lunes, 18 de junio de 2012

No Puedo Perdonar



No Puedo Perdonar 1
Pasaje clave: Mateo 18: 21-22.

Siempre la falta de perdón se convierte en amargura, y la vida amargada es una manera de responder al daño que el otro me hizo. Alguien me dañó y yo respondo a ese daño con amargura y tal vez pueda llevar esa amargura por mucho tiempo; ahora ¿Qué produce en mi vida la amargura? ¿Quieren saber? ¿Cuántas conocen personas amargas?
Cuando una mujer vive en amargura porque le han dañado en algún momento y ha entrado en ese estado de amargura, en primer lugar, lo que le pasa es que pierde la perspectiva de la situación. Cuando estás en amargura, perdés la perspectiva de la situación, ves todo distorsionado en tu vida y a partir de ese momento, comenzás a tomar malas decisiones porque las decisiones no están basadas en la realidad, sino en la distorsión.
Tal vez a vos te hirieron y hace años que venís con ese dolor, con esa angustia, con esa amargura de ¿por qué me hicieron esto?, ¿por qué me pasó a mí?, ¿por qué tuve que pasar por estas situación? y eso hizo que vos perdieras la correcta perspectiva de la vida y a partir de ese momento empezaste a tomar malas decisiones.
¿Estás contenta de vivir con esa amargura? ¿Te hace feliz vivir en esa amargura? ¿Puede ser posible que haga, 20, 15, 5 años que estés metida en una amargura que te ha llevado a tomar malas decisiones? ¿Estás feliz siendo una mujer amarga? ¿Estás feliz siendo una mujer que ya no se ríe más, que está atada todo el tiempo a la bronca, a la ira, al dolor, a lo negativo?
Otra de las cosas que hace la amargura, es que infecta a todos los que están a tu alrededor; porque empezás a contarle la historia de tu amargura a todo el mundo y querés que todo el mundo te tenga compasión, eso no quiere decir que no te haya pasado algo grave, -yo entiendo y sé que lo que te pasó para vos es gravísimo- pero te estoy hablando para salir de eso, para beneficio tuyo, no del otro.
Uno va infectando a los demás y cómo eso termina siendo algo negativo para nosotros; porque tal vez, a vos se te haya pasado el tiempo y querés perdonar a esa persona pero los que infectaste, no quieren. Y te dicen: ¡Cómo lo vas a perdonar, cómo vas a volver, y cómo le vas a decir tal cosa, y cómo vas a hablar por teléfono!, porque los infectaste con la misma amargura que vos tenías y ahora no quieren que vos arregles esa situación o perdones a esa persona y te siguen teniendo en el lugar de la falta de perdón porque los otros estuvieron infectados, ¿por qué? por la raíz de amargura.
Tal vez, a vos nadie te hizo nada, pero estás metida también en la falta de perdón por lo que una persona le hizo a alguien que vos querés. ¿Cuántas alguna vez, se enojaron porque alguien le hizo una cosa mala a la otra, se enemistaron y no pudieron perdonar a ese que no te afectó a vos, sino que afectó a tu amiga, a tu familiar, a tu vecina, a tu hija?
Y también tenés que perdonar porque si no vas a estar metida en la misma raíz de amargura, o sea, en la misma imposibilidad de ver la vida con otros ojos y eso te va a terminar afectando en tus propias decisiones. Hoy tenés que perdonar. ¿Cómo se perdona?
Hay tres momentos de perdón:

1. Instantáneamente.
Cuando alguien a vos te ofende, te hizo algo malo, algo que no te gustó, entonces, ¿qué hace el perdón, si yo perdono instantáneamente? No abrazar la ofensa, la suelto. Yo me suelto de esto que me hizo, que me dijo. Yo dejo ir esa ofensa, no es que no me hizo nada, me hizo, pero yo decido, dejar ir la ofensa.
Cuando una persona perdona, se le reduce el stress, le mejora la salud cardíaca, se le mejoran las relaciones interpersonales, tiene mayor capacidad para resolver los conflictos, se te reducen los dolores físicos de espalda, de las coyunturas y aún solamente con pensar en perdonar a alguien. Solamente con el hecho de pensar “tengo que perdonar” comienza a sanarse tu cuerpo, trae mayor alegría.
El Perdón es un poder que yo tengo en mis manos, y que yo decido voluntariamente ofrecérselo como un regalo a alguien. Es un poder, no es un sentimiento, es un acto de mí voluntad, yo quiero perdonar y le voy a otorgar ese poder, como regalo, a esa persona, o sea, perdonar es un privilegio.
Ahora, vamos a ver lo que produce en nosotros el perdón, el primer paso es el perdón instantáneo, es un acto de obediencia, porque si Dios te manda a que obedezcas algo, es porque Él sabe que te va a hacer bien. Yo perdono.

Tomado de: http://devocionaldiario.org



©Chalo Jimenez- BUSCANDO A DIOS -2010. Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor
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