martes, 29 de julio de 2008

EN BUSCA DEL PREMIO

Escrito por: Chalo Jiménez

"Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre". 1 Corintios 9:25

Es natural que el hombre a través de la historia haya estado buscando un reconocimiento, bien sea a sus obras, a su trabajo, a su esfuerzo; el reconocimiento va desde un aplauso hasta el mejor de los premios, el hombre siempre ha sido competitivo, y en muchas ocasiones ha querido llegar a la cima sin importar los medios, los principios o la compasión por los demás.

En la actualidad nos encontramos con innumerables ejemplos de grandes premios. Para un ciclista el mejor premio sería ganar El Tour de Francia, para un futbolista ser campeón del mundo es lo máximo a lo que puede aspirar, para un atleta ganar una medalla olímpica es el éxtasis, para un escritor ganar un Premio Nóbel de Literatura es la gloria, para un reportero grafico ganar El Pulitzer es supremo, para un actor ganar El Premio Oscar es la cúspide de su carrera y para ti, ¿Cuál sería el mejor premio? ¿Ser el número uno en la universidad o ser reconocido como un buen líder en tu organización?

No hay nada de qué preocuparse, nuestro Creador no es ajeno a este fenómeno. Jesús mismo enseñó a sus discípulos que la vida debía ser dada en servicio a los demás y prometió una recompensa eterna incluso para aquellos que dieran un vaso de agua fresca. Mateo 10: 42.

En La Palabra de Dios encontramos ejemplos de coronas o premios que no se echan a perder, sino que son incorruptibles y son prometidos a cambio de algunas condiciones, por ejemplo:

  1. La corona eterna: Es prometida para quienes tienen su naturaleza pecaminosa bajo el control del Espíritu Santo. Esta corona es para los que dan la buena pelea y se abstienen de hacer lo malo. 1 Corintios 9:25,27.
  1. La corona de gozo: Para los ganadores de almas, es decir para todos los que han sido usados para llevar personas a los pies de Cristo. Esta corona será entregada a los que Dios usó como instrumentos, para llevar al arrepentimiento de sus pecados a los que estaban perdidos y destituidos de la gloria de Dios. 1 Tesalonicenses 2:19-20.
  1. La corona de justicia: Para los que con amor esperan el regreso del Señor Jesús en su Segunda Venida. 2 Timoteo 4:8
  1. La corona de la vida: Para quienes aman a Dios y resisten la tentación. Santiago 1:12
  1. La corona de gloria: Para los que están dispuestos a cuidar y ser ejemplo al rebaño de Dios. Esta corona será únicamente para los pastores que hayan servido a sus congregaciones con fidelidad y consagración, siendo ejemplos entre la grey, y no sobre la grey, y que lo hicieron por amor al Señor y no por amor al dinero. 1 Pedro 5:1,4.

Obtener un premio ya sea en la tierra o en el reino de los cielos, tiene un único y verdadero propósito: "Postrarse ante Él y adorar al que vive por los siglos de los siglos, y rendir todo delante de su trono" Apocalipsis 4:10.

La meta de James Dobson en la universidad era llegar a ser campeón de tenis, él se sintió orgulloso cuando pusieron su trofeo en un lugar prominente de la vitrina de exhibición. Años después alguien se lo envió. Lo habían encontrado en un depósito de basura cuando estaban renovando el edificio universitario. James exclamó: "Cuando pase el tiempo, ¡alguien tirará a la basura todos tus trofeos!". En cambio los galardones que Dios promete son eternos.

Es mejor que desistamos de buscar nuestra propia coronación porque "del Señor son la grandeza y el poder, la gloria, la victoria y la majestad. De Él es todo cuanto hay en el cielo y en la tierra. De Él también es el reino, y Él está por encima de todo" 1 Crónicas 29:11.

La verdadera coronación es tener a Cristo como Señor y Salvador de nuestra vida.

"Todo lo que no sea eterno, es eternamente inútil" C.S. Lewis

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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