Escrito por: Rick Joyner
A causa del egocentrismo en que se incurrió por el conocimiento del bien y del mal, y de la compulsión a medirnos por él, así como por el hecho inherente de "no es bueno que el hombre esté solo," uno de los temores más dominantes que aquejan al hombre caído es el temor al rechazo. Este temor nos lleva a convertirnos en la persona que creemos que va a ser aceptada o reconocida, hecho que variará con cada grupo o situación nuevos. Con cada cambio que hacemos para cumplir con el propósito del ambiente exterior, hay una sutil erosión tanto en la consistencia como en la estabilidad de nuestra personalidad. Pronto estaremos confundidos sobre quiénes somos realmente, y casi nos podrán controlar por completo las circunstancias externas.
Con el ingreso reciente de ciertas teorías filosóficas y psicológicas, ha habido una erosión mayor de la consistencia en la personalidad. En las transacciones humanas, desde las individuales hasta las políticas...