Escrito por: Tommy Tenney
Quizá Dios tenga que "perforar" el velo de nuestra carne para revelar nuestro vacío interior (que es el de la Iglesia) también. Es un problema de orgullo. Señalamos con orgullo el lugar y el tiempo donde el Señor ha estado (protegiendo la tradición del templo) mientras negamos la obvia y manifiesta "Gloria" del Hijo de Dios. Los líderes religiosos del tiempo de Jesús en la tierra, no querían que el pueblo se diera cuenta que no había gloria detrás del velo. La presencia de Jesús trae problemas. Los religiosos pretenden mantener a Dios en el lugar donde ha estado, a expensas o en perjuicio de dónde esté ahora.
Pero un hombre que ha tenido una experiencia nunca está a merced de otro que tan solo tiene un argumento, "...una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ¡ahora veo! (Ver Juan 9:25) Si podemos guiar a la gente a la presencia manifiesta de Dios, todas las falsas teologías se derrumbarán como castillos de naipe.
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