viernes, 18 de julio de 2008

"LAS NINFAS DEL MAR"

Escrito por: Chalo Jiménez

"Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir." 1 Corintios 10: 13

Las sirenas o ninfas del mar en la mitología griega, son seres fabulosos, son mujeres jóvenes hermosas con cola de pez, hijas del dios marino Forcis. Las sirenas tenían una voz de tal dulzura que los marinos que oían sus canciones eran atraídos hacia las rocas sobre las que las ninfas cantaban. Su canción constituía un atractivo tan irresistible que llevaba a la perdición a los marinos.

En uno de los cantos del poema griego "La Odisea", Ulises u Odiseo y sus hombres lograron escapar de las Sirenas, cuyo canto hacía enloquecer a quien las oyera, siguiendo los consejos de la hechicera Circe, Odiseo ordenó a todos sus marineros se taparan los oídos con cera de abejas y él mismo se hizo atar al mástil de la nave para no arrojarse a las aguas al oír su música.

Sin ninguna duda las "Sirenas" hacen parte de la antigua Mitología, pero en plena postmodernidad hay seres y situaciones "hermosos", tan atractivos que tienen la capacidad de llevar a la perdición a cualquier desprevenido. Hoy como en el poema griego es necesario escapar de estas "bellezas". Pero antes quiero hacerte una pregunta ¿Qué es lo que te canta o te encanta que literalmente te hace enloquecer?

A diferencia de Odiseo no debemos escuchar el consejo de brujos, encantadores o hechiceros, es mejor escuchar "La Palabra de Dios que ciertamente, es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón." Hebreos 4:12

Ahora bien, taparse los oídos con cera sólo va a producir una sordera temporal, necesitamos soluciones definitivas para dejar de oír la "dulce" voz del pecado que nos lleva a la perdición. La tripulación que navega por los mares de la vida no debe permitir que el canto extraordinario de las "sirenas" los siga cautivando. Es necesario apartarse, huir de tal "belleza" y orar con fervor. Hoy si es posible cambia las coordenadas, cambia de consejero y si no funciona, cambia de navío.

Odiseo no se tapo los oídos con cera tal como se lo había aconsejado la hechicera Circe, para poder escuchar a las encantadoras Sirenas, prefirió atarse al mástil del barco. Cuando oyó las preciosas melodías se retractó, diciendo que lo soltaran, pero sus súbditos no hicieron caso a sus reclamos porque no lo oían. Odiseo estaba consciente de los peligros que corría al pasar por ahí.

Y tú ¿estas siendo consciente de los peligros implícitos al trasegar este camino? La Biblia dice: "…si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer". No te ates al mástil de un barco que a la postre puede naufragar, átate a la cruz de Cristo y cuando estés bien asido no te retractarás, porque allí el único "peligro" que corres es el de llegar a salvo al cielo.

La Palabra de Dios ordena practicar el dominio propio y mantenernos alerta, puesto que tenemos un enemigo llamado el diablo que ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Es menester resistirlo, mantenernos firmes en la fe y también debemos saber que nuestros hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. Si así procedemos Dios mismo, el Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna en Cristo, nos restaurará y nos hará fuertes, firmes y estables, (ver 1 Pedro 5:8-11)

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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