Escrito por: Tommy Tenney Hay poder en la presencia de Dios. Y ahí, mi amigo, es donde comienza el proceso de restauración. Algunas personas apenas pueden tolerar a Dios, incluso cuando el coro está cantando y la luz del sol entra a través de las ventanas con vidrios de colores. Miran sus relojes, doblan las hojas con los anuncios de la iglesia, y dicen: – Muy bien, apurémonos y terminemos con todo esto. Vamos a terminar con el sermón y a almorzar a horario. Parecen no disfrutar el estar en la presencia de Dios. Muchas de estas personas son buena gente que se consideran buenos cristianos, pero tengo algunas preguntas verdaderas acerca de esta actitud. ¿Cómo es posible que digamos que queremos ir al cielo y pasar una eternidad haciendo lo que aparentemente no disfrutamos hacer durante al menos una hora en la Tierra? La presencia de Dios raramente desciende donde se prefiere una “adoración por el carril rápido del cristianismo”. Estoy tratando de decir esto de la manera...