martes, 26 de agosto de 2008

¿CORONA Ó CARCOMA?

Escrito por: Chalo Jiménez

“La mujer ejemplar es corona de su esposo; la desvergonzada es carcoma en los huesos” Proverbios 12:4


Si “Cristo es cabeza y salvador de La Iglesia” Efesios 5:23 y “nosotros somos el cuerpo” 1 corintios 12:27, Sería interesante preguntarnos hoy, ¿Estamos siendo corona para Cristo, o carcoma, para su cuerpo?


Según el diccionario de la real academia de la lengua española, carcoma es el nombre que se aplica a diversas especies de insectos (gorgojos, escarabajos), muy pequeños y de color oscuro, cuyas larvas roen y taladran la madera produciendo a veces un ruido perceptible. En otras palabras es como una persona o cosa que poco a poco va gastando y consumiendo algo.


De la misma manera que un cáncer puede llegar a devorar el cuerpo de una persona, el pecado cuando progresa es como una terrible polilla en el cuerpo de Cristo que poco a poco puede llegar a destruirlo.


Por qué no aprender de Esteban, hombre de buena reputación, lleno de sabiduría, de fe y del Espíritu Santo, “hombre lleno de la gracia y del poder de Dios, hacía grandes prodigios y señales milagrosas entre el pueblo” por lo menos así lo describe La Palabra de Dios en Hechos 6. El nombre Esteban viene del griego Stephanos que significa Corona. Tanto Esteban, como una Corona, tienen los siguientes atributos:


  • Adorno: “su rostro se parecía al de un Ángel” Hechos 6:15
  • Honor: Esteban encabeza la lista de los siete Hechos 6:5.
  • Dignidad: “vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la derecha de Dios” Hechos 7:55

Sin embargo el mejor ejemplo lo encontramos en Cristo, quién fue a la cruz del calvario a morir por nosotros, llevando una Corona de espinas Mateo 27:29, la cual es símbolo de tribulación. Una corona de ramas habría bastado, pero tenía que ser también punzante. Así El llevo la corona de espinas que nosotros merecíamos, pues por el pecado surgieron los espinos, Génesis 3:18, a fin de que nosotros pudiéramos llevar “la corona incorruptible de Gloria” 1 de Pedro 5:4, que El mereció.


De esta forma Cristo nos dio ejemplo del amor sacrificial por la esposa, “Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella” Efesios 5:25, con esto nos enseñó el costo del verdadero amor.


“Mujer ejemplar, ¿donde se hallará? ¡Es más valiosa que las piedras preciosas!” Proverbios 31:10. ¿Quién no quiere una esposa como la descrita en este bello versículo bíblico? Es el mismo anhelo del corazón de nuestro Señor Jesús, que su esposa: la iglesia, sea ejemplo de amor, santidad y fidelidad.


¿Y nosotros cómo responderemos ante esto? ¿Como corona ó como carcoma?

© Chalo Jiménez 2008. Derechos Reservados.

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