domingo, 31 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN VI

Escrito por: Watchman Nee

Dios va a permitir que usted sea presionado hasta el punto en que no le importe si la obra muere, o que nadie sea salvo o que todos los hermanos sean esparcidos. Eso porque la obra — en verdad, toda la obra — pertenece a Dios y no a usted. En aquel momento, usted le dirá a Dios que, desde que Él glorifique Su propio nombre, para usted no hace diferencia si Él destruye la obra. Así usted pasa por la muerte, que es el principio de primordial importancia en los tratos de Dios con Sus obreros. Y, de ahí en delante, Dios colocará el peso de la obra nuevamente sobre usted. ¡Porque ahora es diferente de lo que era antes! Antes la obra era suya y usted la realizaba por intereses propios. Pero ahora es de Dios, y no importa si sus intereses están siendo servidos o no. La obra pertenece a Dios. Él debe tener todo. Ya no es suya.

De modo que, en esa nueva situación, usted pide a Dios para que le de poder a fin de que pueda realizar Su obra bajo tales circunstancias difíciles. Usted reconoce tener haber estado bajo presión por algún tiempo y, por eso, le pide a Dios reavivar Su obra. ¡Dentro de poco tiempo, habrá nuevos cambios! La situación próspera retornará y usted verá, claramente, que eso no es algo hecho por usted, sino solamente por el propio Dios por intermedio de usted. El resultado es que la presión que usted soportó le dio nuevo poder para trabajar. Antes era usted quien trabajaba, pero ahora es Dios trabajando, pues Él llevó Su obra a la resurrección a través de la muerte. De ahí en delante, nadie puede impedir la obra De Él.

Cuan lamentable es que muchos de los obreros de Dios rechacen colocarse en Sus manos. Entendamos que, si alguien es fiel y obediente, él no será ahorrado de presión excesivamente grande y no tendrá siquiera un día confortable. Cierta vez, alguien preguntó a un hermano en el Señor como él pasaba sus días en Shangai — cuan confortables eran - y si él tenía privaciones. El hermano, sonriendo, respondió: "¿Existe alguien verdaderamente usado por el Señor que no tenga privaciones y que pueda pasar todos sus días confortablemente?"

Nuestro poder no puede exceder la presión que recibimos. Cuanto mayor sea la presión que Dios calcula para nosotros, mayor el poder que crecerá dentro de nosotros. Dios trabaja por medio del proceso de muerte. Sin pasar por la muerte, nadie puede hacer nada. Lo que yo más temo es que muchos no utilicen la presión que les es dada.

Ella será más como el vapor en una tienda de agua caliente, que es desperdiciado, en vez de ser utilizado para mover un vehículo. En los últimos dos años, he sentido profundamente que la presión es el auxilio para el poder. Si usted tuviera tal experiencia, concordará que todo su poder sólo puede venir de la presión; que el poder que usted tiene en su contacto con las personas procede de la presión. Un día, cuando estuviéramos delante de Dios, reconoceremos llenamente la presión que el Señor Jesucristo sufrió en Sus días en la tierra, que presión los apóstoles soportaron en sus días y que presión soportaron todos los que fueron grandemente usados por Dios.

LA PRESION DEL ENEMIGO

Hoy día muchos creyentes desconocen la presión satánica (A pesar de todo el énfasis dado hoy día a la batalla espiritual, mucho de lo que es dicho no tiene base en las verdades fundamentales del evangelio; por eso, esa afirmación continúa vigente). Sin embargo, el enemigo puede traer muchos males al ambiente donde estamos, como también a nuestra vida. Los cristianos generalmente no entienden por qué existen tantos pensamientos desconcertantes en su mente y tantas perturbaciones a su alrededor. En verdad, algunas de ellas son permitidas por Dios, mientras otras son las obras de opresión del enemigo (El autor no ignora que todo lo que nos acontece es permitido por Dios. Aquí, él hace diferencia entre lo que nos es directamente dado por las manos de Dios de aquello que, con Su permiso, tiene origen en Satanás).

Había un hermano que habitualmente tenía pensamientos libres y no conseguía concentrarse. La situación se hizo tan seria que él llegó incluso a ser tentado a cortarse la garganta. Cuando él compartió eso conmigo, yo le pregunté si tal pensamiento venia de él aún, si había sido dado por Dios o si había sido inyectado en su mente por el enemigo. Obviamente no podría haber venido de Dios. Así, la causa de tal pensamiento fue reducida a las dos fuentes posibles: si no por así decir, cada movimiento sobre el tablero de ajedrez. Mis amigos le dijeron francamente que aquello era obra del enemigo y le aconsejaron resistirlo. Entonces, oraron con él, allí aún sobre el asunto. El hermano volvió inmediatamente para su casa y, después de algún tiempo, escribió a esos hermanos, explicando cómo, después de volver hacia casa, él comenzó a resistir al enemigo día a día, como rechazó a aceptar cualquier cosa que viniera de él y como su situación actual estaba mejorando gradualmente. Él dio gracias a Dios por haber sido liberado, aunque admitiendo no haber sido aún totalmente recuperado.

Lo que deseo enfatizar es el error del hombre en resistir a las tácticas de opresión del enemigo. En el inicio, puede ser que Satanás le de a usted sólo uno o dos pensamientos, pero, por fin, él corromperá, si pudiera, todo su ser como también su familia y ambiente donde está.

Eso porque usted está siendo oprimido, pero no se resiste a él. Eso es un error fatal. Usted debe usar la presión para producir el poder de su resistencia. Cuando usted soporta además de su medida, usted necesita resistir al enemigo. En aquel instante, usted encontrará la salida. Frecuentemente, no tenemos poder para resistir a Satanás, pero, cuando somos presionados además de la medida, descubrimos un poder brotando dentro de nosotros y capacitándonos a resistirle.

Por eso, siempre que estemos siendo presionados por el enemigo, no pensemos que tal presión es inútil; por el contrario, debemos utilizar esa presión porque ella suscita poder. Guardemos en mente esto: si supiéramos como utilizar la presión, ella no permanecerá en nuestro camino. Verdaderamente, mientras más pesada la presión, mayor el poder de resistencia. Que El Señor nos capacite a resistir al enemigo.

©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

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sábado, 30 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN V

Escrito por: Watchman Nee

¿Quién es el más poderoso? Aquel que ofrece más oraciones, será a buen seguro, el más poderoso. Pero que significa que alguien diga ¿que la vida más profunda posee mayor poder? Significa nada más que esto: la persona que tiene más presión tiene más habilidad para tratar con ella. De modo que la profundidad de la vida de un creyente puede ser medida por la manera como él trata con su presión.

Infelizmente, el cristiano, con mucha frecuencia, le gusta preservar su poder natural. Él no quiere morir, exactamente como Pedro no quería que el Señor muriera. Sin embargo, si el Señor no hubiera muerto, hoy no habría resurrección. Muchos cristianos consideran, como vida buena, aquella que tiene pocas dificultades y angustias. Siempre que deparan con alguna cosa dolorosa, ellos piden a Dios para removerla. Podemos decir que ellos están viviendo, pero eso ciertamente no puede ser llamado de resurrección. Supongamos que, en su constitución natural, usted pudiera soportar la censura de diez personas, pero no más; así, pide Dios para no permitir que usted sea probado por encima de la censura de los diez.

Pero Dios permite que la presión de once personas venga sobre usted. En tales situaciones, usted, por fin, clama a Él que ya no puede soportar, pues está además de su capacidad. Permítame decir que Dios, no obstante, dejará que usted sea presionado además de aquello que su propio poder y paciencia y bondad naturales puedan soportar. El resultado será que usted dirá a Él que ya no puede soportar y pedirá que le conceda el poder para vencer. En aquel momento, usted experimentará un poder nuevo y mayor que puede soportar la crítica, no sólo de diez, sino hasta de veinte personas. Usted vino a reconocer y experimentar que, cuanta mayor es la presión, mayor su poder; y que, siempre que esté sin poder, es porque usted no fue colocado bajo la disciplina de la presión.

Entonces, si eso es así, ¿por qué muchos se tardan en buscar a Dios hasta que la presión se hace grande? Debemos, antes, buscarlo tan inmediatamente sintamos nuestra incapacidad y, inmediatamente, recibiremos el poder necesario. Por eso, siempre que deparamos con nueva presión, debemos utilizarla para transformarla en poder. Nuestro poder crecerá con cada encuentro de esos. Dios nunca preserva la constitución natural; Él sólo quiere la resurrección. "Así que Abraham creyó en el Dios que da vida a los muertos y que llama las cosas que no son como si ya existieran" Romanos 4:17. Llamar algo de la nada es el poder que Dios tiene que crear, dar vida a lo que está muerto es el poder redentor de Dios. Abraham creyó en Dios como Aquel que crea todas las cosas de la nada y da vida a los muertos. Al hombre le gustaría proteger su vida, pero Dios rechaza esa vida. Y después que el hombre es quebrado por Dios y Le confiesa que es absolutamente desamparado, aquel hombre será resucitado de los muertos. Ese es el secreto de la vida y del poder.

Cuando viva con muchas presiones, usted debe acordarse que presión es poder y, por lo tanto, no deben ser evitadas, pero, sí, acogidas. Pues cuanto mayor que sea la presión sobre usted, mayor será su poder. Usted vencerá todo y obtendrá fuerza aún mayor.

LA PRESION DE LA OBRA

Gran parte de la obra de Dios debe pasar por la presión antes que pueda haber buenos resultados. (Los que sirven a Dios deben prestar bastante atención en ese punto.) Infelizmente, pocos obreros tienen esa experiencia o parecen dispuestos a experimentarla. El que es fiel, sin embargo, no sólo tiene tal experiencia como aún la tendrá mucho más. Si usted nunca experimentó eso, la va a experimentar en el futuro. Dios va a hacer que el trabajo que usted está haciendo pase por la muerte. Eso no ocurre porque Dios tenga placer en la muerte; por el contrario, Él lleva la obra a la muerte a fin de alcanzar la resurrección. En el inicio de su obra, muchos obreros de Dios notan que incontables personas están siendo salvas por medio de sus esfuerzos, y su obra parece estar prosperando y siendo bendecida. Extrañamente, sin embargo, tal situación no dura mucho tiempo.

Después de algún tiempo, la obra comienza a fracasar. Los que antes fueron salvos no están haciendo ningún adelanto hoy. Más tarde, no sólo la obra parece haber parado, pero los propios obreros se sienten fríos y muertos. Cuando se descubren en esa situación difícil, con certeza desean hacer algo, pero no pueden porque parecen haber perdido el poder. Se quedan realmente intrigados. Pueden hasta comenzar a imaginar que cometieron algún pecado grave. A esa altura, están realmente temerosos y no saben que hacer. Pueden entender que ya no hay esperanza, pues parece que Dios no quiere bendecir ningún aspecto de su obra.

Pero es precisamente en ese momento que la luz vendrá de Dios para sondear el corazón de ellos y, entonces, sabrán si desde el inicio estuvieron trabajando para Dios o para ellos mismos, se estuvieron compitiendo con las personas o sirviendo con sinceridad para la gloria de Dios. Ellos descubrirán para quien estuvieron realmente trabajando. Pues cuando la obra está prosperando y teniendo éxito, los creyentes tienden a sentir que todo cuanto estuvieron haciendo fue para Dios. Solamente cuando la obra de alguien está bajo presión es que él podrá discernir si su obra ha sido para Dios o si él se ha mezclado con la obra.

Usted, que ha tenido una experiencia como la aquí descrita, sabe cuan dolorosa ella es. Durante ese tiempo, usted se siente sobrecargado y muerto y está siendo presionado hasta tal punto que no puede hacer otra cosa a no ser preguntarle a Dios: "¿Dios, por qué eso es así? ¿Por qué nadie está siendo salvo? ¿Por qué los creyentes están tan muertos?" Usted también es presionado a preguntarle a Dios: "¿Que debo hacer? ¿Donde debo ir de aquí en delante?"

Usted percibió que su antiguo poder no es suficiente para enfrentar la presente situación y su experiencia pasada es inadecuada para suplir la exigencia actual. Tal vez, en este momento, Dios le muestre que, cuando la obra estaba prosperando, usted nutrió el pensamiento de auto-satisfacción, abrigó el orgullo espiritual, fue celoso por su propia gloria, ansiando exceder otras personas en la obra. Resumiendo, usted descubre que muchas cosas no fueron hechas para Dios, pero si para los hombres y, consecuentemente, su obra necesitaba pasar por la muerte. Ahora usted reconoce cuan útil fue que su obra haya sufrido esa presión.
©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

viernes, 29 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN IV

Escrito por: Watchman Nee  

Leí una vez un panfleto intitulado "Sea una Máquina de Gas". Él contaba la historia de cierta persona. En la ciudad americana de Pittsburgh, la comunidad en aquella época usaba bombillas a gas. El propietario de la compañía de gas era cristiano. En cierta época, él comenzó a enfrentar muchas situaciones adversas. Sus clientes lo acusaban frecuentemente de cosas que no tenían ninguna relación con él. Personas que negociaban con él se oponían y rechazaban darle la debida cortesía. Entonces, él oró a Dios pidiendo que le concediera poder para vencer todas aquellas dificultades. Pero, después de orar así, su situación sólo empeoró. 

Un día, un empleado vino a decirle que todas las máquinas en la fábrica habían parado de funcionar. Como nadie sabía ni conseguía descubrir donde estaba el problema, el propietario tuvo que ir a inspeccionar la situación. En su inspección, él descubrió que la maquinaria estaba toda intacta, a no ser por una pequeña válvula en una caldera, que estaba quebrada. Sin cualquier presión, entonces, todo el vapor que había sido producido no podía ser utilizado y, con eso, ninguna de las máquinas funcionaría. Fue en aquel momento que él oyó una voz suave y mansa diciéndole: "Usted debe ser una máquina de gas". Posteriormente, él testificó que esta maquinaria de gas le habló a él de la misma forma que la mula de Balaam en el pasado. Alabanzas y gracias Dios! Él también comprobó el hecho de que no había presión porque la válvula estaba quebrada; y, sin presión, las bombillas de la ciudad entera no podrían generar luz. Sin embargo, la presencia de la presión llevó a las bombillas de toda la ciudad a brillar. Por eso, él no podría resistir la presión en su vida y debería ser, por el contrario, una máquina de gas. 

Debemos ver que el poder de la vida de una persona no puede exceder la presión que ella recibe. Había un hermano entre nosotros que  rechazó adorar a sus ancestros en su boda. Su tío había conseguido anteriormente un empleo para él en el banco, pero, debido a su rechazo de adorar a sus ancestros, no le dieron aquella posición. Todos nos lamentamos por él, pero ese incidente obviamente mostró cuanto poder había en él. Porque si yo puedo quedarme de pie después de ser empujado, eso muestra cuanto poder tengo dentro de mí. Un empujón exterior sólo manifiesta la fuerza interior. El poder manifestado de adentro es tan grande cuanto la presión de fuera. 

La Biblia no nos habla sólo del hecho de la resurrección, sino también nos revela el principio de la resurrección. El Señor Jesucristo fue resucitado de entre los muertos. Eso es un hecho. Pero muchas enseñanzas concernientes a la resurrección, tales como conocer su poder, pertenecen al principio de la resurrección. De modo que la resurrección no es sólo un hecho; ella es también un principio que debe ser probado en nuestra vida. El principio de la resurrección es basado en el hecho de la resurrección. 

Cierto Hombre que estaba vivo físicamente un día fue crucificado. Naturalmente, Él murió y fue sepultado. Pero resucitó de entre los muertos. La esclavitud de la muerte no tenía poder sobre Él, porque había En él un poder mayor que la muerte. Y, aunque ese poder haya pasado por la muerte, estaba vivo, pues no podía ser tocado por la muerte. Por eso, el principio de la resurrección es vida que sale de la muerte. Supongamos que un hermano sea naturalmente paciente, gentil y amoroso. Esas nada son además de partes de su bondad natural que no podrían ser resucitadas. Pero Dios permite que sus amigos, parientes y compañeros lo presionen, afligiéndolo e hiriéndolo hasta el punto que él ya no puede soportar, perdiendo así la tranquilidad. En aquel momento, él reconoce que todo lo que viene de lo natural no puede pasar por la muerte (que es la mayor prueba) y permanecer vivo. 

Y si, durante aquel momento, él levanta la cabeza y ora: "Dios, mi paciencia llegó a su fin; permite que Tu paciencia se manifieste en mí", entonces, para su gran sorpresa, él se descubrirá actuando con paciencia bajo todos los tipos de muerte. Ahora, eso es resurrección, pues la resurrección es la vida de Dios que pasa por la muerte y aún existe. Cualquier cosa que sea natural no puede ser resucitada después de pasar por la muerte. Pero todo lo que pertenece a Dios vivirá después de pasar por la muerte. Muchos no saben lo que pertenece al ego y lo que pertenece Dios, lo que pertenece a lo natural y lo que pertenece Cristo, lo que es viejo y lo que es nuevo, lo que es natural y lo que es sobrenatural. Consecuentemente, Dios permite que la muerte venga sobre ellos a fin de que conozcan lo que puede pasar por la muerte y lo que no puede. Y, así, ellos conocerán la resurrección. 

¿Por qué Dios permite que la presión venga sobre usted? Por ninguna otra razón sino a de revelarle que cualquier cosa que usted juzgue capaz de realizar, de soportar y de resistir a ella debe ser reducida a la nada. Usted es presionado hasta tal punto que sólo puede decir: "Dios, ya no puedo soportar. Mi fuerza se agotó. Por favor, ¡manifiesta Tu poder!". Dios va a permitir que usted sea presionado hasta que obtenga el poder De él. En aquel punto, la presión no sólo se hace su poder de oración, sino que ella extrae, también, el poder operador de Dios. Así aconteció con El Señor Jesucristo: "les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo", observó el Señor Jesús, " Pero si muere, produce mucho fruto " Juan 12:24. 

Mi oración es que usted y yo podamos conocer a Cristo y Su poder de resurrección más profundamente, día a día. Este fue el blanco de Pablo en toda su vida. 

Declaró el apóstol: "No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto; Sin embargo, sigo adelante” para que pueda conocerlo (experimentarlo), y el poder de su resurrección (no sólo el hecho de la resurrección de Cristo)" Filipenses 3:12 

Él también declaró esto: "Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo." 2 Corintios 4:8-10 

Eso se refiere a las circunstancias de Pablo y a la vida dentro de él. Él tenía muchas presiones exteriormente, pero tenía también un gran poder dentro de sí. Las presiones externas a él sólo manifestaban su poder interior. 

El ambiente donde cada uno de nosotros está, es preparado por Dios. Por favor, recuerde que usted está donde está por la ordenación De Él, sea en el hogar, en la escuela o en el trabajo. Sean cuáles sean las circunstancias en que usted pueda encontrarse, sean ellas suaves o ásperas, Dios quiere que usted manifieste la vida de resurrección de Cristo. El crecimiento de un cristiano depende de la manera como él lidia con el ambiente donde está. Todas las cosas que nos presionan mucho tienen como propósito entrenarnos para que conozcamos el poder de la resurrección.

 ©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

jueves, 28 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN III

Escrito por: Watchman Nee  

En Tsinan, había un hermano en el Señor muy bueno. Él tenía un hermano en la carne que era también su compañero de escuela. A causa de su fe, él era frecuentemente ridiculizado y hostilizado por su hermano. El año pasado, yo prediqué en aquella escuela y tuve oportunidad de conversar con su hermano de carne y sangre, lo cual, no obstante, permaneció indiferente. Ahora, ese buen hermano solía testificar en la escuela y asumir el liderazgo entre los hermanos de allá. Pero, por algún tiempo, él paró de testificar y su rostro se quedó triste. Por eso, los otros hermanos me informaron de su condición. En verdad, temían que él hubiera apostatado. Fui llamado para ayudarlo. 

Allá, entonces, yo me encontré con él pocas veces; sin embargo, en cada ocasión él salió después de solamente unas pocas palabras que intercambiamos. Él me evitaba, y yo me quedé realmente confuso. Otro hermano me relató que ese joven hermano le había dicho la razón por la qué había dejado de testificar: mientras su hermano en la carne no fuera salvo, él no testificaría del Señor. En la noche de la última reunión que hubo mientras yo estaba allá, hablé con él nuevamente. Yo le pregunté, por qué él estaba actuando de aquella manera en los últimos tiempos. Él respondió que, si Dios no salvaba a su hermano, él ya no testificaría. Yo sabía cuan honesto él era y que estaba realmente preocupado con el hermano. Sabía también que él debía tener una carga especial en el corazón por el hermano y estaba bajo tremenda presión. 

Sólo podría haber dos explicaciones: o eso era el enemigo que lo engañaba y hacía que desfalleciera y no trabajara por el Señor o, entonces, Dios iba realmente a salvar a su hermano. Si Dios le dio tal presión y lo llevó a orar con esa intensidad, entonces, su hermano sería salvo. La presión sobre él era tan grande, además de su capacidad, por eso él tuvo esa reacción tan peculiar. Después de volver a casa, recibí, de un hermano de aquella escuela, una carta trayendo las buenas nuevas de que el hermano de ese joven fue finalmente salvo. No mucho después de yo haber dejado la escuela, el hermano de ese joven estuvo muy enfermo y, durante la enfermedad, aceptó el Señor y fue sanado de su enfermedad. 

La experiencia de ese joven nos muestra un principio: antes de Dios responder a las oraciones, Él frecuentemente coloca gran presión sobre nosotros para que lo llevemos a la oración. Anteriormente no teníamos poder en la oración, pero ahora, con tal presión, somos capaces de orar. Cuanto mayor sea la presión de Dios, más poderosa se hace nuestra oración. Aprendamos esta lección: la presión produce poder. El propósito de la presión no es tumbarnos, pero si el ser utilizada por nosotros para transformarla en poder. Podemos, así, entender por qué algunas oraciones son respondidas y otras no. ¿Por qué Dios frecuentemente oye oraciones por cosas grandes, mientras no oye oraciones por cosas pequeñas? ¿Por qué Dios oye nuestras oraciones por nuestros queridos, amigos o cooperadores cuando están peligrosamente enfermos, pero no oye inmediatamente nuestras oraciones cuando tenemos dolor de cabeza, resfriado o algunos arañazos? 

Ya dije y voy a repetir: cualquier oración que no nos mueve no puede mover a Dios. Eso está relacionado al poder, y el poder es determinado por la presión. ¿Porqué Dios permite que muchas dificultades, callejones sin salida y hechos ineludibles lleguen a nosotros? Por ninguna otra razón a no ser llamarnos a utilizar tal presión y que nos hagamos poderosos en la oración. Nuestro fracaso está en que no sepamos cómo hacer uso de la presión para transformarla en poder. 

Debemos saber que todas las presiones tienen un propósito. Sin embargo, no debemos esperar hasta que la presión se haga excesivamente insoportable antes de orar. Debemos aprender a orar sin presión como también con presión. Si hay presión, utilicemos cada una transformándola en poder. Haciendo así, reconoceremos que siempre que la presión surge de Dios va a manifestar el poder de resucitar los muertos. No existe poder mayor que el poder de la resurrección. Y cuando estuviéramos oprimidos además de la esperanza, experimentaremos el poder de su resurrección fluyendo de dentro de nosotros. ¿Cuántas veces en su vida sus oraciones fueron respondidas? usted debe haber tenido sus oraciones respondidas por lo menos algunas veces. ¿Por qué esas pocas oraciones fueron respondidas? ¿No fue porque usted sintió la presión y usted derramó su corazón delante de Dios? Tal vez usted nunca hubiera ayunado antes, pero, aquel día particular, usted nada pudo hacer, diferente a ayunar. Usted sintió que estaba siendo presionado a ir delante de Dios y ya no consideraba la oración una carga; bien al contrario, la oración para usted se hizo, aquel día, un medio para descargar una situación. 

LA PRESION DE LAS CIRCUNSTANCIAS 

No sólo el pecado y la necesidad crean presión, pero las circunstancias la producen también. Dios permite que los creyentes pasen por la presión de las circunstancias para que vivan delante De Él. Frecuentemente, situaciones adversas son levantadas en la vida de los hijos de Dios. Algunos son perturbados por los familiares, otros, por los amigos. Algunos pueden sufrir pérdidas en los negocios; otros pueden ser perseguidos por los compañeros. Unos pueden ser hostilizados o malinterpretados por las personas; otros pueden tener dificultades financieras. ¿Por qué todas esas cosas les sobrevienen? Muchos creyentes normalmente no reconocen cuan preciosa es la vida regenerada que recibieron. Aunque sean nacidos de nuevo, son aún ignorantes del hecho de que su vida regenerada no tiene precio. Pero, una vez que estén bajo presión, ellos comienzan a apreciar su vida regenerada porque esa nueva vida que Dios les dio los capacita a vencer en todas las situaciones. Todas esas presiones exteriores pueden probar la realidad de la vida regenerada y de su poder. El Señor a propósito nos coloca en situaciones adversas a fin de recordar que, sin Su vida, no podemos soportar. El poder de su vida es manifestada a través de la presión exterior. 

Si, por ejemplo, su corazón está siendo traspasado por algo que lo lleva a usted a llorar en secreto, y usted reconoce que está totalmente desamparado y distante de cualquier confort, usted ganará la victoria completa si, en aquel momento, se lanza a Dios. Usted se quedará maravillado con la grandeza del poder que le da victoria. Esa presión exterior lo lleva a usted a confiar en Dios espontáneamente, capacitándolo a usted, por su parte, a manifestar, la realidad y el poder de la vida del Señor. Naturalmente, los que no creyeron en el Señor y no poseen la vida regenerada serán, a buen seguro, tomados bajo la fuerte presión de tales circunstancias agonizantes. Un cristiano, sin embargo, es regenerado y tiene una vida dentro de sí que es más fuerte que cualquier presión exterior. Cuando es oprimido, entonces, él vence, visto que la presión de las circunstancias simplemente comprueba la vida regenerada dentro de él.

 ©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

miércoles, 27 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN II

Escrito por: Watchman Nee 

LA PRESION DEL PECADO 

¿Cuántos de nosotros tienen alguna experiencia nítida de vencer el pecado? ¿Quién entre nosotros conoce como la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús nos libera de la ley del pecado y de la muerte? ¿Quien ha tratado explícitamente con el pecado y ha vencido? ¿Por qué tan pocos de nosotros, los cristianos, hemos sido liberados de la esclavitud del pecado? 

Puede ser tal vez debido a nuestra incapacidad de usar este principio: saber cómo usar la presión del pecado sobre nosotros; por el contrario, nos desmayamos bajo su presión. Fallamos por no usar esa presión para clamar Dios y recoger Su liberación. Cuan frecuentemente debemos ser presionados por el pecado hasta ese punto — presionados además hasta nuestra medida, de tal forma que no pudiéramos ayudarnos o a salvarnos a nosotros mismos — antes que se haga real, tenemos el poder para ir a Dios y recibir la victoria de Cristo. Entonces, seremos liberados. 

Supongamos, por ejemplo, que un creyente, involuntariamente, cuente mentiras a menudo. Un pequeño descuido y una mentira escapará de su boca. Él no podrá vencer ese pecado si no tuviera la conciencia de la impiedad de las mentiras y del dolor del mentir, tampoco sentirá profundamente que está bajo la opresión de las mentiras y que no tiene fuerza alguna para luchar contra ellas. Solamente cuando deseamos no cometer ese pecado es que él reconocerá cuanto está bajo su presión. Luchar contra el pecado sólo aumenta cada vez más en ese cristiano la conciencia de la opresión del pecado. Él aún no puede hablar sin mentir y se va haciendo cada vez más y más miserable. 

¿Cuando y como puede él encontrar liberación de ese pecado? No antes de confesar, un día, no importa cuanto intente, él simplemente no podrá vencer ese pecado y siente que sería mejor que estuviera muerto. Está tan consciente de la presión de ese pecado que ya no puede soportarlo. La presión en el momento es grande y suficiente y por eso el poder de vencerla se hace suficientemente grande también. 

Enseguida, dirá: "Dios, no puedo vivir si Tú no me capacitas a vencer mi pecado por medio de la obra consumada del Señor Jesús". Cuando se adora a Dios de esa forma, él vence. Usted ve como la presión del pecado le da poder para ir Dios en búsqueda del liberación. 

Usemos otra ilustración. Un creyente es incomodado por pensamientos impuros. Él no tiene como refrenar esos pensamientos impuros. Él sabe que eso no es correcto, pero no consigue resistir ni tiene poder para orar Dios. Él podrá intentar resistir e incluso intentar orar, pero parece que está intentando sin mucha dedicación. No existe poder. ¿Por que? Porque él aún no sintió la presión del pecado y, por eso, no tiene el poder de la liberación. Pero se queda perturbado por esos pensamientos, no sólo uno o dos, sino un centenar de veces, y es vencido todo el tiempo a despecho de sus esfuerzos, entonces sufrirá el dolor de la confesión y de las derrotas a punto de no poder más soportar la presión, ni aún por cinco minutos más. Y es en ese momento que él recibe la fe, como también el poder para vencer su pecado. Los días comunes, él no tiene ni fe ni poder. Pero cuando experimenta el calor de la presión, su fe parece acumular poder. Normalmente, su resistencia en el pasado era pequeña, pero ahora, después de la presión habrá aumentado tanto y su resistencia se hace más poderosa. 

Acordemos, por lo tanto, que la presión va a producir poder. Utilicemos la presión, en nuestro vivir diario, para transformarla en poder a fin de progresar espiritualmente. Tenga en mente también que un creyente poderoso no posee cualquier medida extra de poder además de lo que nosotros mismos poseemos;  simplemente sabe como utilizar la presión sobre él y está determinado a hacerlo. 

LA NECESIDAD DE LA PRESIÓN 

Un hermano me preguntó por qué su oración no tenía respuesta. Le respondí que era por que no había presión. Cuando preguntó por qué la presión era necesaria, yo le dije: “ella es necesaria para que la oración tenga respuesta”  

La verdad, yo siempre hago esta pregunta a los hermanos: "¿Dios oye su oración?" La respuesta que generalmente recibo es esta: después de orar tres o cinco veces, el asunto es olvidado. ¿Por qué es olvidado? Porque esos que olvidan no sienten la presión sobre sí. No es extraño que frecuentemente sea ese el caso. Si usted olvidó un asunto de oración, como puede culpar Dios por no responder. Naturalmente, Dios no le responderá si usted meramente pronuncia algunas palabras de oración casualmente. Muchos oran como se estuvieran escribiendo una redacción. Sería mejor que no oraran. La oración de muchos transgrede el primer principio de la oración, que no es fe, ni promesa, sino necesidad. Sin necesidad no hay oración. 

No es de maravillarse que las personas no reciban respuesta para sus oraciones. Para que Dios responda la oración de un creyente, Él le dará primero una necesidad, dará al creyente alguna presión a fin de que este sienta la necesidad. Entonces, el creyente se vuelve a Dios pidiendo una respuesta. 

John Knox era poderoso en la oración. La reina María, de Inglaterra, dijo cierta vez: "No tengo miedo del ejército de toda Escocia; sólo temo la oración de John Knox". ¿Como oraba John Knox? Él decía: "¡Dios dame Escocia o me muero!" ¿Por qué él oraba de esa forma? Porque la presión dentro de él era muy grande. Era además su capacidad; por eso, él se derramaba delante de Dios. La presión dentro de John Knox lo llevaba a hacer tal oración. 

Usted puede no comprender por qué Moisés, en su época, oró de esta forma: "Sin embargo, yo te ruego que les perdones su pecado. Pero si no vas a perdonarlos, ¡bórrame del libro que has escrito!" Éxodo 32: 32. La razón era que Moisés estaba consciente de una necesidad y estaba tan oprimido por esa necesidad que prefería perecer si Dios no salvaba a  los hijos de Israel. Por eso, Dios lo oyó. El corazón de Pablo era el mismo: "Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza" Romanos 9:3. Él preferiría no ser salvo si los hijos de Israel no eran salvos también. Tal palabra no es mera adoración de boca para fuera, tampoco una mera explosión emocional. Ella viene de un profundo sentimiento causado por la presión de la necesidad. 

Alguien puede imitar las palabras de la oración de otro, pero la oración será ineficaz y sin utilidad porque no hay presión. ¿Quien irá a orar diciendo que, si Dios no le responde, él no se levantará? Si alguien tiene realmente ese sentimiento y esa palabra dentro de sí, su oración será oída. Usted también puede orar con esas palabras, pero es esencial en usted sentir la presión dentro. 

 ©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

martes, 26 de mayo de 2009

EL PODER DE LA PRESIÓN

Escrito por: Watchman Nee 

“Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión, que hasta perdimos la esperanza de salir con vida: nos sentíamos como sentenciados a muerte. Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que resucita a los muertos. Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza, y él seguirá librándonos” 2 Corintios 1.8-10. 

¿Que deseaba Pablo que los hermanos conocieran? La aflicción que sobrevevino a él y sus compañeros en Asia Menor. ¿Por qué tipo de aflicción pasaron? La aflicción de la presión. ¿Hasta que punto aconteció tal presión sobre ellos? Hasta la desesperación. Esa fue la situación exterior de ellos. Y ¿en cuanto a su sentimiento interior? Se armonizaba con la situación exterior, pues tenían la sentencia de muerte dentro de sí. Y ¿cual fue la conclusión a la que llegaron? Que no podían confiar en sí mismos, pero si en el Dios que resucita los muertos. Por eso, Dios los había librado de tan grande peligro de muerte en el pasado y podía librarlos ahora y habría de librarlos en el futuro. 

Lo que nos gustaría considerar aquí es la relación entre presión y poder. Como cristianos, prestamos mucha atención a la cuestión del poder. Eso es especialmente verdadero entre los creyentes espirituales. Ellos frecuentemente preguntan si cierta persona tiene poder o indagan sobre que cuánto pudiera ella tener. Oímos tales interrogaciones dondequiera que vamos. Veamos lo que la Biblia enseña sobre la relación entre presión y poder. Antes de todo, me gustaría decir que esos dos son directamente proporcionales. 

O sea, siempre que hay presión, hay también poder. Si un cristiano no sabe lo que es presión, él no tiene conocimiento de lo que es el poder. Solamente los que han experimentado estar bajo presión saben lo que es el poder. Cuanto mayor la presión, mayor el poder. Pero antes de hablar sobre la relación espiritual entre esos dos hechos, debemos explicar la relación que existe entre ellos en la esfera física, pues de ella podremos aprender, entonces, el principio espiritual. 

Usted ya observó ¿como el agua es hervida en una caldera abierta? Usted puede haber visitado una tienda que vende agua caliente. El agua es hervida allí desde la mañana hasta la noche, año tras año. El vapor escapa y llena la casa, sin embargo no está siendo utilizado por no haber presión. Pero si en otro lugar que nosotros observemos otro tipo de caldera, sea dentro de una locomotora o en un barco a vapor, veremos que los obreros encienden un fuego fuerte bajo la caldera permitiendo que el agua en ella hierva, pero, diferentemente de la tienda que vende agua caliente, ellos no dejan que el vapor escape. 

La caldera, en ese caso, es hecha de acero grueso y el vapor es continuamente presionado dentro de ella. Ella comienza a reunir fuerza debido a la presión exterior, visto que el vapor no puede expandirse, conduciendo al siguiente resultado: él se condensa en una especie de poder. Y cuando el poder del vapor es liberado por medio de una pequeña apertura, él comienza a mover el tren o el barco. Ahora, el vapor en la tienda de agua caliente y el vapor en la locomotora son el mismo. Por qué, entonces, existe tal diferencia en el poder? El vapor generado en la tienda es inútil, pero El de la locomotora es tremendamente útil. La razón es porque en un caso no hay presión, permitiendo que el vapor se disperse y se haga inútil; pero en el otro caso, el vapor permanece constantemente bajo presión, es presionado y canalizado por una apertura y es, finalmente, transformado en gran poder. 

Aquí, entonces, está una ley o principio espiritual a ser derivado de la ley física: donde no hay presión, no hay poder, pero la presión puede producir poder y lo hace. Sin embargo, para un cristiano conocer lo que es poder, él necesita conocer, primero, lo que es presión. La presión estaba siempre presente con los apóstoles del Nuevo Testamento. Ellos eran presionados diariamente y pesadamente sobrecargados. 

Muchas cosas eran tan amontonadas sobre ellos que podrían robarles cualquier día de paz. Pero Dios usó ese fenómeno para darles poder. Por el hecho de que sean excesivamente presionados, no había nadie que tuviera tanto poder como los apóstoles, pues la presión los llevaba a mirar hacia Dios. 

Permítame preguntar: cuan grande es la presión sobre usted? Usted sólo puede medir su poder por la presión que recibe. El poder del vapor es medido por la presión de la caldera. De la misma forma, el poder de un creyente nunca puede ser mayor que la presión que él soporta. Si alguien desea saber cuan grande es su poder delante de Dios, necesita comprender que su poder no puede exceder la presión que recibe de Dios. Esa es una ley espiritual básica. A veces, como cristiano, usted ora: "oh Dios, dame poder!" Usted sabe lo que está realmente pidiendo? Si Dios respondiera su oración, ciertamente Él le colocará bajo presión, pues Él sabe que el poder de la vida es generado por la presión de la vida. Una vida bajo presión es una vida con poder, mientras una vida sin presión es una vida sin poder. 

Gran presión en la vida produce gran poder de vida, pero poca presión en la vida resulta en poco poder de vida. Sin embargo, el poder en discusión aquí es poder de la vida y no de otras fuentes. Continuemos nuestra discusión en lo que concierne a la esfera moral y espiritual, y veamos cuan verdadero es ese principio de "presión es poder".

 ©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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domingo, 24 de mayo de 2009

BUSCADOR DE DIOS


Escrito por: Tommy Tenney 

Usted es un buscador de Dios si...no le interesa ser “Religiosamente correcto” 

¿Está tan hambriento de Dios que este lo consume hasta el punto de no interesarle lo que las personas piensen de usted? No hablo de entusiasmo, hablo de un hambre por la presencia de Dios. ¿Persigue su presencia? 

Yo acostumbraba preparar buenos sermones y reunir multitudes, e intentar grandes logros para Dios. Pero me arruiné. Ahora soy un buscador de Dios. Ya nada más importa. No me interesa lo que otros piensen de mí. Estoy yendo tras Dios. No es vanidad; es hambre. Nuestro problema es que nunca hemos estado realmente hambrientos. Permitimos que cosas satisfagan esporádicamente nuestras vidas. Venimos a Dios semana tras semana, año tras año, solo para dejarlo llenar pequeños espacios vacíos. Le digo que Dios está cansado de estar en segundo lugar en nosotros y en el programa de la Iglesia. Todo lo que la Iglesia hace debería brotar de la presencia de Dios. Nuestra principal motivación debería ser: “Lo hacemos porque está en el corazón del Señor”. Si no somos cuidadosos, podemos estar tan enredados haciendo cosas para Él, que nos olvidemos de Él. 

Las buenas cosas se han convertido en el enemigo de las mejores. Permita que su corazón sea quebrado por el Espíritu Santo. Es tiempo de que lleve una vida santa. Deje de mirar y leer lo que acostumbraba, el Señor debe ser su primer y mayor hambre. 

La artimaña de Satanás ha sido mantenernos tan llenos de basura de modo de que no estemos hambrientos de Dios, y esto ha funcionado magníficamente por siglos. Pero hay muchos que ya no se contentan más con eso. Quieren a Dios y no se conformarán con menos. 

¡Usted es un buscador de Dios si rehúsa estar contento con algo menos que un pan completo! Los falsificadores ya no lo satisfacen, quiere tener lo real. La mayoría de nosotros, sin embargo, vivimos repletos de comida chatarra para el alma y diversión para la carne, que no sabemos lo que es estar realmente hambrientos. 

¿Ha visto personas realmente hambrientas? Si pudiera venir conmigo a Etiopía o a alguna tierra asolada por el hambre, vería lo que sucede cuando, se entregan bolsas de arroz. Aparecen de todos lados en cuestión de segundos. Nos hemos convertido tan “iglesia satisfechos” que somos políticamente correctos y no queremos demasiados cambios radicales. Necesitamos estar tan desesperadamente hambrientos por Dios ¡que olvidemos literalmente nuestros modos! Todos en quienes puedo pensar del Nuevo Testamento que olvidaron sus modos recibieron algo de Dios. No hablo de rudeza por sí misma; ¡hablo de rudeza nacida de la desesperación! ¿Y qué hay respecto a la mujer desesperada con un problema incurable de hemorragia que se abrió paso a través de la multitud hasta tocar el borde de las vestiduras del Señor? ¿Qué de la impertinente mujer cananea que se mantuvo rogando a Jesús para que librara a su hija de los demonios en Mateo 15:22-28? Aunque Jesús la insultó cuando dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos“, ella insistió. Y fue tan ruda, abrupta y tan agresiva -o simplemente tan hambrienta que contestó: “Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos”. 

Espero que Dios tome con fuerza a gente y la motive a volverse tan obsesivas por el pan de su presencia, que nada los detenga. Una vez que eso sucede, no quieren solo un toque, sino que Él se presente sin importar cuánto cuesta o cuán incómodo pueda sentirse. No les interesa la opinión del hombre, solo la opinión de Dios. 

Nos hemos vuelto satisfechos con que la iglesia proceda en el oscuro modo normal y no estoy feliz conque sea de esta manera, ¡quiero más! No sé usted, pero cada asiento vacío que veo en un templo me grita: ¿No puedes poner un cuerpo hambriento en este asiento? Esto alimenta mi santa frustración, mi descontento divino. 

¡Es tiempo de que la iglesia se olvide de tratar de ser una “políticamente correcta” y abra los cielos para que el maná pueda caer y comience a alimentar el hambre espiritual de la ciudad! 

Es tiempo de que taladremos un agujero en los cielos de modo que la gloria de Dios pueda comenzar a brillar sobre nuestras ciudades. 

Dios está en todas partes, pero no vuelve su rostro y su favor en todas partes. Esa es la razón por la que nos dice que busquemos su rostro. Sí, Él está presente cada vez que usted se encuentra con otros creyentes en un servicio de adoración, pero ¿cuánto ha pasado desde que su hambre lo hizo echarse en su regazo y, como un niño, alcanzar y tocar el rostro de Dios para volverlo hacia usted? ¡Intimidad con Él! Eso es lo que Dios desea, y su rostro debería ser nuestro mayor enfoque. 

"Características de un buscador de Dios" por Tommy Tenney
 ©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.
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sábado, 23 de mayo de 2009

EL SIERVO COMO UN DADOR



Escrito por: Charles Swindoll 

A mí me encanta la definición que de los filósofos daba uno de mis profesores de griego ocasionalmente. Es clásica: 

¡Los filósofos son personas que hablan acerca de algo que no entienden, y nos hacen pensar que si no entendemos, es por culpa nuestra! 

Hay muchos filósofos, y la mayoría de ellos logran más confundir que ayudar. Es interesante que los que son suficientemente claros para poderlos entender, por lo general terminan enfocando la atención en el individuo. Consideremos lo que dicen algunos de ellos: 

  • Grecia dijo: "Sé sabio, ¡conócete a ti mismo!"
  • Roma dijo: "Sé fuerte, ¡disciplínate a ti mismo!"
  • La religión dice: "Sé bueno, ¡confórmate!"
  • El epicureísmo dice: "Sé sensual, ¡disfruta de la vida!"
  • La educación dice: "Sé ingenioso, ¡expande tu mente!"
  • La sicología dice: "Ten confianza. ¡Haz valer tus derechos!"
  • El materialismo dice: "Satisfácete, ¡complácete a ti mismo!"
  • El orgullo dice: "Sé superior, ¡promuévete a ti mismo!"
  • El ascetismo dice: "Sé humilde, ¡reprímete a ti mismo!"
  • El humanismo dice: "Sé competente, ¡cree en ti mismo!"
  • El legalismo dice: "Sé piadoso, ¡limítate a ti mismo!"
  • La filantropía dice: "Sé generoso, ¡renuncia a ti mismo!" 

Todo es usted mismo, usted mismo, usted mismo. ¡Hasta este punto todo tiene que ver con el yo! Haga algo para usted mismo, o consigo mismo, o a usted mismo. ¡Qué diferente es el modelo y el mensaje de Jesús! Allí no hay "filosofía", ni nada de volver los ojos hacia nosotros mismos. El, más bien, ofrece una invitación nueva y muy necesaria a nuestra generación en la cual el yo es primero. Hay un camino mejor. Jesús dice: "¡Sea usted un siervo, dé a los demás!" Ahora bien, ésa es una filosofía que cualquiera puede entender. Y sin duda se puede alcanzar. Simplemente, lea usted: 

“No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”  Filipenses 2:3-4 

¿Sabe usted lo que significa todo esto? Bueno, para los que están comenzando no significa nada. La palabra "nada" sólo significa eso. ¡Deje usted de permitir que dos fuertes tendencias: el egoísmo y la vanidad, lo controlen! Que ninguna de estas tendencias le dé la posibilidad de ganar un juicio. Reemplácelas por una mente humilde. ¿Pero cómo? Considerando que los demás son más importantes que usted mismo. Busque usted maneras de ayudar, estimular, edificar y animar a la otra persona. Para eso se requiere una actitud que prefiere dar que recibir. 

La humildad de mente es realmente una actitud, ¿no es cierto? Es una forma de pensar preestablecida que determina por adelantado pensamientos como los siguientes: 

  • "Yo me preocupo por los que me rodean".
  • "¿Por qué siempre tengo que ser el primero? Para que haya un cambio, voy a ayudar a alguna persona a fin de que gane"
  • "Hoy tengo el sincero deseo de contener mis propias y crueles tendencias competitivas, y dedicar esa energía a animar por lo menos a otra persona".
  • "Voluntariamente renuncio hoy a mi manera de ser, Señor; muestra cómo responderías tú a otras personas, y luego haz que eso ocurra en mí". 

¿ES BÍBLICO TODO ESTO? 

Ahora, antes que nos sumerjamos en este estilo de vida altruista, necesitamos determinar si en realidad se promueve en la Escritura. ¿La Biblia en realidad estimula ampliamente una clase de vida como ésta? Permitiré que usted mismo determine la respuesta. 

Para ahorrar espacio, limitemos nuestros pensamientos a sólo unos pocos pasajes del Nuevo Testamento. Piense usted, mientras los va leyendo lentamente... y no pierda ni una sola línea. 

“Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu. Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración. Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad” Romanos 12:10-13 

“No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor; nosotros no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús” 2 Corintios 4:5 

“El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron. Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado”  2 Corintios 5:14-15 

“Les hablo así, hermanos, porque ustedes han sido llamados a ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien sírvanse unos a otros con amor” Gálatas 5:13 

“Aunque como apóstoles de Cristo hubiéramos podido ser exigentes con ustedes, los tratamos con delicadeza. Como una madre que amamanta y cuida a sus hijos, así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no sólo el evangelio de Dios sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!”…Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo” 1 Tesalonicenses 2:7-8; 5:11 

“Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras” Hebreos 10:24 

“Es más, me presenté ante ustedes con tanta debilidad que temblaba de miedo. No les hablé ni les prediqué con palabras sabias y elocuentes sino con demostración del poder del Espíritu, para que la fe de ustedes no dependiera de la sabiduría humana sino del poder de Dios” 1 Corintios 2:3-5 

Todas estas palabras (y hay muchas más) tienen un sonido raro, ¿no es verdad? De hecho, algunos que las leen pudieran entender mal y pensar que estoy defendiendo el complejo de inferioridad. Para bien de usted, es necesario citar un par de pasajes Bíblicos más: 

“Pero considero que en nada soy inferior a esos «súper apóstoles»”…”Me he portado como un insensato, pero ustedes me han obligado a ello. Ustedes debían haberme elogiado, pues de ningún modo soy inferior a los «súper apóstoles», aunque yo no soy nada” 2 Corintios 11:5; 12:11. 

Ahí está el equilibrio que estamos buscando. La auténtica humildad no debe confundirse de ningún modo con la incompetencia ni con la falta de estima propia. En realidad, se duda que alguien que esté luchando con una mala imagen de sí mismo pueda dar a otros de manera correcta y adecuada. La inferioridad y el altruismo no pueden coexistir...en el sentido verdadero en que Cristo describió el altruismo.

©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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viernes, 22 de mayo de 2009

LIBERTAD O LIBERTINAJE V

Escrito por: Dr. Neil Anderson 

La dirección de Dios puede que llegue súbitamente pero solamente para aquellos que están preparados espiritualmente. Quién sabe si alguien te está posiblemente empujando a que hagas una decisión rápida y súbita sin tener tiempo para reflexionar y orar, ¿sabes qué? Retírate, no lo hagas, eso no es Dios hablando. 

El Pentecostés vino súbitamente, pero cuántos días de preparación, en oración y espera precedieron ese momento súbito de Pentecostés ¿Y saben qué? Nosotros somos guiados por el espíritu, no arrastrados fuera de la zona del espíritu. Alguien dice, ven acá un momentito, tenemos una reunión secreta y ¿sabe qué? estás en problemas con Dios, porque en Dios no hay secreteos, Dios es todo luz, no hay oscuridad, uno tiene  siempre que caminar en la luz, uno no está haciendo cosas oscuras. 

Ahora, de nuevo, yo soy un granjero a la antigua. En la granja donde yo crecí, criábamos ovejas. Las ovejas me traen muy buenos recuerdos a mi vida. Dice la palabra, “nosotros somos ovejas de su pasto y Él es el gran Pastor” Pero también tiene sus desventajas este hecho. Si uno no sabe lo siguiente acerca de las ovejas, uno debe saber esto, muy importante, son los animales más estúpidos que hay en toda la granja, están ahí muy cerca de los gallinas. 

Uno puede venderle comida a las vacas y uno le puede dar de comer, que coman todo lo que quieran a los cerdos también y a las vacas, pero con las ovejas no se le puede dar así, simplemente que ellas se dejen. Si uno les da comida, mientras uno le está dando comida comen y comen y comen hasta que se mueren y explotan. 

Los proverbios tienen mucho que decir acerca de ser demasiado ricos y con mucho dinero y eso también es muy cierto acerca de la grama, cuando está bien verdosa y rica y tupida. Las ovejas pueden comenzar a comer y comer y comer grama, hasta que explotan con la hierba, por eso es que el salmo 23 dice, “El Señor es mi pastor, no careceré de nada, nada me faltará. Él me acuesta en lugares de delicados pastos me hace descansar” porque él sabe que sino, comería hasta morirme. 

Ahora, en los tiempos de primavera en Minnesota, en la ciudad de donde yo vengo, cuando se comenzaba a derretir la nieve, más o menos por el 4 de julio, primavera, supuestamente, en todos los caminos, los bordes de los caminos se ponían bien verdes con la grama y papá me decía, coge a las ovejas y llévalas por los bordes de los caminos, pero mantenlas moviéndose, así que nosotros las movíamos y las llevábamos y como las manteníamos moviendo las hostigábamos como uno de esos perros australianos de ovejas que siempre los mantienen en movimiento a las ovejas. 

Yo tuve el privilegio hace un tiempo de estudiar en Israel y nos encontrábamos en Betania cerca de Jerusalén, allí hay un monte, más o menos en forma de cono, llamado Herodiano y encima de ese cono, de ese monte hay un fuerte, una de siete fortalezas que Herodes había construido en su tiempo. Masada es uno de esos fuertes que construyó Herodes y yo me encontraba allí en ese monte Herodiano mirando el hermoso campo debajo de mí y desde donde yo estaba podía ver a un pastor allí, con unas 15 ovejas y muy pronto lo oí decir algo que no entendí y entonces salir y comenzar a caminar y dejarlas, pero qué pasó, que todas las ovejas comenzaron a seguirlo y a mí me dio tanta excitación ver esto que comencé a tomar fotos por donde quiera y lo único que se podía ver, porque estaba tan lejos en la altura, era simplemente puntitos en la foto de hecho. Pero yo tomé la foto simplemente porque me encantó esa escena, porque era una escena totalmente foránea a la experiencia que yo había tenido, pero ¿saben qué? los pastores en Israel no están empujando las ovejas desde atrás, no las empujan desde atrás, sino que ellos guían desde adelante, las ovejas siguen a los pastores. 

¿Y conocen ustedes, recuerdan el versículo? “Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen” “Todos aquellos que están siendo guiados por el Espíritu de Dios, esos son los hijos de Dios” ¿Cómo camina uno en el espíritu? no se trata de libertinaje, no se trata de legalismo, no se trata simplemente de estar siempre en actividad, de una actividad a la otra, no es tampoco quedarse ahí en un lugar supuestamente santurrón y piadoso. 

A ti y a mí se nos ha invitado a caminar junto a ese gentil y manso Jesucristo, bajo el nuevo pacto de la gracia. 

¿No me explico por qué el mundo está buscando un guía del espíritu, esos espíritus malos, cuando tienen un Espíritu bueno que los puede guiar? Nosotros debiéramos levantarnos cada día y decir: Señor te pertenezco, yo merecía el infierno pero tú me diste vida eterna, lléname con tu Espíritu Santo, guíame hacia toda verdad para que yo pueda caminar en fe, no quiero ejecutar los deseos de la carne, quiero vivir una vida piadosa, justa, recta y yo espero y oro que esa sea tu experiencia cada día.

©Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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