lunes, 15 de diciembre de 2008

HUIR DE LA REALIDAD

Escrito por: John Bevere


Muchas veces me preguntan: "¿Cuándo debería yo dejar una iglesia o un ministerio? ¿Cuan mal deben llegar a estar las cosas?" Entonces respondo con otra pregunta: "¿Quién le envió a esa iglesia a la que está asistiendo?"


La mayoría de las veces me contestan: "Dios". "Si Dios le envió allí," explico, "no se vaya hasta que Dios le dé la libertad de hacerlo. Si el Señor guarda silencio, la mayoría de las veces es que está diciendo: 'No cambies nada. No te vayas. ¡Quédate donde yo te he puesto!'"


Cuando Dios nos diga que nos vayamos, nos iremos en paz, sin importar en qué situación esté el ministerio. “Ustedes saldrán con alegría y serán guiados en paz” Isaías 55:12


Por lo tanto, la partida no será motivada por las acciones o el comportamiento de otras personas, sino por la guía del Espíritu Santo. El hecho de dejar un ministerio no depende de cuan mal andan las cosas. Salir de una iglesia con un espíritu crítico u ofendido no es el plan de Dios. Es reaccionar, en lugar de actuar siguiendo su guía. Romanos 8:14 dice: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios" Observemos que no dice: "Porque todos los que reaccionan ante las situaciones difíciles, éstos son hijos de Dios".


Casi toda vez que la palabra "hijo" se utiliza en el Nuevo Testamento, proviene de dos palabras griegas: teknon y huios. Una buena definición de la palabra teknon es "quien es hijo por el mero hecho del nacimiento".


Cuando nació mi primer hijo, Addison, él era hijo de John Bevere sólo por el hecho de que provenía de mi esposa y de mí. Cuando estaba en la sala, en medio de todos los otros recién nacidos, no era posible distinguirlo como hijo mío por su personalidad. Cuando nuestros familiares y amigos vinieron a visitarlo, no hubieran podido reconocerlo excepto por el cartel que llevaba su nombre, colocado sobre su cuna. El no poseía nada que lo distinguiera. Addison sería considerado un teknon de John y Lisa Bevere.


Encontramos la palabra teknon en Romanos 8:15, 16. Dice que dado que hemos recibido el espíritu de adopción: "El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos [teknon] de Dios" Cuando alguien recibe a Jesucristo como su Señor, es hijo de Dios por esa experiencia del nuevo nacimiento Juan 1:12.


La otra palabra griega que se traduce como "hijos" en el Nuevo Testamento es huios. Muchas veces se la utiliza en el Nuevo Testamento para referirse a "quien puede ser identificado como hijo dado que muestra el carácter o las características de sus padres".


A medida que mi hijo Addison crecía, comenzó a parecerse a su padre en su apariencia física y su manera de actuar. Cuando él tenía seis años, Lisa y yo debimos hacer un viaje y lo dejamos con mis padres. Mi madre le dijo a mi esposa que Addison era casi una copia carbónica de su padre. Su personalidad era como la mía cuando yo tenía su edad. A medida que fue creciendo, fue pareciéndose más y más a su padre. Ahora puede ser reconocido como hijo de John Bevere, no solamente por el hecho de su nacimiento, sino por las características y la personalidad que reflejan las de su padre.


Resumiendo, entonces, la palabra griega teknon significa "bebés, hijos inmaduros", y la palabra huios se utiliza generalmente para referirse a hijos maduros.


Si observamos una vez más Romanos 8:14, dice: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos [huios] de Dios". Vemos claramente que son los hijos maduros los que son guiados por el Espíritu Santo. Es menos probable que los cristianos inmaduros sigan la guía del Espíritu de Dios. La mayoría de las veces responden o reaccionan emocionalmente o intelectualmente a las circunstancias que enfrentan. Aún no han aprendido a actuar solamente según la guía del Espíritu de Dios.


A medida que Addison vaya creciendo, progresará en el desarrollo de su carácter. Cuanto más maduro se vuelva, más responsabilidad le confiaré. No sería bueno que permanezca en la inmadurez. No es voluntad de Dios que siempre seamos bebés.


Una forma en la que ha crecido el carácter de Addison es por medio de las circunstancias difíciles que ha debido enfrentar. Cuando comenzó a asistir a la escuela se encontró con algunos "bravucones". Escuché algunas cosas que estos chicos malos estaban diciéndole y haciéndole a mi hijo, y me dieron ganas de ir y solucionar todo el asunto de una buena vez. Pero sabía que eso no era correcto. Mi intervención sería un obstáculo para el crecimiento de mi hijo.


Así que mi esposa y yo continuamos aconsejándolo en casa, preparándolo para la persecución en la escuela. Addison creció en su carácter obedeciendo a nuestros consejos en medio de su sufrimiento. Esto es similar a lo que Dios hace con nosotros. La Biblia dice que "Aunque era Hijo [Huios], mediante el sufrimiento aprendió a obedecer" Hebreos 5:8.


El crecimiento físico se produce en función del tiempo. Ningún niño de dos años puede medir 1,80 m. El crecimiento intelectual se da en función del aprendizaje. El crecimiento espiritual no se produce en función del tiempo ni del aprendizaje, sino de la obediencia. Ahora veamos lo que dice Pedro: “Por tanto, ya que Cristo sufrió en el cuerpo, asuman también ustedes la misma actitud; porque el que ha sufrido en el cuerpo ha roto con el pecado” 1 Pedro 4:1


Un hijo que obedece perfectamente a Dios es quien ha dejado de pecar. Es maduro. Elige los caminos de Dios, no los suyos propios. Así como Jesús aprendió obediencia por medio de lo que padeció, nosotros aprendemos obediencia por medio de las circunstancias difíciles que enfrentamos. Cuando obedecemos a la Palabra de Dios hablada por el Espíritu Santo, crecemos y maduramos en los tiempos de conflicto y sufrimiento. La clave no es nuestro conocimiento de las Escrituras. La obediencia es la clave.


Ahora comprendemos una razón por la que en las iglesias hay personas que son cristianas desde hace veinte años, que pueden citar versículos y capítulos de la Biblia, han oído mil sermones, y leído muchos libros, pero aún siguen usando "pañales espirituales". Cada vez que se enfrentan con una situación difícil, en lugar de responder siguiendo la guía del Espíritu de Dios, buscan protegerse a su manera. Son personas que "Ellas siempre están aprendiendo, pero nunca logran conocer la verdad" 2 Timoteo 3:7. Nunca llegan al conocimiento de la verdad porque nunca la aplican.


Si deseamos crecer y madurar, debemos permitir que la verdad se abra paso en nuestras vidas. No es suficiente con dar nuestro consentimiento mental, sin obedecerla. Aunque continuemos aprendiendo, nunca maduramos porque desobedecemos.


Tomado del libro "La Trampa de Satanás" John Bevere

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

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