra pertenecía a Dios:

La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo. 24Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión otorgaréis rescate a la tierra. (Levíticos 25:23-24).

Israelitas fueron libres de ocupar su propio terreno, desarrollarlo, cultivar, vive lejos de ello, e incluso pasarlo a sus herederos. Ellos fueron prohibidos de no venderlo, sin embargo, especialmente a no-israelitas. Si las circunstancias financieras necesitaban vender la propiedad a un israelita prójimo, la ley la provisión hecha para que la tierra pudiera ser vuelta. Cada 50 años Israel celebró un Año del Aniversario, durante cuál tiempo cualquier tierra que había cambiado de mano desde el año previo del aniversario volvió automáticamente al poseedor original.

En Israel hoy, un principio semejante tiene vigencia. Cuándo parejas de jóvenes en Israel se casan, el gobierno israelí proporciona o los ayuda con su primera casa. ¿Por qué? Porque no hay propiedad privada de la propiedad en Israel. Oficialmente, la tierra pertenece a Dios. El principio aquí está que en un reino, viviendo en y en utilizar la tierra es un privilegio, no un derecho.

Esta práctica refleja un conocimiento del reino que todos necesitamos cultivar. Es crítico para nuestra comprensión del Reino y cómo trabaja que reconocemos que la tierra entera es la tierra de la corona del Cielo y que somos solamente "extranjeros" y administradores de la propiedad de Dios. 


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sábado, 2 de abril de 2011

El Concepto Original del Reino


Escrito por: Myles Munroe

La Colonización de la Tierra

De nuestras discusiones, dos cosas por lo menos deben ser entendidas perfectamente en este punto. Primero, cada persona en la tierra, sin excepción, busca un reino. Conscientemente o inconscientemente, cada actividad y la tentativa humana son dirigidas en un sentido u otro hacia esta persecución. Y segundo, como acabamos de ver, el concepto del reino del gobierno, la idea original y el concepto primario de gobierno, son muy superiores a algún sistema gubernamental ideado por hombre. La advertencia, por supuesto, es que tal reino es gobernado por un rey justo y benévolo. De otro modo, un reino resultará no mejor que cualquier otro sistema.

La superioridad inherente de un reino sobre otros sistemas del gobierno es un concepto especialmente difícil para muchas personas en el oeste. Como indiqué más temprano, pocos habitantes del oeste han vivido jamás bajo un reino y así saben poco o nada de cómo uno opera. Esta dificultad es aún más aguda para ciudadanos de los Estados Unidos cuya nación, a fin de cuentas, fue establecida en la rebelión contra un reino. No obstante, un reino gobernado por un soberano, rey justo y benévolo se queda con el mejor sistema que tiene la humanidad de gobierno

El origen del concepto del reino es celestial, no terrenal. Su apariencia en la tierra se debe a otro concepto que se originó en el cielo—el concepto de la colonización. Expresado con sencillez, la colonización es el sistema del cielo para la influencia terrenal.

VER EL RETRATO GRANDE

Para entender esto, es importante mirar el retrato grande. Nosotros los humanos, somos divididos por la religión, por etnia, por la geografía, por la identidad nacional, y por sistemas y economías gubernamentales diferentes, tienen el problema de entender el retrato general de que somos una aldea global. Las diferencias religiosas y culturales y las lealtades territoriales a menudo nos previenen de ver cuánto nosotros tenemos sinceramente en común con el uno al otro. En el alma, todos tenemos  los mismos temores, esperanzas, sueños, y anhelos. Todos tenemos un deseo común de poder controlar las circunstancias de nuestra vida. Conscientemente o no, todos buscamos por un reino en el que todo es igual, gozando los mismos derechos, los beneficios, la libertad, la seguridad, la salud, y la abundancia—vivir con el significado y el propósito y con el potencial cumplido.

En el medio de nuestra búsqueda miope de auto-adelantamiento, nosotros fallamos de reconocer que tal reino está disponible para tenerlo. Pero nosotros nunca lo veremos hasta que retrocedamos para aceptar el retrato grande. Cuándo yo estudié arte en el colegio, uno de los conceptos fundamentales que aprendí es siempre ver el fin primero y entonces trabajar desde allí hasta el principio. Es decir, un artista bueno ve el producto terminado en su mente antes de comenzar a pintar o esculpir o dibujar. Eso es lo que significa obtener el retrato grande—ver el fin del principio y mantener claramente en vista a través del proceso creador. Sólo entonces puede al artista asegurar que el producto terminado esta conforme a su visión o al diseño original.

Un observador ocasional de ninguna fase dada del proceso a menudo no puede hacer ningún sentido fuera de ello porque él ni ella carecen el retrato grande del producto terminado que está en la mente del artista. Unos pocos golpes del cepillo en una lona no pueden significar nada a alguien mirando al pintor, pero un artista bueno sabrá exactamente lo que él hace. El sabrá exactamente donde él va y cómo llegar a allí porque él ya ve el resultado en su mente. El ve el retrato grande. Por eso usted nunca debe juzgar a un artista mientras él trabaja. Es sólo en el producto terminado donde su visión e intención repletas pueden ser vistas. Si usted pinta un cuadro, tallando una escultura, o la construcción de una casa, es crítico mantener el retrato grande—el producto terminado—claramente en vista. De otro modo, su sueño o la visión originales nunca serán dados cuenta de, y usted acabará por con algo bastante diferente de lo que usted pensó.

El problema más grande en nuestro mundo hoy, inclusive el mundo religioso, es que nosotros somos tan preocupados con las fases que nosotros no podemos ver el retrato grande. Nosotros somos tan alcanzados con nuestra propia parte pequeña— y con luchar y discutir con todos los demás sobre su parte pequeña—que hemos perdido de vista nuestro propósito. La cosa más importante en la vida es el retrato grande. Pero todo tenemos fotografías pequeñas. En algún lugar en el camino la humanidad perdió el retrato grande de nuestro propósito, y todo fuimos dejados con fotografías diminutas que proporcionan sólo una impresión estrecha y muy engañosa del total. Hace mucho tiempo nosotros perdimos el fin de nuestra existencia. Ahora todo tenemos que trabajar con son desconectados medios—las búsquedas inútiles con ningún significado.

El propósito define el retrato grande. Es decir, el retrato grande es el propósito o la intención originales del artista o el constructor—el resultado deseado. ¿Qué fue el propósito de Dios como el Artista que creó la humanidad? ¿Qué fue el resultado que El deseó? Como Diseñador de la raza humana, ¿qué fue la intención original de Dios? Esto es un asunto crítico para nosotros porque sin propósito, la vida humana no tiene propósito ni el significado. Y eso es exactamente lo que los filósofos de nuestro día dicen: La vida humana no tiene propósito ni significado, de modo que cada uno de nosotros debemos crear y debemos derivar el significado para nuestra vida en dondequiera nosotros lo podemos encontrar.

Hemos perdido la intención original grande del retrato que Dios tiene para la humanidad— y sin ello nuestras jergas no son nada más que las fases inconexas que no tienen sentido. Si nuestras vidas son de tener el significado, nosotros debemos recuperar el retrato grande de la intención original de Dios para nosotros. En el principio, Dios emprendió un proyecto maravilloso de edificio llamado la raza humana. ¿Por qué? El propósito original de Dios a crear la humanidad—Su retrato grande—fue de extender Su reinado invisible al mundo visible. El quiso extender Su país celestial a otro territorio. Su deseo, entonces, fue de establecer en la tierra una colonia del Cielo.





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miércoles, 23 de marzo de 2011

EL REGRESO DEL REY Y SU REINO

Escrito por: Myles Munroe

¿Qué significa esta alternativa? Es volver a la idea original de gobierno, un concepto de Dios como Creador, ese es el concepto del reino. Por supuesto, las personas que han vivido toda su vida en el contexto de una democracia o una república generalmente encuentran no sólo difícil sino casi imposible de entender o aceptar el concepto de reino. Componer este problema es un proceso educativo, la historia pinta el concepto de reino como algo negativo o ligero debido a las experiencias con reyes corruptos en el pasado.

De hecho, a muchas personas, en su comprensión limitada, un reino es simplemente una dictadura en las manos de una familia. Si esto es verdad, entonces el mensaje de Jesucristo de hace 2.000 años fue la promoción y establecimiento de una dictadura consigo como el dictador. El se llamó a si mismo un "Rey" y dijo que El venía a devolver a la tierra un "Reino". Según este mensaje, que fue el único que El predicó, la última llave al gobierno terrenal, humano y exitoso es la restauración de un Rey y un Reino en la tierra, aunque un Rey justo, benévolo y bueno. Hay sólo Uno que puede hacer el papel. Nos creó y diseñó a  cada uno de nosotros con un propósito extraordinario. Debemos volver al Rey. Este Rey cuida de a Sus ciudadanos. Su reinado es un reinado justo.

Es este ideal, el reino original que el corazón de toda la humanidad busca. Toda la humanidad a través de la historia, y aun hoy, busca encontrar desesperadamente esa perfección de reino. El hombre ha tratado cada manera imaginable de crear un gobierno perfecto. Él hombre ha fallado al entender que el Reino original, establecido por el Rey, es lo que ha estado buscando todo el tiempo. Los reinos de este mundo deben aceptar el Reino del Señor y de Su Cristo. El Rey y Reino originales son ideales superiores a todas las otras formas de gobierno. Este libro demostrará ese punto cuando nosotros continuamos nuestro viaje para entender este concepto majestuoso.

Aún dentro de la Iglesia donde discutimos sobre el gobierno, no hemos recibido instrucción que existe un sólo gobierno. Debemos entender la superioridad de un Reino mayor que todas las otras formas del gobierno.

El mundo necesita a un Rey benévolo. Tenemos ese Rey; nosotros apenas si lo reconocemos. Dije más temprano ése requisito de un rey legítimo es la propiedad de la tierra, que automáticamente lo hace un Señor. Dios, que se ha revelado en Jesucristo, es el último Señor y el dueño de todas las cosas. ¿Quién hace a Dios para ser Rey y Señor? ¡Nadie! El es Rey y Señor por el derecho de la creación. Los derechos creadores Le dan derechos incontestables de propiedad a la tierra y el universo. El creó todas las cosas y eso automáticamente Lo hace Señor de todo. Nosotros no Le damos a Dios la tierra. El no nos necesita hacerlo Rey. Nosotros sólo Lo podemos reconocer como Rey. Su propósito y planes originales fueron de extender Su reino de los cielos invisibles a la tierra por Su progenitura en Su humanidad de la imagen y para gobernar por hombre como una agencia celestial. En esencia, con el Reino de Dios en la tierra, Su territorio, por toda humanidad, nosotros seríamos gobernantes bajo el Gobernante.

Una vez que nosotros estamos bajo la regla de este amable, misericordioso, benévolo, adorable, cuidadoso Rey, El toma responsabilidad personal para con nosotros, no como sirvientes ni siervos, pero si como la familia e hijos reales. Este cuidado de los ciudadanos por el rey es un concepto llamado el "reino el bienestar" y describe el compromiso personal de rey para cuidar las necesidades de sus ciudadanos dentro de su tierra. Por lo tanto, la palabra bienestar es un concepto que sólo puede ser entendido completamente en el contexto de un reino. Siempre que nosotros nos sometemos a un rey y su reino, nosotros venimos bajo Su bienestar. El bienestar no es una palabra que puede ser utilizada en una democracia.

Para muchos, la palabra bienestar da unos retratos negativos en sus mentes, y ellos lo creen ser una maldición social. En el contexto de un reino, sin embargo, el bienestar es una palabra hermosa y describe algo que debe ser deseado sumamente. Es una palabra que es utilizada para expresar el compromiso del rey  con sus ciudadanos. De ahí que en todos los reinos verdaderos el concepto de la prosperidad y servicios sociales nacionales son llamados las "riquezas comunes". Otra vez, este concepto sólo puede ser entendido dentro del concepto de un reino. En cualquiera de las otras formas de gobierno, ningún régimen que haya tenido éxito jamás a cuidado efectivamente a todos los ciudadanos.

De hecho e incluso bajo la mejor forma del gobierno humano, la democracia, se ve el apuro del rico contra el pobre, de la discriminación, racismo, las divisiones, clasificaciones sociales, y de la segregación étnica. La historia falla continuamente al mostrarnos un gobierno que manifiesta la igualdad, armonía, estabilidad, y comunidad que ese hombre ha deseado y ha buscado después del día de la caída de Adán. Aún nuestro mejor gobierno es defectuoso. Ningún gobierno ha podido cuidar a las personas igualmente. En un reino ideal verdadero, sin embargo, todo el bienestar de ciudadanos es la responsabilidad personal del rey. De ahí que el concepto original del reino, como en el Reino de Dios enseñado por Jesucristo, es superior a todos los otros gobiernos.

Por lo tanto, en un reino, el concepto de la "república" es también muy importante, y la palabra describe correctamente la naturaleza de la relación que el rey tiene con sus ciudadanos y sujetos. La riqueza de un reino es común. Por lo tanto, en un reino ideal verdadero no hay discriminación ni distinción entre el rico y el pobre, en tal reino todos los ciudadanos tienen el acceso igual a la riqueza del reino y recursos proporcionados por el rey benévolo. En esencia, el interés del Rey es el bienestar del Reino y todo en ello.

¿Si ninguno de los sistemas humanos del gobierno es adecuado, cuando entonces adoptamos nosotros el concepto original del Reino de Dios en nuestro mundo? Empieza entendiendo el concepto del reino de la colonización.



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