miércoles, 11 de junio de 2008

¡RETROCEDER NUNCA! ¿RENDIRSE JAMAS?

Escrito por: Chalo Jiménez

"El hombre sólo es grande, cuando está de rodillas" Albert Einstein

"Porque el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido" Mateo 23:12 (NVI)

En el desarrollo de la segunda guerra mundial el día 2 de agosto de 1945 los altos mandos militares de las fuerzas aliadas reunidos en La Conferencia de Potsdam concluyeron con una declaración en la que le exigían a Japón la rendición incondicional de sus tropas. Japón ignoró la resolución y no se dio por enterado del ultimátum, e invocando el espíritu guerrero de sus hombres, se negaron, porque para ellos rendirse era un acto de extrema humillación, más aun cuando consideraban a su emperador Hiro Hito una divinidad.

Los Estados Unidos habían concluido con éxito la fabricación de la bomba atómica y plantearon la posibilidad de usarla contra su enemigo para conseguir su rendición. En efecto la primera bomba fue lanzada sobre la ciudad Japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945, la gran explosión arrasó diez kilómetros cuadrados de la ciudad destruyéndola casi en su totalidad y acabando con la vida de más de 120.000 personas y dejando otros 70.000 heridos. La obstinación de los altos mandos oficiales asiáticos los llevo a ocultar el bombardeo a sus ciudadanos. Tres días después de la devastación de Hiroshima el 9 de agosto, un avión de La Fuerza Aérea norteamericana fue enviado con una segunda bomba, esta vez para lanzarla sobre la ciudad de Nagasaki, la tercera parte de la ciudad quedó destruida, el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 70.000 mortales y 30.000 heridos. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear. En total, de una población de 645.000 habitantes, el número de víctimas pudo sobrepasar las 500.000, de ellas 200.000 mortales.

5 días después del bombardeo, el 14 de agosto de 1945 el vencido emperador Hiro Hito en persona transmitió la rendición incondicional de su nación a los aliados, al día siguiente el pueblo de Japón oyó por primera vez la voz de su emperador y fue para anunciar la capitulación. La firma oficial se realizó en la bahía de Tokio en la cubierta del acorazado Missouri en septiembre de 1945, fecha que marcó a la postre el fin de la nefasta segunda guerra mundial. En enero de 1946 Hiro Hito negó públicamente su divinidad.

No podemos pretender ser dioses, esto traerá funestas consecuencias sobre nuestras vidas y sobre la vida de la gente que amamos. No hay nada más maravilloso que saber que tenemos Dueño, que debemos rendir cuentas de nuestros actos, tener conciencia de ello hará que nuestra vida tome un rumbo diferente. Está de moda en estos tiempos pretender ser dioses: que todo lo controlan y que todo lo resuelven, no hay una teoría mas ficticia que esa. Rendirse a Dios es la demostración más grande de humildad, la sumisión es un acto de fe y ser consecuente con esa realidad hará de tu vida algo nuevo hoy. Vale la pena rendirse cuando el conquistador es Cristo.

"¡Cuidado! No se dejen seducir. No se descarríen ni adoren a otros dioses, ni se inclinen ante ellos…" Deuteronomio 11:16 (NVI)

© Chalo Jiménez, Mayo de 2008. Derechos Reservados.
Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

TU PRESENTACION ES EXCELENTE, MI OPINION AL RESPECTO ES QUE CADA PERSONA HASTA QUE NO SE CONVIERTE EN UNA HIROSHIMA CON UNA BOMBA ATOMICA A CUESTAS, NO SE RINDE ANTE DIOS DE CORAZON..

Anónimo dijo...

Creo en las catastrofes generadas por los Kamikases espirituales que sabiendo las coordenadas de Dios se meten en campos minados de satanas y hacen explotar su ego desobediente, hiriendo su entorno. Llamese familia, esposa, hijo, amigos y hasta los mismos enemigos, muy bueno el articulo.

Chalo Jimenz dijo...

Hola gracias por su comentario: Lo importante es atender siempre al llamado de atención, la advertencia de las fuerzas aliadas espirituales sean estas: El Padre, El Hijo y el Espiritu Santo. Siempre creemos que podemos resolverlo, nos creemos autosuficientes. Hiro Hito de verdad se comio el cuento de satanas que le dijo que el era divino. Dependemos de Dios esa es la gran verdad.