Escrito por: John Bevere
La forma en que respondemos a las ofensas determina cuál será nuestro futuro.
“—Los tropiezos son inevitables” Lucas 17:1
Al viajar por razones de ministerio a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos, he podido observar una de las más mortales y engañosas trampas del enemigo. Es una trampa que atrapa a una innumerable cantidad de cristianos, corta las relaciones y abre aún más las brechas que ya existen entre nosotros. Es la trampa de la ofensa.
Muchas personas no logran cumplir en forma efectiva su llamado debido a las heridas y los dolores que las ofensas han causado en sus vidas. Ese obstáculo los incapacita para funcionar en la plenitud de su potencial. La mayoría de las Veces es otro creyente quien los ha ofendido, y esto hace que la persona que sufre la ofensa la viva como una traición. En el Salmo 55:12-14, David se lamenta: "Si un enemigo me insultara, yo lo podría soportar; si un adversario me humillara, de él me ...