Escrito por: Juan Carlos Bejarano De La Torre
“Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad” Juan 4:23-24.
La iglesia no es una pasarela donde exhibirse sea la norma, ni un teatro callejero donde el disfraz sea un recurso, sino un templo más allá de cuatro paredes en el que todos somos iguales para: adorar y adorar en la eternidad (bíblicamente es la única tarea que se nos anuncia desde antes de arribar a ella). Donde la reverencia y la veracidad sean la norma y no la excepción, donde la verosimilitud sea un requerimiento y no un show de TV.
Lo que se viene sobre el planeta no es otro avivamiento en determinada iglesia o país, ni un despertar espiritual aislado; lo que está por pasar es una revolución verificable y simultanea en sus cuatro puntos cardinale...