Escrito por: Tommy Tenney Jesús hacía su más importante trabajo mientras se sentaba a los pies de las personas y compartía una comida. Él no tuvo una oficina dorada en el piso 77 de un edificio en la zona comercial de Jerusalén; y hasta donde sepamos, no tuvo escritorio, ni secretaria o casa propia siquiera. Él tendía a conducir muchos de sus asuntos de familia alrededor de la mesa de comer. Una vez sus doce discípulos vinieron a cenar y, aunque se acordaron de dejar sus sandalias fuera, traían suficiente polvo del camino y partículas de estiércol de asno y de camello en los pies como para hacer que la habitación tuviera una fragancia especial. Jesús debe de haber observado dos problemas relacionados más: parecía que allí no había ningún sirviente disponible para realizar el lavatorio de pies; y ninguno de los discípulos parecía aquella noche estar dispuesto a tomar una iniciativa desinteresada. Eso significó que Jesús fue confrontado por la dualidad de los problemas de la ...