jueves, 26 de junio de 2008

EL VALLE DE LA DRANG

Escrito por: Chalo Jiménez


"Nos acercamos al Valle de la Sombra de la Muerte, donde velarás por el hombre que esté a tu lado, igual que él velará por ti, y no nos importará de qué color sea su piel, ni cómo llame a su Dios. El enemigo contra el que vamos a luchar es muy duro y decidido. No les puedo prometer devolverlos a todos vivos a casa. Pero una cosa les juro: cuando entremos en combate yo seré el primero en entrar en batalla y el último en retirarme. Y no abandonaré a nadie, ni vivo ni muerto. Nos iremos a casa todos juntos".

Hal Moore


Así habló ante los soldados y sus familias el teniente coronel Hal Moore en la víspera de su entrada en combate. Ante sus ojos veía hombres inexpertos, que no conocían la guerra y hombres superiores con cicatrices y galardones de combate. Entre ellos, escuchándolo, se encontraba Julie, su esposa, quien le había visto levantado a altas horas de la noche, estudiando libros de historia sobre masacres diversas, planeando una estrategia más segura para sus hombres.


El domingo 14 de noviembre de 1965, a las 10.48 de la mañana, el teniente coronel Hal Moore, comandante del 1er Batallón del séptimo de Caballería y sus cuatrocientos jóvenes soldados tomaron tierra en la Zona de Aterrizaje conocida como Rayos-X, en El Valle de La Drang, una región de Vietnam conocida como El Valle de La Muerte. Cuando el coronel Moore junto a sus hombres pisaron el campo de batalla se vieron rodeados por más de dos mil soldados vietnamitas. La batalla que tuvo lugar a continuación fue una de las más feroces de la historia de EE.UU., y el primer choque importante entre los soldados de Vietnam del Norte y las fuerzas estadounidenses. Estos heroicos hombres mantuvieron su posición durante el mes más largo de sus vidas.


Mel Gibson, el protagonista de "Cuando éramos soldados" la película que describe de forma espléndida estos hechos, dice: "La idea de un soldado profundamente religioso es Bíblica. No hay más que fijarse en Josué y los grandes guerreros, eran hombres de Dios. El General Moore es un hombre de gran fe que cree ciegamente en la existencia de un Ser Supremo y este es el único modo de sobrevivir en una guerra." Esta película habla más de los soldados que de la guerra misma.


No se dirige a una tropa desde una fría oficina ambientada por aire acondicionado, luz tenue y música de fondo, ni desde un escritorio sin vida se pueden tomar decisiones. No se brindan estrategias trazando cronogramas en una pizarra, es categórico ir al campo con la tropa y traerlos de regreso a casa.


No ir con ellos y por ellos, significa enviarlos a una inmolación, sin estrategia, sin demostraciones, con armaduras viejas y sin un método alterno.


El ejército de Dios tiene un Comandante que no los abandonará y los traerá de vuelta, este escuadrón traerá glorias a la bandera. Incluso, más allá de los resultados, porque las verdaderas batallas no se calculan por las posesiones tomadas, o las bajas enemigas, sino por el arrojo de sus soldados.


"Pero ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: «No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío. Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo; cuando cruces los ríos, no te cubrirán sus aguas; cuando camines por el fuego, no te quemarás ni te abrasarán las llamas".

Isaías 43: 1,2


Efectivamente nuestra misión en esta tierra ya está determinada: “…vayan y hagan discípulos de todas las naciones...Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”

Mateo 28: 19, 20


© Chalo Jiménez, Mayo de 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenos días chalo, esta es una de las mejores reflexiones que he leído, muy bueno el paralelo que haces. Desafortunadamente la iglesia del Señor está dormida y desde su somnolencia está tratando de reclutar el ejército de Dios, es por eso que cada vez hay más muertos en combate en esta guerra espiritual. Lo más triste es que son los sacerdotes y pastores de las iglesias los que han invitado a esta somnolencia.